
El Gobierno de CDMX mantiene las mesas de negociación con los sindicatos de Metro y de Tranviarios para evitar que este miércoles 4 de febrero se registren protestas y paro de servicios en dichos transportes.
Recientemente, la Alianza de Tranviarios de México (ATM) anunció una posible huelga el próximo 4 de febrero ante la exigencia de un incremento salarial. La advertencia incluye la posible suspensión de los servicios de Trolebús, Tren Ligero y Cablebús en la Ciudad de México.
En tanto, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (STC) anunció para el mismo día una marcha de trabajadores del Metro para exigir a las autoridades capitalinas la asignación de presupuesto suficiente destinado al mantenimiento de trenes, vías e instalaciones fijas del sistema.
En conferencia de prensa, el secretario de Movilidad, Héctor Ulises García Nieto, dijo este martes que continúan en proceso de negociación, sin embargo, en el caso de los tranviarios, no se ha logrado un acuerdo en temas salariales.
“Hemos atendido de manera directa a los tranviarios, con el director de Transportes Eléctricos, Martín López, el secretario de Finanzas y un servidor, para hacer las propuestas económicas y un poco satisfacer las necesidades y las demandas de ellos. Ha habido varias mesas de trabajo. El día de hoy, va a haber una asamblea pública de ellos, donde un servidor va a acudir a hacerles el planteamiento. Hemos avanzado en muchos temas. Estamos atorados en la propuesta de carácter económico, es una revisión salarial”.

De acuerdo con el funcionario, los trabajadores de Transportes Eléctricos piden un aumento del 16% por lo que se está haciendo una revisión de las finanzas de la CDMX para llegar a un acuerdo.
“Estamos en plenas negociaciones, no podemos públicamente ahorita avanzar más, pero lo que sí, es que estamos muy atentos y dialogando con ellos, para llegar a acuerdos”, agregó la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
En el caso de la movilización del Sindicato del Metro, autoridades de la Semovi informaron que tanto el director del STC, Adrián Rubalcava, como el secretario de Finanzas y el de Movilidad, han tenido mesas de trabajo con los inconformes, quienes en su comunicado dado a conocer hace unos días, exigen la asignación de presupuesto para mantenimiento.
“Una de sus demandas fundamentales, era el asunto del mantenimiento, pero era una preocupación desde siempre, de nosotros. Afortunadamente, hay recursos en el presupuesto, pero ahorita con esta apertura de recursos para la operación del Metro, creo que estamos por el camino correcto”, dijo Héctor Ulises García.

El titular de Semovi mencionó que este martes tendrían otra reunión para negociar que no haya protestas el miércoles y que se garantice el funcionamiento del Metro.
“En el caso del Metro, quiero decir públicamente que el Metro va a tener el mantenimiento que se necesite. No todo es para la Línea 2, sino también para otras líneas que se requieran y para el Plan General de Mantenimiento y todo lo que requiere el Metro para su mantenimiento. Allí no vamos a tener problemas. Tenemos una Línea 1 totalmente renovada y este año vamos a empezar la Línea 3 y la Línea 2, y vamos a ir línea por línea, mejorando todo lo que se requiera en el Metro. Entonces, el mantenimiento es fundamental, la ciudad va a tener los recursos, no vamos a tener ningún problema”, dijo Clara Brugada.

