
El 20 de mayo de 2025 diversos medios internacionales reportaron un hecho que, a primera vista, podría parecer un error logístico desafortunado: el abandono de un camión del Servicio Postal de Estados Unidos con aproximadamente 12,000 pollitos recién nacidos en su interior, en el estado de Delaware. A consecuencia del calor y la falta de agua, cerca de 4 000 murieron. Muchos de los sobrevivientes llegaron deshidratados y con graves signos de estrés térmico. Aunque este acontecimiento ha sido calificado como una falla operativa o un “accidente”, desde una perspectiva antiespecista y desde el marco teórico de los estudios críticos animales, constituye una muestra clara y dolorosa de lo que significa tratar a los animales como objetos y mercancías: vidas reducidas a números, bienes transportables, pérdidas logísticas.
El antiespecismo, corriente ética y política que rechaza la discriminación moral basada en la especie, plantea que todos los seres sintientes —humanos o no— deben recibir consideración ética similar cuando sus intereses son comparables. Bajo esta mirada, la vida de un pollo tiene un valor intrínseco, no subordinado al beneficio humano ni a los dictámenes del mercado. Por ello, el hecho de que miles de animales recién nacidos fueran enviados en masa, por medio de un servicio de paquetería, y luego dejados morir en condiciones inhumanas, no puede interpretarse como una simple falla administrativa. Es, en cambio, una evidencia del lugar estructuralmente marginal que ocupan los animales en el mundo moderno capitalista.
Los Estudios Críticos Animales, disciplina interdisciplinaria que combina análisis político, filosófico y ético, han insistido en que el problema no reside solamente en el trato individual hacia los animales, sino en los sistemas que los cosifican y los insertan en circuitos de producción y consumo donde su subjetividad se anula. La tragedia de Delaware representa con brutal claridad esta lógica: animales recién nacidos, provenientes del criadero Freedom Ranger Hatchery, en Pensilvania, fueron empaquetados y despachados como si fueran objetos inertes. Al fallar la entrega, no se activó un protocolo de rescate inmediato ni una alarma ética, sino que simplemente se dejó el camión estacionado durante más de 36 horas, lo que condenó a miles a una muerte lenta.
Este hecho no puede desligarse de un marco más amplio: el de la mercantilización de la vida animal. Desde la industria alimentaria hasta la del entretenimiento y el turismo, pasando por la experimentación científica y la moda, los animales han sido históricamente utilizados como recursos al servicio humano. Lo novedoso en este caso es la exposición pública de lo que normalmente permanece oculto tras los muros de los criaderos, las granjas industriales y los mataderos. Cuando estos procesos fallan, como ocurrió en Delaware, el sistema revela su violencia estructural.
No es casual que los pollitos en cuestión fueran considerados no como víctimas, sino como “pérdidas económicas”. Tanto el criadero como el servicio postal centraron sus declaraciones en el aspecto logístico del error, sin asumir responsabilidad moral por las muertes. Más aún, el Departamento de Agricultura de Delaware, al verse superado por la situación, ofreció una compensación mínima al refugio animal que acogió a los sobrevivientes, sin reconocer la dimensión ética del suceso. Esto ilustra perfectamente lo que significa el “referente ausente” de Carol Adams, una operación conceptual por la cual se borra al animal como sujeto viviente y se le convierte en un objeto: carne, mercancía, en categoría gestionable.
Frente a este escenario, el antiespecismo no propone una respuesta caritativa o sentimental, sino una transformación radical del marco ético y político desde el cual pensamos nuestra relación con otros animales. La pregunta no es cómo podemos mejorar las condiciones de envío de pollitos vivos, sino si es moralmente aceptable que tratemos a seres sintientes como paquetes postales. Lo que este caso pone en entredicho es la misma legitimidad de una práctica que, aunque legal y común, es profundamente injusta.
