Home
>
Analisis
>
Organizaciones
>
Diversas y juntas
>
La reforma electoral y la desigualdad del voto
Diversas y juntas
Diversas y juntas
Aúna es una plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres, para alcanzar... Continuar Leyendo
4 minutos de lectura

La reforma electoral y la desigualdad del voto

Eliminar o reducir la sobrerrepresentación no es una demanda radical ni antisistémica. Es, en realidad, una exigencia profundamente democrática. Implica asumir que cada voto debe tener el mismo peso y que la traducción de los votos en representantes populares debe ser lo más fiel posible.
22 de enero, 2026
Por: Farah Munayer Sandoval

En la antesala de una nueva reforma electoral, las prioridades parecen concentrarse en rediseñar instituciones, reducir estructuras y modificar reglas que, durante décadas, han garantizado elecciones competitivas y confiables. Sin embargo, poco se ha impulsado aquello que realmente fortalecería la igualdad del voto. Si el objetivo fuera hacer el sistema más democrático, el foco debería colocarse en un problema conocido, documentado y persistente: la sobrerrepresentación legislativa.

México construyó su sistema electoral a lo largo de casi cuarenta años. No fue un diseño improvisado ni ideológico, sino una respuesta gradual a fraudes, conflictos postelectorales y a las demandas de pluralismo y mayor competencia. El resultado fue un modelo complejo, sí; perfectible, también. Pero eficaz: tan solo entre 2014 y 2023 se realizaron, en paz y con certidumbre, más de 300 elecciones en las que se renovaron más de 43 mil cargos públicos. Dicho proceso permitió la alternancia en todos los niveles de gobierno cuando la ciudadanía así lo decidió.

Ese andamiaje no es intocable, pero tampoco es prescindible.

¿Qué es la sobrerrepresentación y por qué importa?

La sobrerrepresentación ocurre cuando un partido político obtiene en el Congreso un porcentaje de diputaciones mayor al porcentaje de votos que recibió en las urnas. En México, la Constitución establece un límite máximo de desviación entre votos y curules —de hasta 8 %— como parte del diseño del sistema de asignación previsto en el artículo 54 constitucional, con el objetivo de evitar distorsiones excesivas en la traducción del voto. Sin embargo, en la práctica, ese margen se ha estirado hasta convertirse en una distorsión sistemática del principio de igualdad del voto.

A través de las reglas de asignación de diputaciones de representación proporcional y de la integración de coaliciones electorales, esa desviación se ha profundizado. Hoy existen votos que “valen más” que otros. Esto no es una abstracción técnica, tiene consecuencias concretas: en la última elección federal, la coalición encabezada por Morena obtuvo aproximadamente 54 de cada 100 votos y terminó con 73 de cada 100 diputaciones en la Cámara. Es decir, una sobrerrepresentación cercana al 20%.

¿El resultado? Una sola fuerza política puede habilitar reformas profundas al diseño institucional del país —incluidos los contrapesos y los órganos autónomos— sin contar con un respaldo ciudadano equivalente.

Este fenómeno no es espontáneo ni reciente. Aunque el riesgo fue identificado desde la reforma de 1996, la distorsión actual entre votos y curules se observa de manera consistente desde 2015. No es exclusivo de una fuerza política ni de una coyuntura específica, aunque su magnitud en los procesos recientes sí resulta inédita.

La paradoja de la reforma electoral: tocar garantías, ignorar la distorsión del voto

Las iniciativas que se han puesto sobre la mesa en los últimos años, particularmente aquellas impulsadas desde el oficialismo, han apuntado en otra dirección.

En 2022, el Ejecutivo y su bancada presentaron una iniciativa constitucional para sustituir al Instituto Nacional Electoral (INE) por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC). Entre otras propuestas, el documento reducía de manera arbitraria la estructura del INE, eliminaba la lógica de un Servicio Profesional de Carrera autónomo, trasladaba el padrón electoral al gobierno y pretendía elegir a las consejerías —su órgano de dirección— mediante voto popular. No se trataba de robustecer el sistema, sino de debilitarlo bajo el pretexto del ahorro.

Aunque la propuesta no alcanzó la mayoría calificada requerida, dejó claro el rumbo político de quienes hoy impulsan una nueva reforma. No es casual, entonces, que las propuestas actualmente en discusión retomen buena parte de esa lógica. Ojalá que las audiencias públicas realizadas para escuchar a personas expertas en materia electoral en todo el país hayan logrado exponer los riesgos de desmantelar capacidades técnicas, romper la lógica de profesionalización o politizar órganos clave.

Sobrerrepresentación y democracia sustantiva

Eliminar o reducir la sobrerrepresentación no es una demanda radical ni antisistémica. Es, en realidad, una exigencia profundamente democrática. Implica asumir que cada voto debe tener el mismo peso y que la traducción de los votos en representantes populares debe ser lo más fiel posible.

Además, la sobrerrepresentación tiene efectos indirectos sobre otros principios democráticos: distorsiona la pluralidad, reduce los incentivos para la negociación política y debilita los mecanismos de control y contrapeso que dependen de una representación equilibrada.

Si el discurso oficial insiste en “fortalecer la democracia”, resulta difícil justificar que este tema permanezca ausente del debate. Más aún cuando existen alternativas viables: ajustes a las fórmulas de asignación, límites más estrictos a la desviación permitida o mecanismos que impidan que las coaliciones simulen mayorías que no existen en las urnas.

Una advertencia necesaria

La reforma electoral que hoy se discute no ocurre en el vacío. Se plantea en un contexto de alta polarización, desconfianza institucional y concentración de poder. En ese escenario, tocar las garantías del voto sin corregir sus distorsiones reales representa un riesgo que no deberíamos asumir.

La igualdad del voto no ha sido un regalo de las instituciones, sino una conquista social sostenida. A lo largo de la historia, el avance hacia un voto igualitario ha respondido a una misma exigencia democrática: que la voluntad ciudadana se traduzca en condiciones reales de igualdad. Por eso, cuando hoy se plantean distorsiones estructurales como la sobrerrepresentación, no se está mejorando el sistema; se está erosionando una conquista democrática.

* Farah Munayer Sandoval es cofundador de Aúna. Especialista en gobernanza democrática e integridad electoral.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Sé parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...
Imagen BBC
“Vimos como moría gente alrededor, pero no podíamos hacer nada”: los relatos de los sobrevivientes del choque de trenes en España
3 minutos de lectura

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.

19 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.

“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.

Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.

Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.

Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.

Karina y Ahmed esperan sentados en sillas de plastico verde en el hospital.
Reuters
Las causas del accidente, ocurrido en el municipio de Adamuz a las 19:39 hora local, todavía se desconocen.

La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.

Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.

Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.

“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.

“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.

Familiares se abrazan.
Getty Images
Los equipos de socorro señalaron que los restos torcidos de los trenes dificultaban el rescate de las personas atrapadas dentro de los vagones.

Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.

“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.

“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.

Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.

En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.

Línea gris de separación
BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...