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Justicia pendiente: el Poder Judicial frente a los casos de la familia Barajas Piña
La lucha cotidiana de los derechos humanos
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Justicia pendiente: el Poder Judicial frente a los casos de la familia Barajas Piña

En el caso de Guadalupe y Javier la exigencia es clara: que las personas juzgadoras valoren integralmente las pruebas, reconozcan la participación de los responsables y garanticen la seguridad de las víctimas.
11 de febrero, 2026
Por: Centro Prodh

“Como buscadores de nuestros seres queridos, enfrentamos el dolor que nos carcome hasta los huesos. Nos enfrentamos a la revictimización cuando nos acercamos a las autoridades (…) Así pasan los días, meses, años. En nuestro caso, mi hija fue entregada justo al año que la desaparecieron, en todo ese tiempo las autoridades no fueron para buscarla”, así comenzó Ma. del Tránsito Piña su participación en el foro “Buscar no debe costar la vida, el pasado 5 de febrero, tras la proyección del documental “El lugar de la memoria, retorno a Salvatierra”, en la Universidad de Guanajuato. Ella, junto con su esposo Javier Barajas y colectivos en la entidad y en el país, sigue luchando contra la impunidad que enfrentan los miles de casos de desaparición en México.

Han sido ya 6 años de lucha de la familia Barajas Piña, “los profes”, como les conocen con cariño muchas personas en la entidad y quienes se han solidarizado con su caso. Primero, tras la desaparición de su hija, Guadalupe, en febrero de 2020, y quien fue encontrada sin vida un año después tras las labores de búsqueda de sus padres y hermano. Con el de Guadalupe, se encontraron 80 cuerpos en una de las fosas más grandes del país; de éstos sólo el caso de “la maestra Lupita” ha llegado a judicializarse.

Hoy la familia espera que se resuelva el amparo directo 51/2025, que promovieron tres de los sentenciados por la desaparición y homicidio de Guadalupe (un cuarto sentenciado se encuentra prófugo de la justicia), esto después de un proceso tortuoso donde ya se han dictado resoluciones absolutorias, con anterioridad. El caso lo resolverá el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Decimosexto Circuito. El magistrado ponente Roberto Hoyos Aponte, junto con la magistrada Presidenta Lorena Citlali Piza Peña y el magistrado Rafael Rojas Licea, tienen en sus manos la oportunidad de poner fin de manera definitiva a este largo juicio.

La familia ha hecho el llamado para que el Tribunal sea firme y termine finalmente el proceso penal por la desaparición de Lupita y confirme la sentencia condenatoria en contra de los responsables. Si es así, por fin terminaría la larga búsqueda de justicia que han sostenido dignamente por años. De lo contrario, implicaría una grave regresión en el proceso, el cual ha representado múltiples riesgos y revictimización para la familia durante todos estos años y enviaría un mensaje de dolor e impunidad a los colectivos de búsqueda y familiares de personas desaparecidas en la entidad, incluidas las familias de las personas localizadas en la fosa de Salvatierra.

Este no es el único tormento de “los profes”. También buscan justicia por el asesinato de su hijo Francisco Javier, el 29 de mayo de 2021, el cual sucedió en represalia por la búsqueda de su hermana y de otras personas desaparecidas. El caso de Javier es emblemático de los riesgos letales que enfrentan las personas buscadoras en el estado de Guanajuato y en el país.

El proceso de justicia en este caso también ha estado lleno de obstáculos. Ahora la familia se encuentra a la espera de una nueva resolución de apelación. Si bien, en mayo de 2024 se dictó sentencia condenatoria contra los dos implicados, el Poder Judicial de la Federación ordenó reponer el proceso en el caso de uno de ellos (sentenciado por su participación tanto en el homicidio de Javier como en la desaparición de Guadalupe) por cuestiones formales. La posible confirmación de la sentencia se encuentra frente a la Sala Séptima Penal Unitaria del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato, a cargo del magistrado Luis Alberto Valdez López, y se resolverá próximamente. La Séptima Sala penal tiene así la oportunidad de enviar un mensaje respecto a que buscar un ser querido nunca debe de costar la vida.