A menudo se argumenta que este tipo de transporte es necesario para abastecer la demanda alimentaria humana, especialmente en sectores que optan por criar sus propias aves para huevos o carne. Sin embargo, esta lógica utilitarista obvia una cuestión crucial: ¿en qué momento decidimos que las vidas de miles de animales son sacrificables en aras de la conveniencia, la tradición o el precio? ¿Por qué asumimos como “normal” que pollitos de un día de nacidos sean enviados por correo, sin compañía materna, sin garantías mínimas de bienestar, con el riesgo constante de muerte?
Esta normalización de la violencia es un ejemplo de “vida desnuda”: una existencia reducida a lo biológico, desprovista de derechos, susceptible de ser eliminada sin consecuencias jurídicas o morales. En el caso de los animales no humanos esta condición es estructural: no sólo pueden ser eliminados sin castigo, sino que su eliminación es parte del sistema mismo que los produce. De hecho, los pollitos machos en la industria avícola son rutinariamente triturados al nacer o asfixiados por ser considerados económicamente inútiles, lo que muestra que el horror no comienza ni termina en Delaware.
No obstante, también es importante destacar las respuestas éticas que emergen ante estas tragedias. El refugio First State Animal Center rechazó categóricamente las solicitudes de adopción con fines alimentarios, y ha priorizado el cuidado, la rehabilitación y la adopción responsable de los pollitos sobrevivientes. Este tipo de prácticas, aunque pequeñas frente al tamaño del sistema, son gestos ético-políticos significativos: reafirman la vida como valor en sí mismo, resisten la lógica de la mercancía, y nos invitan a imaginar otras formas de relacionarnos con los animales.
Lo ocurrido en Delaware no debe verse como una excepción, sino como un síntoma. Es un espejo incómodo que refleja nuestra indiferencia cotidiana ante la explotación animal; nuestra complicidad estructural y el vacío ético de nuestras instituciones. Pero también es una oportunidad: una fisura en el discurso dominante que nos permite cuestionar lo que hemos aceptado sin pensar. Si de verdad creemos en una sociedad más justa, no podemos limitar nuestra compasión y nuestro sentido de justicia a los miembros de nuestra especie. Necesitamos un nuevo marco ético que reconozca a los animales como sujetos, no como cosas. Necesitamos, como plantean los estudios críticos animales, desmantelar los regímenes de dominación que se articulan en torno a la especie, el capital y la violencia. La pregunta que queda, tras la muerte de miles de pollitos olvidados en un camión, no es qué falló en la logística. La pregunta, mucho más incómoda, es por qué seguimos permitiendo —y naturalizando— que seres vivos sean tratados como objetos desechables.
* Gino Jafet Quintero Venegas (@jafquven) es doctor en Geografía por la UNAM, con un posdoctorado en Bioética. Actualmente es Investigador Asociado “C” del Instituto de Investigaciones Sociales en el área de Espacio social, cocoordinador del Seminario Permanente de Estudios Críticos Animales de la UNAM, y profesor de Geografía y Ética y Temas Selectos de Biogeografía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Desde que Delcy Rodríguez asumiera como presidenta encargada el pasado 5 de enero, hizo cambios en su círculo más cercano que apuntan a dónde podrá ir su gobierno.
No lleva ni un mes como mandataria de Venezuela, pero el poder de Delcy Rodríguez lleva años forjándose.
La actual presidenta encargada se juramentó el 5 de enero después de que Estados Unidos atacara Venezuela y capturara a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
Desde entonces, ha cambiado a buena parte de los responsables de ministerios y de puestos cercanos a ella como el Despacho de la Presidencia o el responsable de la Guardia de Honor Presidencial; ha bajado de la primera línea política a fichas de Maduro: se ha reunido con el director de la CIA, Jon Ratcliffe, en Caracas y firmó un acuerdo por el cual EE.UU. comercializará hasta 50 millones de barriles de petróleo.
Incluso ha sido elogiada por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Todo mientras denuncia “el secuestro de dos héroes que tenemos como rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica”, tal y como dijo en su discurso de juramentación en referencia a Maduro y Flores.
