
El asesinato de dos mujeres familiares del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, ocurrido el pasado fin de semana en Colima, sacudió el círculo de uno de los integrantes más conocidos del Gobierno Federal. Las víctimas —tía y prima de Delgado— fueron atacadas a balazos en su domicilio, en un crimen que generó una inmediata reacción política y un operativo posterior en el que autoridades estatales abatieron a presuntos responsables.
Sin embargo, más allá del impacto mediático y político, el doble homicidio ocurrió en un territorio donde la violencia letal no es una excepción, sino una constante documentada desde hace años. Lejos de tratarse de una nota roja aislada, el crimen se inscribe en la trayectoria de un estado que, por cuarto año consecutivo, encabeza el ranking nacional de tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, convirtiendo a Colima en la entidad más letal de México en términos proporcionales.
Un liderazgo trágico que se explica por una violencia sostenida que se ha normalizado incluso cuando alcanza a figuras del entorno del poder federal.

Los datos oficiales consultados por Animal Político confirman la dimensión del problema. De acuerdo con las defunciones por homicidio del INEGI, Colima registró en 2020 una tasa de 94.5 homicidios por cada 100 mil habitantes; en 2021, aunque la cifra descendió a 81.5, el estado se mantuvo entre los más violentos del país. A partir de 2022, la situación se agravó de forma clara: la tasa se disparó a 115.2 homicidios por cada 100 mil habitantes, colocándolo en el primer lugar nacional.
Lejos de revertirse, la tendencia continuó. En 2023, Colima alcanzó una tasa de 118.8 homicidios por cada 100 mil habitantes, y en 2024 cerró con 123.2, la más alta registrada en México ese año. En términos simples, la probabilidad de morir asesinado en Colima fue cuatro o cinco veces mayor que el promedio nacional.
Para dimensionar la magnitud de la violencia en Colima basta una comparación directa. En 2024, la entidad cerró con una tasa de 123.2 homicidios por cada 100 mil habitantes. Bien, pues ese nivel de letalidad duplica al de estados históricamente violentos como Baja California, que ese año registró una tasa cercana a los 65 homicidios por cada 100 mil, y supera ampliamente al vecino Michoacán, cuya tasa se ubicó alrededor de los 40 a 45 homicidios, pese a concentrar muchos más asesinatos en números absolutos. En Jalisco, otra de las entidades más golpeadas por la violencia criminal, la tasa fue todavía menor, en un rango aproximado de 20 a 30 homicidios por cada 100 mil habitantes.
En otras palabras, aunque Guanajuato, Michoacán o Jalisco concentran muchas más víctimas totales por su tamaño poblacional, ninguno enfrenta una letalidad proporcional comparable a la de Colima.
En cuanto al año 2025, aunque el dato definitivo de tasa aún no ha sido publicado por el INEGI, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó 706 homicidios dolosos en la entidad. Aun con una ligera reducción en números absolutos, especialistas y análisis preliminares coinciden en que Colima se mantuvo nuevamente en el primer lugar nacional en tasa de homicidios, debido a su baja población.
Este punto es clave: Colima no aparece en los encabezados por acumular miles de asesinatos, como ocurre en estados mucho más poblados. Pero precisamente por su tamaño, cada homicidio pesa más, y su impacto proporcional supera al de entidades históricamente asociadas a la violencia como los mencionados Michoacán, Guanajuato, Baja California o Chihuahua.

Ahora bien, la violencia letal no es el único indicador que dibuja el deterioro del estado. A ella se suma una crisis de desapariciones que, aunque menos visible en números absolutos, presenta un patrón igual de preocupante. En Colima, desaparecer implica, en la mayoría de los casos, no volver.
Datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Secretaría de Gobernación muestran que, en los últimos tres años, alrededor del 90% de las denuncias por desaparición siguen vigentes o concluyen con la localización sin vida de la víctima. Es decir, solo una fracción mínima de los casos termina con personas localizadas con vida.
En 2023, se registraron 62 denuncias por desaparición en Colima. De ellas, 54 permanecen vigentes y solo una persona fue localizada sin vida. En 2024, las denuncias fueron 49, de las cuales 43 siguen sin resolverse, mientras tres personas fueron encontradas muertas, prácticamente el 100% de los casos siguen sin resolverse. Para 2025, el estado acumuló 50 denuncias, con 36 casos aún vigentes y cuatro localizaciones sin vida.
