
Aunque la Secretaría de las Mujeres anunció en septiembre pasado que los recursos para los refugios de víctimas de violencia tendrían un aumento de 3.21 % para el 2026, el incremento fue en realidad del 2 %, cifra que contrasta con el crecimiento de solicitudes de atención que reciben, además de que ahora otros espacios podrán acceder a este monto, ante la fusión del programa con otros componentes dentro del presupuesto federal para el 2026.
La Red Nacional de Refugios (RNR) señaló que en días recientes se publicaron los lineamientos del “Programa para la Prevención y Detección de las Violencias Feminicidas y la Atención de las Causas”, que contempla 515 millones 33 mil 86.90 pesos para los espacios de mujeres víctimas este año, así como para Casas de Emergencia y Casas de Transición.
“Si bien reconocemos como un avance la inclusión de Casas de Emergencia y Casas de Transición para mujeres sobrevivientes de violencia, y en su caso para sus hijos e hijas, nos preocupa que esta expansión no venga acompañada de un aumento proporcional en el presupuesto. Esto significa que los recursos disponibles se distribuyen entre más necesidades sin un crecimiento ajustado”, expresó la RNR en un comunicado.
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De acuerdo con la Red, este presupuesto “limita la sostenibilidad operativa, precariza la atención y afecta negativamente la calidad de los servicios”, ya que en la Guía Operativa del Componente C. del Programa para la Prevención y Detección de las Violencias Feminicidas y la Atención de las Causas —correspondiente a los refugios— se contempla la reducción de honorarios al personal especializado y una baja en los recursos destinados a la seguridad de los espacios.

Con los Lineamientos 2026 publicados, la Red apuntó que ya se conoce el monto específico destinado a los refugios, sin embargo, “hasta la fecha no se han establecido plazos públicos para la convocatoria, evaluación y ministración de estos recursos”, lo que “genera una grave incertidumbre operativa para los espacios”.
En este contexto, reclamó que “durante más de cuatro años consecutivos, el presupuesto destinado a los refugios ha llegado con retrasos, comprometiendo la operatividad de estos espacios vitales que previenen feminicidios y restituyen derechos”.
Además, enfatizaron su preocupación por “las obligaciones impuestas a las instancias ejecutoras (organizaciones de la sociedad civil e instancias gubernamentales que operan refugios)”, como el Acta de Cierre del Proyecto 2025, un proceso que a decir de la RNR depende exclusivamente de la Secretaría de las Mujeres, que a la fecha no ha emitido resultados ni retroalimentaciones respecto del año pasado, así como la exigencia de acreditar contar con recursos propios suficientes para garantizar la operación total de los espacios.
“Estas disposiciones trasladan de manera explícita la responsabilidad financiera del Estado a las organizaciones, condicionando el acceso a recursos públicos a la autosuficiencia económica previa, lo cual resulta incompatible con una política pública de protección de derechos”, lamentó.
La asociación afirmó que estos lineamientos contravienen los compromisos internacionales asumidos por el Estado mexicano, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención de Belém do Pará.
Ante esto, subrayó que estas medidas “institucionalizan la precariedad, perpetuando formas de violencia institucional”, y que se priorizan procesos burocráticos por encima de la calidad y pertinencia de la atención a las mujeres, niñas y niños.
Debido a la inconformidad con los lineamientos emitidos, la Red Nacional de Refugios exigió a la Secretaría de las Mujeres que se asignen los recursos suficientes y focalizados a estos centros, y que se establezcan fechas claras para la convocatoria de proyectos, evaluación y ministración de los recursos correspondientes al 2026.
También pidió que se garantice que no se reducirán los honorarios ni los recursos destinados a la seguridad, así como la eliminación de las exigencias que trasladan las responsabilidades de las autoridades a las organizaciones civiles.