Es pronto para determinar el rumbo que tomará Delcy Rodríguez teniendo en cuenta las dinámicas internas tanto de Venezuela como del propio chavismo, así como la naturaleza cambiante de Trump.
Pero se puede sugerir una línea al ver su historial, el círculo de confianza del que se rodea y a quién está dando protagonismo.
Delcy Rodríguez no fue una figura relevante con Hugo Chávez. Tuvo un paso fugaz por el Ministerio de Secretaría de Presidencia, “pero no tuvo las mejores relaciones posibles con él”, cuenta a BBC Mundo Mariano de Alba, investigador venezolano asociado del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos en Reino Unido.
Quien sí tuvo mano desde el principio y logró construir bastantes vínculos en el chavismo fue su hermano, Jorge Rodríguez, quien de un día para otro pasó de escuchar a pacientes en su consulta de psiquiatría a ser el rector del Consejo Nacional Electoral (CNE); luego fue su presidente, más tarde, vicepresidente ejecutivo y alcalde del Municipio Libertador, la almendra de Caracas. Su hoja de vida se completa con la cartera de Comunicación, diputado de la Asamblea Nacional y, ahora, su presidente.
“Jorge siempre ha sido más público, el que se activó, quien manejó campañas a Chávez. También tiene más beligerancia. La hermana pequeña (Delcy) es más callada, pero esta comparación es injusta. No puedes comprenderlos por separado”, cuenta a a BBC Mundo César Bátiz, periodista y director del medio venezolano El Pitazo.
Bátiz define la relación de Jorge y Delcy con las palabras del investigador ruso Daniel Estulin: “Un dragón de dos cabezas”.
“El mayor aliado de Delcy Rodríguez es su hermano. Tienen una agenda. Los dos han pasado por casi los mismos cargos, salvo que Jorge no tiene experiencia económica. Ambos saben y conocen cómo funciona fuera y adentro. No puedes verlos por separado”, remarca Bátiz.
Andrés Izarra -ministro con Chávez y Maduro que dejó su cargo días después de que metieran preso al opositor Antonio Ledezma, padrastro de su esposa, en 2015-, comparte esta visión: “Jorge acumuló el control legislativo y los canales de negociación. Delcy, la vicepresidencia, la economía, las relaciones exteriores. Cuando había que abrir puertas desde dentro, ellos tenían las llaves”.
Tras la captura de Maduro, ahora los principales poderes del país están en manos de los Rodríguez: ella es la cabeza del Poder Ejecutivo y él, del Legislativo
Izarra califica a los hermanos como “los Fouché de esta historia”, en referencia al político francés que sobrevivió a la Revolución Francesa, al Imperio de Napoleón y a la posterior Restauración. “Su lealtad (la de los Rodríguez) es al poder mismo –a cualquier poder-. No teorizan sobre cómo ejercerlo, tejen cómo sobrevivirlo”.
Hay varios retos por delante para Delcy Rodríguez.
“Los dilemas de la elite autoritaria son múltiples, entre ellos, mantener el control, satisfacer las demandas Estados Unidos y lograr una reconfiguración hacia un ‘chavismo 3.0’ que le permita sobrevivir a esta coyuntura tras la captura de Maduro”, dice a BBC Mundo Maryhen Jiménez, doctora en Ciencias Política por la Universidad de Oxford.
Todo esto mientras hace se enfrenta a una paradoja pues “el chavismo se identificó antimperialita y ahora les toca convivir con el tutelaje de Estados Unidos”, dice Jiménez.
El reacomodo entre actores, con Trump, las diferentes facciones del chavismo y las bases chavistas, “es un equilibrio bastante frágil”.
“Es posible pensar que se van a priorizar perfiles con lealtad personal, que permitan delegar tareas complejas y que permitan transitar este momento”:
La experta en autoritarismos y democratización explica que “necesita hacer concesiones a Estados Unidos, sobre todo en lo económico; a la vez, hay múltiples demandas sociales acumuladas, causadas por el colapso del Estado; así como exigencias de liberalización política, es decir, el cese de la represión de la sociedad y de la oposición”.