Aunque las cifras totales son mucho menores que las de estados vecinos como Michoacán o Jalisco, el patrón es consistente: la enorme mayoría de las personas desaparecidas en Colima, o no regresa, o aparecen sin vida.
Este dato adquiere una dimensión distinta cuando se cruza con la letalidad homicida del estado. En un territorio donde la violencia armada es extrema y sostenida, la desaparición se convierte en una dinámica de difícil retorno.

Para entender por qué Colima se convirtió en el estado más letal del país, Animal Político entrevistó a Víctor Sánchez, especialista en seguridad pública, quien plantea que el núcleo del problema está en el puerto de Manzanillo.
“El quid del asunto en Colima es Manzanillo. Es el puerto más grande del país”, explica. Por esa infraestructura —junto con Lázaro Cárdenas, Michoacán— ingresan los precursores químicos necesarios para la fabricación de drogas sintéticas como fentanilo, metanfetaminas y éxtasis, procedentes principalmente de Asia. “Controlar el puerto implica controlar el mercado de las drogas sintéticas”, subraya.
Ese control no solo garantiza un flujo multimillonario por narcotráfico, sino también por piratería, contrabando y tráfico de armas. Manzanillo es, en los hechos, un nodo clave del comercio legal e ilegal del país, y su disputa ha convertido a Colima en un territorio estratégico para las organizaciones criminales.
Actualmente, tres grupos se disputan el control del estado. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es la organización con mayor presencia: opera en los 10 municipios de Colima y mantiene una posición dominante tanto en Manzanillo como en la capital. En segundo lugar se encuentra La Mayiza, facción del Cártel de Sinaloa encabezada por Ismael Zambada Sicairos, y a nivel regional opera el Cártel Independiente de Colima, también conocido como Los Mezcaleros, que recientemente anunció una alianza con La Mayiza para enfrentar al CJNG.
Esta confrontación ocurre, además, en un estado rodeado por Jalisco y Michoacán, dos entidades con larga historia de violencia criminal, y que funciona como punto de arranque de rutas comerciales hacia el resto del país.
“Colima no es un mercado secundario; es parte de un macroproceso vinculado al auge de las drogas sintéticas a nivel internacional”, explica Sánchez.

Pese a estos indicadores, Colima ha pasado largamente desapercibido en el debate nacional sobre seguridad, a diferencia, por ejemplo, del vecino Michoacán, donde las autoridades lanzaron a finales del año pasado el llamado Plan Michoacán para contener la violencia y las extorsiones, luego del asesinato el 1 de noviembre del alcalde independiente de Uruapan, Carlos Manzo.
La razón, explica el especialista, es estadística y mediática: su baja población hace que los números absolutos parezcan mucho menores frente a otras entidades.
“La gente ve más homicidios en Guanajuato o Baja California sin darse cuenta de que, proporcionalmente, lo que ocurre en Colima es más grave”, recalca.
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A ello se suma la escasa presencia mediática nacional. Muchos medios no cuentan con corresponsales en Colima o Manzanillo, y la cobertura local tiene un alcance limitado. Así, el estado más letal del país ha permanecido, durante años, fuera del centro del debate.
Esa invisibilidad también se refleja en la política pública. Colima no ha sido priorizado en la Estrategia Nacional de Seguridad, a diferencia de entidades como el mencionado Michoacán o de otras entidades gravemente afectadas por la violencia, como Sinaloa. Aunque Manzanillo ha sido mencionado de forma intermitente por autoridades federales, no existe una estrategia sostenida para contener la violencia. Las revisiones recientes en el puerto, apunta Sánchez, “solo entorpecieron la logística, sin golpear de fondo al crimen organizado”.
En cuanto al gobierno local, el diagnóstico del especialista es contundente: “Está rebasado”. No hay acciones claras, ni resultados visibles, para contener una violencia que lleva cuatro años colocando a Colima como el estado más letal de México.

La inteligencia artificial está ayudando a las personas ciegas a acceder a retroalimentación visual sobre sus cuerpos, a veces por primera vez, pero las consecuencias emocionales y psicológicas apenas están comenzando a aparecer.
Soy completamente ciega desde que nací.