“La violencia no sólo nos quitó a nuestros hijos, nos arrebató la posibilidad de encontrar a los que nos faltan”, expresó Javier Barajas durante su intervención en el conversatorio, al dar cuenta de su desplazamiento fuera del estado ante los riesgos que enfrentan como familia.

El sinuoso camino de “los profes” es, paradójicamente, ajeno a lo que enfrentan miles de familias en la región y en el país, pues la mayoría de los casos de desaparición o de represalias a la búsqueda no llegan a ser conocidos por un juzgado. Por ello, las decisiones en los casos de la familia Barajas Piña pueden llegar a ser un “punto de inflexión” en esa tendencia inercial de impunidad que se vive en México, como lo enfatizó la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en México durante el foro. Esto, porque ambos casos están ante dos poderes judiciales –el federal y el de Guanajuato– que se encuentran en renovación después de una reforma ampliamente cuestionada.

Así, la sociedad, las organizaciones civiles acompañantes y los organismos internacionales estaremos vigilantes, para evaluar la actuación de las personas juzgadoras con base en sus sentencias. Lo que decidan estos tribunales no sólo resolverá dos expedientes: marcará el mensaje que la judicatura –estatal y federal– envía a quienes buscan a sus desaparecidos y reclaman verdad y justicia.

En el caso de Guadalupe y Javier la exigencia es clara: que las personas juzgadoras valoren integralmente las pruebas, reconozcan la participación de los responsables y garanticen la seguridad de las víctimas. Sólo así se podrá poner fin al dolor de “los profes”, y enviar un mensaje a las miles de familias que buscan a un ser querido: que en México todavía es posible enfrentar la impunidad, hasta encontrarlos, y hasta lograr que buscar no cueste la vida.

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Imagen BBC
Por qué hay una “histórica” caída del crecimiento de la población en EU y qué consecuencias puede tener
8 minutos de lectura

El aumento de la población en EU se redujo de forma significativa desde mediados de 2024 hasta mediados de 2025 y se espera que siga cayendo. Estos podrían ser sus efectos.

05 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Es una caída histórica. La tasa de crecimiento de la población en Estados Unidos se redujo a 0,5% entre julio de 2024 y junio de 2025, según estimaciones de la Oficina del Censo de ese país.

Se trata de uno de los registros más bajos que ha tenido Estados Unidos desde comienzos del siglo XX y eso incluye momentos tan difíciles como la Gran Depresión o la epidemia de covid-19.

Históricamente, Estados Unidos ha sido un país donde la población ha aumentado de forma constante año a año.

En la década de 1950, durante el llamado “Baby boom” el crecimiento promedio de la población fue del 1,8%, mientras que en los años 90 se ubicó en el 1,2%, reduciéndose al 1% durante la primera década de este siglo.

Desde el año 1900, solamente hay un registro en el que la población estadounidense decreció: ocurrió entre julio de 1917 y junio de 1918, cuando se redujo en unas 60.000 personas, equivalentes al 0,06% de la población de la época.

Esto se debió a la rara combinación de tres factores: las muertes causadas tanto por la epidemia de gripe española como por la I Guerra Mundial, y la caída temporal de la natalidad, asociada también a los dos primeros factores.

En tiempos recientes, el crecimiento poblacional llegó a sus niveles más bajos durante la pandemia cuando cayó a 0,2% en 2021 debido a factores como el aumento de la mortalidad y la reducción forzosa en la llegada de migrantes.

Fuera de los años del covid-19, el único año reciente en que hubo una caída de del crecimiento a niveles similares a los actuales fue 2019, algo que los especialistas atribuyeron a un menor número de nacimientos y a una caída en la migración.

Pero ¿qué está ocurriendo ahora?

Migrantes que no vienen, residentes que se van

Un cartel de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) se puede ver en el Parque Estatal Border Field, con el muro fronterizo entre Estados Unidos y México de fondo.
Getty Images
Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca se ha reducido el número de personas que intentan ingresar a EE.UU.