Mariano de Alba apunta que el círculo más cercano de Delcy Rodríguez, además de su hermano, es “gente con un vínculo económico y técnico (…) más tecnócrata, pero teniendo como punto de referencia que es el gobierno más tecnócrata al que se podía aspirar dentro del chavismo”.
Uno de los primeros nombres es Félix Plasencia, actual embajador en Reino Unido. La semana pasada distintos medios reportaron que fue enviado por Caracas a Washington para mediar y “avanzar en la reapertura de la embajada de Venezuela”, según reportó The New York Times.
“Plasencia es un hombre de Delcy y de Jorge, no puedes separarlo, sobre todo de ella. Tiene un perfil más limpio, no tiene señalamientos y donde está no puede ser responsable de violaciones de derechos humanos. Es fiel a los hermanos y hará lo que le digan: si tiene que ser moderado, lo será. No es un chavista de los tradicionales, no tienen un verbo tan fuerte”, remarca César Bátiz.
Sobre Plasencia, Mariano de Alba dice que es “una persona con conexiones en el mundo empresarial e internacional”.
Delcy Rodríguez fue la encargada de la política económica con Maduro en la última etapa y a la que se le atribuyó una liberalización que alivió parcialmente la crítica situación del país.
Y lo económico parece ser prioritario en esta nueva etapa.
En ese sentido, otro miembro de su círculo es Calixto Ortega Sánchez, nombrado vicepresidente sectorial de Economía. Antes fue presidente del Banco Central de Venezuela (BCV). Según De Alba, “educado fuera de Venezuela, es una persona muy bien conectada, conoce bien el tema económico y lo maneja con cierta destreza”.
Otros nombres que destaca De Alba dentro del tema económico son Héctor Silva, poco conocido, “abogado especialista en negocios internacionales que viene manejando el tema de la industria minera en el sur de Venezuela”.
Román Maniglia, “presidente de Pequiven -corporación del Estado encargada de producir y comercializar petroquímicos- , fue presidente del Banco Venezuela y una ficha clave de Delcy Rodríguez”.
Así como Anabel Pereira, abogada y economista, vicepresidenta del BCV y ministra de Economía y Finanzas, cargo que empezó con Maduro “gracias a que Delcy le convenció de esa designación”.
“Si veo los nombres en su conjunto, diría que son personas bien preparadas, profesionales, enfocadas no tanto en lo ideológico del chavismo, aunque sí son chavistas, sino más bien en conseguir resultados económicos”, remarca De Alba.
Entre los últimos nombramientos que ha hecho Delcy Rodríguez en los últimos días está el de Gustavo González como Comandante General de la Guardia de Honor Presidencial y máximo responsable de la Dirección General de la Contraniteligencia Militar (DGCIM).
Como explica César Bátiz, “ahora es la mano militar más fuerte de Delcy”, aunque antes, como también apunta el periodista, “era reconocido como persona fiel y gran amigo de Diosdado Cabello”, ministro de Interior. “Ahora, sin embargo, juega a cuadro cerrado con ella”, agrega.
González fue el responsable del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y fue sancionado por Estados Unidos en 2015 durante la presidencia de Barack Obama como “responsable o cómplice de actos significativos de violencia o conducta que constituyen un abuso o violación grave de los derechos humanos”.
Otro nombre que no es nuevo es el de Juan Escalona, quien fue edecán de Chávez y miembro cercano al círculo de Maduro. En los ataques de Estados Unidos del pasado 3 de enero se creyó en un primer momento que había fallecido. Ahora es quien asume el Despacho de la Presidencia.
“No es un cargo pequeño. Tiene mucho acceso y eso es muy extraño. Puede ser un premio de consolación o también puede ser por guardarlas formas. Yo lo menciono como uno de los posibles traidores a Maduro, porque conocía muchos detalles de él”, señala Bátiz.
Otro nuevo nombramiento fue del Miguel Pérez Pirela como ministro de Comunicación, alguien considerado como uno “de los funcionarios afrancesados”. La propia Delcy se formó en Francia y Reino Unido.