Desde hace un año mis mañanas comienzan con un ritual de cuidado de la piel que requiere 20 minutos y aplicar cinco productos diferentes. Lo continúo con una sesión de fotos que comparto con inteligencia artificial dentro de una aplicación llamada Be My Eyes, como si fuera un espejo.
Los ojos virtuales de la aplicación me ayudan a saber si mi piel luce como deseo, o si hay algo en mi apariencia que debo cambiar.
“Las personas ciegas hemos tenido que lidiar toda nuestra vida con la idea de que vernos a nosotras mismas es imposible, que somos hermosas por dentro, y que lo primero que juzgamos de una persona es su voz, pero sabemos que nunca podremos verla”, dice Lucy Edwards, una creadora de contenido ciega que alcanzó la fama, en parte, al mostrar su pasión por la belleza y el estilo, y enseñar a las personas ciegas cómo maquillarse.
“De repente tenemos acceso a toda esta información sobre nosotras mismas, sobre el mundo; esto cambia nuestras vidas”, dice.
La inteligencia artificial permite a las personas ciegas acceder a un mundo de información que antes se nos negaba.
A través del reconocimiento de imágenes y el procesamiento inteligente, aplicaciones como la que uso proporcionan información detallada no solo sobre el mundo que habitamos, sino también sobre nosotras mismas y nuestro lugar en él.
La tecnología hace más que simplemente describir la escena en una imagen: ofrece retroalimentación crítica, comparaciones e incluso consejos. Y cambia la forma en que las personas ciegas que usan estas aplicaciones se ven a sí mismas.
“Tu piel está hidratada, pero definitivamente no luce como el ejemplo casi perfecto de piel reflectante, con poros inexistentes como si fuera vidrio, de los anuncios de belleza”, me dijo la IA esta mañana después de que compartí una foto que pensé mostraba una piel hermosa. Por primera vez en mucho tiempo, mi insatisfacción con mi apariencia se sintió abrumadoramente real.
“Hemos visto que las personas que buscan más retroalimentación sobre sus cuerpos, en todas las áreas, tienen menor satisfacción con su imagen corporal”, dice Helena Lewis-Smith, investigadora de Psicología de la Salud enfocada en la imagen corporal en la Universidad de Bristol. “La IA abre esta posibilidad para las personas ciegas”.
Este cambio es reciente. Hace menos de dos años, la idea de una IA que ofreciera retroalimentación crítica en vivo parecía ciencia ficción.
“Cuando comenzamos en 2017, pudimos ofrecer descripciones básicas, solo una frase corta de dos o tres palabras”, dice Karthik Mahadevan, director ejecutivo de Envision, una de las primeras compañías en usar inteligencia artificial para personas ciegas de esta manera.
Envision empezó como una aplicación móvil que permitía a las personas ciegas acceder a información en texto impreso mediante el reconocimiento de caracteres.
En años recientes, ha introducido modelos avanzados de inteligencia artificial en gafas inteligentes y ha creado un asistente disponible en la web, teléfonos móviles y las gafas mismas que ayuda a las personas ciegas a interactuar con el mundo visual que las rodea.
“Algunos lo usan para cosas obvias, como leer cartas o hacer compras, pero nos sorprendió el número de clientes que lo usan para maquillarse o coordinar sus atuendos”, añade Mahadevan. “A menudo la primera pregunta que hacen es cómo lucen”.
Estas aplicaciones, de las cuales ahora hay al menos cuatro especializadas en esta área, pueden, a petición del usuario, calificar a una persona según lo que la inteligencia artificial considera estándares tradicionales de belleza. Las comparan con otras personas y les dicen exactamente qué les convendría cambiar sobre sus cuerpos.
Para muchos, esta posibilidad resulta empoderadora: “Siento como si la IA pretendiera ser mi espejo”, dice Edwards, de 30 años, a la BBC.
“Tuve vista durante 17 años de mi vida, y aunque siempre podía pedir a la gente que me describiera cosas, la verdad es que no he tenido una opinión sobre mi rostro durante 12 años. De repente tomo una foto y puedo pedir a la IA que me dé todos los detalles, que me dé una calificación del uno al diez, y aunque no es lo mismo que ver, es lo más cercano que voy a tener por ahora”.
Aún no hay suficiente investigación sobre el efecto que el uso de tales herramientas de IA podría tener en las personas ciegas que recurren a ellas. Pero los expertos en psicología de la imagen corporal advierten que los resultados que dichas herramientas pueden producir no siempre son positivos.