El encuentro entre Trump y Petro rebajó tensiones y reabrió el diálogo tras una etapa conflictiva, aunque sin que hubiera nuevos compromisos formales.
La reunión era muy esperada y llegó precedida de episodios de tensión.
Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, Gustavo Petro y Donald Trump se encontraron finalmente en la Casa Blanca este martes.
Semanas atrás, Trump llamó a Petro narcotraficante, le advirtió de que “debía cuidarse” y llegó a afirmar que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela.
El presidente colombiano, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y matar a gente inocente en sus operaciones antidroga.
Previamente, Estados Unidos había revocado el visado de Petro después de que este pidiera a los soldados estadounidenses que desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.
En ese contexto, el encuentro de este martes -que se prolongó cerca de dos horas a puerta cerrada- acercó a los dos mandatarios, que intercambiaron gestos de cordialidad.
Petro salió de Washington con su imagen reforzada y una relación aparentemente más fluida con Trump, aunque sin avances concretos.
El primer logro tangible para Petro fue acabar con la tensión de una relación que, hasta hace poco, parecía al borde de la ruptura.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la presidencia colombiana mostraron a ambos mandatarios sonrientes, sentados juntos en el Despacho Oval y acompañados de sus principales colaboradores.
“Nos entendimos muy bien”, afirmó Trump en unas breves declaraciones tras la reunión, en las que admitió que él y Petro “no eran los mejores amigos” pero afirmó que el encuentro fue cordial y no se sintió insultado.
También mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al narcotráfico, aunque no dio detalles.
“Estamos trabajando en ello”, indicó, y agregó que ambos hablaron sobre “sanciones” sin especificar en qué sentido.
Petro, por su parte, afirmó tras el encuentro que le “gustan los gringos francos” y calificó como “positiva” su impresión tras citarse con Trump.
“La impresión que tengo de una reciente reunión de hace unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad”, declaró al iniciar su conferencia de prensa en la embajada de Colombia.
En una reflexión más política, reconoció que ni él ni Trump habían cambiado de postura en muchos temas, pero defendió el diálogo como vía para recomponer la relación.
“Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”, aseveró.
Este cambio de tono se considera un punto de inflexión en una relación que vivió meses de fuertes choques, especialmente después de que Petro denunciara lo que llamó un “genocidio” en Gaza durante una visita a Nueva York.
Petro indicó, sin embargo, que no se puede dialogar bajo amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington.
“Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York”.
Uno de los objetivos centrales de Petro era confrontar la visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia de su gobierno.
En 2025, por primera vez en tres décadas, Estados Unidos retiró a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra las drogas, alegando un aumento récord de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también sugirió que este martes hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense en esta materia.
“Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales. Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso”, declaró.
No detalló, sin embargo, si Washington volverá a certificar a Colombia en el futuro próximo.
Insistió en que su país no es responsable del consumo global de drogas: “Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni fentanilo, ni produce fentanilo”.
Por otra parte, Petro aseguró haber entregado a Trump una lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del narcotráfico.
“La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas”, sostuvo.
Aseguró que esos capos no operan en zonas rurales ni portan fusiles, sino que “viven en Dubái, en Madrid, en Miami” y manejan sus capitales fuera de Colombia.
Aunque no reveló nombres, afirmó que “los conocen las agencias de los Estados Unidos” y que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia.
Para reforzar su argumento, citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino interceptado cerca de las Azores.
El viaje a Washington también deparó una lectura clave en la política interna colombiana.
Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores opositores advirtieron que un gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico en seguridad y economía.
Sin embargo, el tono cordial del encuentro con Trump ofrece a Petro un buen argumento para desactivar ese relato.
Las imágenes de la reunión con ambos mandatarios sonrientes, las dedicatorias personales de Trump (“Un gran honor. Amo a Colombia” y “Eres genial”, escribió el mandatario estadounidense en sendas notas para Petro) y la ausencia de reproches públicos refuerzan la idea de que la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión de este martes, podrían tener una influencia notable de cara a los comicios.
Pese a los numerosos gestos simbólicos, la reunión dejó más interrogantes que certezas.
No hubo anuncios de acuerdos concretos ni comunicados conjuntos, y varios de los temas más sensibles siguen pendientes.
Las sanciones personales contra Petro continúan vigentes y tampoco se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de “descertificar” a Colombia en la lucha antidrogas.
En materia regional, Petro confirmó que hablaron sobre Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia.
“Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.”, explicó.
Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios inmediatos en la política estadounidense hacia Caracas, o nuevas iniciativas de cooperación con Colombia en relación a Venezuela.
Tampoco se revelaron avances específicos sobre integración energética, seguridad fronteriza y cooperación contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela fue contraproducente: “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como herramientas de estabilidad.
Al cierre de su conferencia de prensa, el mandatario colombiano aseguró haber pedido a Trump que desclasifique informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en su país persiste un “genocidio” que continúa hasta hoy.
Así, el encuentro no sirvió para producir acuerdos tangibles pero sí rebajó tensiones y normalizó el diálogo entre los líderes de los dos países aliados.
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