“Una elección que puede ser porque, por un lado, tienen pocos cuadros en comunicación y, por otra, que ella (Rodríguez) trate de mostrarse como más moderada. Está en campaña y puede estar buscando ideas frescas”, dice Bátiz.
Cabe recordar que, además de presidenta, Delcy Rodríguez aún ostenta la vicepresidencia ejecutiva y es ministra de Hidrocarburos. Y al control del Ejecutivo, se suma la alianza en el Legislativo con su hermano Jorge al mando.
Pero, además, por los cargos que ostentó antes Jorge, también tienen aliados dentro de otro poder clave: el electoral.
La ONG Transparencia Venezuela publicó un informe que detalla los vínculos de la actual mandataria. Señala como su principal aliado al rector y vicepresidente del CNE, Carlos Quintero Cuevas, “quien ingresó en el ente electoral en septiembre de 2004, mientras Jorge Rodríguez era rector principal”.
En esos movimientos, una de las caídas que destacan es la de Álex Saab, controvertido empresario que estuvo preso en EE.UU. acusado de blanqueo de dinero, devuelto en un intercambio de presos y, hasta ahora, ministro de Industrias y Producción Nacional.
Bátiz destaca la salida de esta figura “muy vinculada a Maduro, protegido de él” como un mensaje para el exmandatario.
“Si yo fuera Maduro y tuviera la esperanza de que Delcy y Jorge me fueran a sacar del brete en el que estoy, este movimiento es un muy mal mensaje”.
Para Izarra esta salida “puede leerse como una concesión (a EE.UU.), pero también como una bomba de tiempo que Washington puede detonar cuando quiera. Saab suelto también es Saab que sabe demasiado”.
Las razones detrás de estos cambios, “hechos en muy poco tiempo”, como señala De Alba, buscan “un cierto reacomodo con mucho énfasis en el tema económico, sin poder desmontar el tema militar e ideológico”.
“¿Estamos ante un “chavismo 3.0″? No sabemos qué rumbo tomará, pero podemos anticipar una adaptación a esta nueva realidad, que intentarán navegar para mantener el control y resistir. El chavismo pretende seguir existiendo para darse contiuidad histórica”, señala Jiménez.
Para Izarra, el objetivo de la nueva formación de Delcy Rodríguez es “sobrevivir”, por lo que “no puede darse el lujo de rodearse de gente leal a Maduro o con agenda propia”.
Mariano de Alba apunta que hay diferencia con la vieja guardia militar chavista en este círculo de poder y que el objetivo es “conseguir resultados, dar una mayor garantía de mejor administración, mejor eficiencia, mejora económica y, con ello, usar los ingresos para fines políticos, para recuperar tanto la popularidad como estar en una mejor posición electoral”.
Izarra señala que entre los retos que tendrá que afrontar en esta nueva etapa será “mantener el equilibrio con Diosdado Cabello, que controla el aparato de seguridad y puede desatar el caos si decide que le conviene; satisfacer a Washington sin perder la fachada de soberanía que necesita para sobrevivir internamente y evitar la presión popular o de la oposición que encuentren un hueco para desafiarla”.
Aunque diferente, De Alba no señala a Delcy Rodríguez como moderada: “Quienes la conocemos sabemos que tiene un perfil bastante combativo. Ahora, dentro del chavismo sí que representa un ala que no es la más ideologizada y su facción es la más abierta a negociar ciertas concesiones; quiere enfocarse en estabilizar la economía”.
Rodríguez está aún sancionada por la Unión Europea por acciones contra la democracia y el Estado de Derecho, por violaciones de derechos humanos y represión de la sociedad civil y la oposición en el país.
La nueva presidenta parece haber iniciado cambios que satisfacen a Trump. Y a la vez dice que defiende el regreso del “secuestrado” Maduro. Un equilibrio difícil que muestra, como dice Jiménez, que Venezuela está en “un momento incierto, también para el gobierno”.
Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.