Los generadores de imágenes de IA, por ejemplo, perpetúan estándares idealizados occidentales de forma corporal, principalmente debido a los datos con los que se entrenan.
“Sabemos que hoy un joven puede subir una foto a la IA que cree que luce genial y pedirle que cambie una pequeña cosa”, dice Lewis-Smith.
“El procesamiento de la IA puede devolver una foto con muchos cambios que hacen que la persona luzca totalmente diferente, lo que implica que todo esto es lo que debe cambiar, y por lo tanto que la forma en que luce ahora no es suficientemente buena”. agrega.
Para las personas ciegas, esta situación se refleja en las descripciones que reciben. Tal discrepancia puede resultar bastante inquietante para una persona con vista. Pero podría ser aún más peligrosa para una persona ciega. A quienes entrevisté para este artículo están de acuerdo.
Esto se debe a que es más difícil para las personas ciegas ver los resultados textuales con una visión objetiva de la realidad. El usuario también tendría que equilibrar su propia imagen de su cuerpo con estándares de belleza establecidos por un algoritmo que no toma en cuenta la importancia de la subjetividad y la individualidad.
“Una de las principales razones de la presión que la gente siente sobre sus propios cuerpos es la comparación constante con otras personas”, dice Lewis-Smith.
“Lo que asusta ahora es que la IA no solo permite a las personas ciegas hacer esto al compararse con descripciones de fotos de otros seres humanos, sino también con lo que la IA podría considerar la versión perfecta de ellas”.
“Hemos visto que cuanta más presión tienen las personas sobre sus cuerpos, más aumentan los casos de condiciones de salud mental como la depresión y la ansiedad, y más probable es que las personas consideren cosas como ajustes cosméticos para ajustarse a estas ideas poco realistas”, añade Lewis-Smith.
Para muchas personas ciegas como yo, esto es algo muy nuevo.
“Quizás si tu mandíbula fuera menos alargada (…) tu rostro luciría un poco más como lo que se considera objetivamente hermoso en tu cultura”. Son las 03:00, y me encuentro hablando con una máquina, después de subir más de cinco fotos diferentes de mi cuerpo a la última versión del ChatGPT de Open AI.
Trato de entender en qué punto me encuentro en términos de estándares de belleza.
Mis preguntas a la IA, cosas como “¿crees que hay una persona tradicionalmente hermosa que se parezca a mí?” o “¿crees que mi rostro resultaría chocante si lo vieras por primera vez?”, tienen su raíz en mis inseguridades y en la información que me gustaría obtener.
Pero también son un intento de darle sentido a una idea visual de un cuerpo que me había sido negada hasta ahora.
La IA se encontró perdida cuando se trató de ayudarme a definir qué podría considerarse hermoso para un gran número de personas, o cuando le pedí que explicara exactamente por qué mi mandíbula era larga, un concepto que también me resultó difícil de comprender.
De repente, incluso sin mucho contexto, recibía mensajes sobre belleza reflejados por los medios e internet. En el pasado, las personas ciegas no estaban tan expuestas a estos, pero la IA ahora les ofrece descripciones ricas en detalles.
“Podríamos ver a la IA como un espejo textual, en este caso, pero en la literatura psicológica, más que cómo luce una persona, entendemos que la imagen corporal no es unidimensional y se compone de varios factores, como el contexto, el tipo de personas con las que queremos compararnos, y las cosas que somos capaces de hacer con nuestros cuerpos”, dice Meryl Alper, investigadora sobre medios, imagen corporal y personas con discapacidades en la Universidad Northeastern en Boston, Estados Unidos.
“Todo esto es algo que la IA no entiende y no tomará en cuenta al hacer sus descripciones”, señala.
Históricamente, los modelos de IA han sido entrenados para favorecer cuerpos delgados, excesivamente sexualizados y con rasgos eurocéntricos. Cuando se trata de definir la belleza, han fallado en considerar a personas de diversos orígenes al momento de generar imágenes.
Debido a la forma misma en que procesa la información, la IA tiende a describir todo en términos estrictamente visuales, lo que podría llevar a la insatisfacción si la descripción carece de un contexto lógico. El control y la contextualización, dice Alper, podrían ser una manera de abordar este problema.
