
Tres operadores de transporte de carga, los hermanos Ernesto y Samael Saucedo Vargas, así como Omar Eliseo Rosales Hernández, permanecen desaparecidos en Colima desde inicios de enero, de acuerdo con información oficial.
Los hermanos Saucedo Vargas fueron vistos por última vez el 6 de enero, mientras que Omar Eliseo Rosales Hernández no ha sido localizado desde el 14 de enero, días después de iniciar sus rutas de trabajo. El último punto donde se les ubicó a los tres fue Manzanillo.
De acuerdo con los reportes, los tres traileros fueron reportados como desaparecidos tras ser vistos conduciendo unidades de carga en distintos puntos del puerto, y sus familias señalan que no ha habido avances en las investigaciones por parte de la fiscalía estatal.

Este lunes 26, ante la falta de información por parte de las autoridades, familiares, amigos y compañeros instalaron un bloqueo en la carretera Guadalajara–Manzanillo, a la altura del municipio de Tecomán, en exigencia de acciones contundentes para su localización con vida.
Rocío Hernández, madre de Omar Eliseo, señaló a medios de comunicación que las familias enfrentan “trabas” para acceder a información dentro de la fiscalía, lo que motivó el cierre de la vía: “Mi hijo tiene desde el día 14 desaparecido y no hay respuesta. Nosotros, como transportistas, queremos seguridad; ya no podemos trabajar tranquilos”.

De igual manera, los manifestantes señalaron que en la región se han registrado más casos de desapariciones de operadores de transporte de carga con indicios similares, por lo que, advirtieron, podrían estar relacionados con reclutamiento forzado por parte de grupos criminales.
Luego de tres horas de protesta y tras la promesa de representantes del gobierno estatal y personal de la Fiscalía de mantenerlos informados sobre los avances en el caso, los familiares de los traileros levantaron el bloqueo.

En Colima, durante 2025 se registraron 622 homicidios dolosos; además, se tiene registro de mil 499 personas reportadas como desaparecidas o no localizadas, de acuerdo con cifras oficiales.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia en España cuentan cómo sucedió el peor accidente de tren del país en más de una década.
Ana viajaba con su hermana y con su perro en uno de los trenes accidentados el domingo por la noche en el peor accidente ferroviario de España en más de una década.
“Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”, le dice a la agencia de noticias Reuters con una herida visible en la cara, mientras cojea en la entrada al hospital.
Ensangrentada y sin saber muy bien cómo, la sacaron del tren otros pasajeros que rompieron las ventanas. A su hermana, que quedó atrapada, la rescataron los servicios de urgencia y está ingresada en observación un hospital de la zona. Del perro, aún no se sabe nada.
Un tren de la compañía Iryo en el viajaban unas 300 personas con destino a Madrid desde Málaga descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua, chocando con otro convoy que cubría la línea Madrid-Huelva y que también descarriló con 184 pasajeros a bordo.
Al menos 39 personas han muerto y decenas más han resultado heridas. La mayoría eran españoles que regresaban a la capital después del fin de semana.
La colisión ocurrió a las 19.45 horas del domingo cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 km al sur de la capital, Madrid. Dejó 122 heridos, 48 de ellos siguen aún hospitalizados y 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
Momentos antes del accidente, Ana se dio cuenta de que algo pasaba: “Pensé que no era normal, viajo mucho en tren. Ahí fue donde miré a mi hermana, la busqué y es el último momento que recuerdo antes de que todo se oscureciera. De repente, solo oí gritos”.
Sentados en una silla de plástico verde de la sala de espera del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, Ahmed y Karina Tagedi esperan noticias de su hermano.
“Mi hermano se encuentra bien, dadas las circunstancias, con una fractura en la rodilla izquierda, a la espera de ser trasladado a Huelva”, le dice Ahmed a Reuters.
“Había gente muriendo cerca de él. Me contó que una niña le pedía ayuda. No pudo ayudarla porque tenía una rodilla rota y no podía moverse. Ella pedía ayuda. Se siente mal por no haber podido ayudarla”.
Lucas Meriako, describió la experiencia como una “película de terror”.
“Estábamos en el vagón cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más”, relató al noticiero La Sexta Noticias.
“Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer… romper”, describió.
Meriako añadió que el impacto del choque rompió los cristales del tren, desplazó las maletas que les cayeron encima a los pasajeros y se empezaron a escuchar los gemidos de los heridos.
En ese momento, según su testimonio, la gente se empezó a mover ya consciente de la situación y a romper los cristales para salir.
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