La Oficina del Censo de EE.UU. atribuye la caída en el crecimiento de la población a la reducción de la migración internacional neta (NIM, por sus siglas en inglés), que puede entenderse a grandes rasgos como el resultado de restar la cifra de emigrantes (los que se van del país) de los inmigrantes (los que ingresan al país).

“Dado que los nacimientos y las muertes se han mantenido relativamente estables en comparación con el año anterior, la fuerte caída en la migración internacional neta es la principal razón del ritmo de crecimiento más lento que observamos hoy”, dijo Christine Hartley, subdirectora de la división de Estimaciones y Proyecciones de la Oficina del Censo, en una nota de prensa divulgada esta semana.

La experta calificó como “histórica” la caída de la migración internacional neta, que pasó de 2,7 millones (2023-2024) a 1,3 millones (2024-2025).

William Frey, investigador especializado en Demografía del Brookings Institution, un centro de estudios con sede en Washington DC, destaca que la cifra de migración neta de 2,7 millones de 2024 es una de las más altas registradas en tiempos recientes y que, de hecho, incluso los 1,3 millones del último año también es un número elevado si se mide con parámetros históricos.

Tanto Frey como la Oficina del Censo estiman que la tasa de migración internacional neta seguirá cayendo en los próximos años.

Menos llegadas, más deportaciones

Migrantes vestidos de blanco en el patio de un centro de detención en Florida.
Getty Images
Aunque las detenciones de migrantes para ser deportados han ganado titulares en la prensa, los expertos creen que ha sido la caída en el ingreso de extranjeros en EE.UU. lo que ha tenido mayor impacto en el crecimiento de población.

Entre los factores que pueden estar afectando al número de migrantes presentes en Estados Unidos y, por ende, el aumento de la población, los expertos otorgan mayor peso a las dificultades cada vez mayores que enfrentan los extranjeros para viajar a EE.UU.

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el gobierno estadounidense ha tomado una gran cantidad de medidas que limitan el ingreso de extranjeros a EE.UU., incluyendo el endurecimiento de las condiciones para la emisión de visas de estudio y de trabajo, así como de las posibilidades para solicitar asilo o refugio.

En paralelo, fronteras adentro, ha aplicado una dura campaña de deportación de migrantes indocumentados que ha incluido, en algunos casos, el envío de estas personas a terceros países como El Salvador.

El gobierno también ha revocado las protecciones temporales que habían sido otorgadas durante el gobierno de Joe Biden a centenares de miles de migrantes a través de mecanismos como el estatus de protección temporal (TPS) o el parole humanitario.

Los funcionarios del gobierno Trump han dejado claro en no están de acuerdo con esas protecciones y les han pedido a las personas favorecidas por las mismas que abandonen voluntariamente el país, so pena de ser deportados por la fuerza.

La reducción drástica en los intentos de ingresar a EE.UU. son evidentes en las estadísticas oficiales. Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el número de “encuentros” (que es el término que usan para referirse al momento en que los agentes entran en contacto con un extranjero que quiere ingresar al país, pero no cumple con los requisitos exigidos) ocurridos en febrero de 2025 fue de 28.613, lo que equivale a poco más de un 12% de los encuentros registrados en el mismo mes de 2024.

La tendencia a la caída se mantuvo durante el segundo semestre de 2025. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que entre octubre y noviembre de 2025 (los dos primeros meses del año fiscal en EE.UU.) los agentes fronterizos registraron 60.940 “encuentros”.

Según el DHS, esa cifra es más baja que la registrada en cualquier año fiscal previo hasta la fecha y es un 28% menor que el mínimo anterior de 84,293 registrado en el año fiscal 2012.

Frey considera que la reducción del ingreso de extranjeros en EE.UU. ha tenido más peso que las deportaciones en la reciente caída del crecimiento de la población, aunque no descarta que eso cambie en el futuro.

En esa apreciación coinciden Wendy Edelberg, Stan Veuger y Tara Watson, otros expertos del Brookings Institution que a mediados de enero publicaron un análisis sobre el impacto macroeconómico de estas políticas migratorias.