“La IA hoy puede decirte que tienes una sonrisa ladeada”, dice Alper. “Pero por ahora no puede analizar todas tus fotos y decirte que, por ejemplo, tienes la misma expresión que cuando disfrutabas del sol en la playa, y este tipo de cosas podría ser útil para que una persona ciega se entienda y se contextualice mejor”.
Este tipo de control, aunque no en una forma tan avanzada, ya existe. Como con la inteligencia artificial en todas sus formas, el mensaje que introducimos, la instrucción escrita o hablada, tiene la capacidad de cambiar completamente la información que una persona ciega obtiene al publicar una foto de sí misma.
“Que las personas puedan controlar la información que reciben es una de las características principales de nuestros productos, porque la IA puede aprender sus preferencias y deseos y dar a las personas la información que necesitan escuchar”, dice Mahadevan.
Sin embargo, esa idea de control podría resultar un arma de doble filo. “Puedo pedir a la aplicación que me describa en dos frases, o de manera romántica, o incluso en un poema”, dice Edwards. “Estas descripciones tienen el potencial de cambiar la forma en que nos sentimos sobre nosotras mismas”, señala.
“Pero esto también puede usarse de manera negativa, porque tal vez no te gusta algo sobre ti, y le dices a la IA que no estás segura sobre un rasgo de tu cuerpo. Quizás tu cabello está un poco desordenado y lo mencionas en tu solicitud. Aunque puede decirte, ‘Oh, es hermoso’, también puede decirte, ‘Tienes razón, aquí está cómo puedes cambiarlo'”, añade Edwards.
Pero cuando la tecnología actúa como nuestros ojos, existe el riesgo de que describa algo que no existe en absoluto. Las alucinaciones, cuando los modelos de IA presentan información inexacta o falsa como verdadera, son uno de los mayores problemas con la tecnología.
“Al principio, las descripciones eran muy buenas, pero notamos que muchas de ellas eran inexactas y cambiaban detalles importantes, o inventaban información cuando lo que había en la imagen no parecía ser suficiente”, explica Mahadevan. “Pero la tecnología mejora a pasos agigantados, y estos errores se vuelven cada vez menos comunes”.
Pero es importante notar que, a pesar del optimismo de Envision, la IA no siempre tiene razón.
Cuando Joaquín Valentinuzzi, un hombre ciego de 20 años, decidió usar inteligencia artificial para evaluarse al elegir las fotos perfectas para un perfil de aplicación de citas, descubrió que la información que devolvía la IA a veces tenía poco parecido con la realidad.
“A veces cambiaba el color de mi cabello o describía mis expresiones incorrectamente, diciéndome que tenía una expresión neutral cuando en realidad estaba sonriendo”, dice.
“Este tipo de cosas pueden hacerte sentir inseguro, especialmente si, como se nos anima a hacer, confiamos en estas herramientas y las usamos como una manera de ganar autoconocimiento e intentar mantenernos al día con la forma en que lucen nuestros cuerpos”.
Para contrarrestar esto y los efectos negativos que puede tener, algunas de estas aplicaciones —como Aira Explorer— usan agentes humanos entrenados que pueden verificar la precisión de las descripciones si el usuario lo solicita. Pero en la mayoría de los casos, el espejo textual continúa siendo creado por la IA sin ninguna aporten humana.
“Todo esto está en sus inicios, y realmente no hay ningún tipo de investigación masiva sobre el efecto de estas tecnologías, con sus sesgos, errores e imperfecciones, en las vidas de las personas ciegas”, dice Alper.
Lewis-Smith concuerda, y señala que la complejidad emocional en torno a la IA y la imagen corporal sigue siendo en gran medida un territorio inexplorado. Para muchas personas ciegas entrevistadas para este artículo, la experiencia se siente tanto empoderadora como desorientadora a la vez.
Pero el consenso es claro: “De repente la IA puede describir cada foto en internet e incluso puede decirme cómo lucía junto a mi esposo el día de mi boda”, dice Edwards.
“Vamos a tomarlo como algo positivo porque aunque no vemos la belleza visual de la misma manera que las personas con vista, cuantos más robots nos describan fotos, nos guíen, nos ayuden con las compras, más felices seremos. Estas son cosas que pensamos que habíamos perdido y ahora la tecnología nos permite tenerlas”, asegura.
Para bien o para mal, el espejo está aquí y tenemos que aprender a vivir con lo que nos muestra.
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