“Aunque las deportaciones y otras salidas reciben más atención mediática, la desaceleración de nuevas llegadas -especialmente a través del parole humanitario, los programas de refugiados y en la frontera suroeste- tiene un efecto mayor en la reducción de los flujos migratorios en 2025”, escribieron.

Pero, ¿qué indica esta caída en el crecimiento de la población estadounidense y qué consecuencias puede tener?

Los efectos económicos de la migración negativa

Activistas junto a madres indocumentadas junto a sus hijos en EE.UU.
Getty Images
Los migrantes contribuyen significativamente a la población joven de EE.UU.

El análisis de la Oficina del Censo detectó que EE.UU. se mueve hacia una migración internacional neta negativa, es decir, hacia una situación en la que sean más las personas que se van del país que las que entran, algo que no ocurre desde 1971.

Eso, según el análisis citado del Brookings Institution, es probable que ya haya ocurrido en 2025.

“Estimamos que la migración neta estuvo entre -295,000 y -10,000 para ese año. Para 2026, proyectamos que la migración neta probablemente seguirá en territorio negativo. Estas cifras vienen con la advertencia de que las recientes reducciones en la transparencia de los datos hacen que las estimaciones sean más inciertas”, escribieron los expertos.

¿Qué significaría esto para la economía estadounidense? Probablemente una desaceleración del empleo y del crecimiento.

Según se explica en el estudio, el auge migratorio experimentado entre 2022 y 2024 “estuvo acompañado de un robusto crecimiento del empleo, con los inmigrantes suministrando mano de obra y generando demanda de bienes y servicios”.

Los expertos estiman que durante la segunda mitad de 2025 el empleo creció a tasas mensuales de entre 20.000 a 50.000 puestos por mes, algo consistente con los flujos migratorios, pero advierten que en 2026 esos números podrían volverse negativos.

“La reducción de la inmigración también tiene efectos moderados de atenuación sobre el PIB y debilitará el gasto del consumidor en un estimado combinado de US$60.000–US$110.000 millones durante los dos años”, advierten.

William Frey señala que la continua reducción de la tasa migratoria se traducirá en que la población estadounidense se vuelva más pequeña y más envejecida.

Se trata de un problema que ya afrontan algunos países europeos y que EE.UU. ha logrado esquivar gracias, en gran medida, a la inmigración que es fundamental para ayudar a aumentar la población joven del país.

El experto señala que los censos de 2010 y 2020 reportaron una disminución de la población menor de 18 años en EE.UU.

“Eso habría sido peor de no ser por los migrantes y sus hijos, porque los inmigrantes son más jóvenes, y hay más mujeres en edad reproductiva. Y eso ayuda a aumentar la tasa de natalidad”, señala.

Explica que aunque en EE.UU. el porcentaje de personas nacidas en el extranjero se ubica en torno al 15%, la inmigración tiene un peso importante entre los menores de 18 años pues en torno al 28% son inmigrantes o hijos de inmigrantes nacidos en el país.

“Así que si reducimos la inmigración, esa población joven no solo seguirá disminuyendo entre los menores de 18 años, sino que también disminuirá la población joven en edad de trabajar. Y si la fuerza laboral en general se estanca en lugar de crecer, eso no es muy bueno para la economía estadounidense”, agrega.

“A alguna gente no le gusta oír esto a veces, pero realmente seguimos siendo una nación de inmigrantes. Es lo que nos hizo exitosos durante nuestros mejores años. Si tenemos que mirar a un futuro en el que ya no seamos una nación de inmigrantes, en la que la población crece aún más lentamente y envejece aún más rápido, creo que eso no nos ayudará ni económicamente ni como una gran potencia, para conectarnos bien con otras partes del mundo”, dice.

“Tenemos una economía global de gente joven que está en internet, que está tratando de abrirse camino en industrias y oportunidades de aprendizaje que están por todo el mundo. Son los jóvenes los que hacen eso, no los viejos. Y por eso necesitamos tener más de esos jóvenes. Y si podemos obtenerlos de otros países, eso será muy bueno”, concluye.

BBC

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