Asimismo, solicitó que se establezcan mesas de trabajo para sostener un diálogo entre autoridades y organizaciones.
Desde finales de 2025, cuando se dio a conocer la fusión del programa de refugios con otros componentes, Wendy Figueroa, directora de la RNR, anunció que ya sostienen conversaciones con organismos internacionales, con el fin de evidenciar lo que está pasando en México.
“Seguimos intensificando la incidencia en todos los frentes, el público, el político, el jurídico y el social; también continuamos documentando, denunciando y exigiendo con datos, con testimonios y con la fuerza colectiva que nos da ser una red. Ya hemos tenido algunas respuestas y propuestas de cómo poder seguir y replantear el futuro de nuestro trabajo”, indicó.
En septiembre pasado, la Secretaría de las Mujeres emitió un comunicado con el que informó que el programa en el que se fusionaron los refugios junto con otras acciones contaría con un monto de 856 millones 782 mil 185 pesos, lo que representaba 3.21 % más que en 2024.

Durante una reunión extraordinaria de la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, Citlalli Hernández, titular de la Secretaría, aseguró que con esta medida “no se recorta ni elimina presupuesto, se fusionan los programas con el fin de eficientar los recursos y mejorar la atención y servicios que brindan, pues además se incluyen los centros de justicia y el presupuesto para la alerta de género”.
Sin embargo, para la RNR la fusión “resulta grave, porque se borra la identidad de una política pública feminista que salva vidas”, lo que Figueroa consideró “un retroceso bastante importante porque el programa ha recorrido un camino en materia de derechos humanos que ha visibilizado la importancia de estos espacios y la necesidad de un presupuesto etiquetado”.

Después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos en una operación militar que lo trasladó a Nueva York, el presidente Donald Trump ha intensificado su discurso y lanzó advertencias directas a varios países y territorios
El segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está siendo moldeado por sus ambiciones en política exterior.
Trump cumplió con sus amenazas contra Venezuela, capturando a su presidente y a su esposa, en la residencia de ambos fuertemente fortificada en Caracas, en una dramática redada nocturna en la madrugada del sábado.
Al describir la operación, Trump desempolvó la Doctrina Monroe de 1823 y su promesa de supremacía estadounidense en el Hemisferio Occidental, rebautizándola como la “Doctrina Donroe”.
Estas son algunas de las advertencias que ha lanzado en los últimos días contra otros países que están en la órbita de Washington.
Estados Unidos ya cuenta con una base militar en Groenlandia, la Base Espacial Pituffik, pero Trump quiere la isla entera.
“Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional”, sostuvo el presidente ante los periodistas, asegurando que la región estaba “plagada de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Esta vasta isla ártica, que forma parte del Reino de Dinamarca, se encuentra a unos 3.200 kilómetros al noreste de Estados Unidos.
Es rica en minerales de tierras raras, que son cruciales para la producción de teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos y equipos militares. Actualmente, la producción de tierras raras de China supera con creces la de Estados Unidos.
Groenlandia también ocupa una posición estratégica clave en el Atlántico Norte, lo que le da acceso al cada vez más importante Círculo Polar Ártico. Por eso, se prevé que, a medida que los hielos polares se derritan en los próximos años, se abran nuevas rutas marítimas.
El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, respondió a Trump calificando la idea del control estadounidense sobre la isla de “fantasía”.
“No más presiones. No más insinuaciones. No más fantasías de anexión. Estamos abiertos al diálogo. Estamos abiertos a las conversaciones. Pero esto debe hacerse a través de los canales adecuados y con respeto al derecho internacional”, declaró Nielsen.
Horas después de la operación militar en Venezuela, Trump le advirtió al presidente colombiano Gustavo Petro que “cuide su trasero”.
Colombia, país vecino de Venezuela al oeste, cuenta con importantes reservas de petróleo y es un importante productor de oro, plata, esmeraldas, platino y carbón.
También es un centro clave para el narcotráfico en la región, especialmente de cocaína.
Desde que Estados Unidos comenzó a atacar embarcaciones en el Caribe y el Pacífico en septiembre, alegando sin pruebas que transportaban drogas, Trump se ha visto envuelto en una creciente disputa con el presidente de izquierda del país.
Estados Unidos impuso sanciones a Petro en octubre, alegando que estaba permitiendo que los cárteles “prosperaran”.
Hablando a bordo del Air Force One el domingo, Trump dijo que Colombia estaba siendo “gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos”.
“No va a seguir haciéndolo por mucho tiempo”, añadió. Cuando se le preguntó si Estados Unidos llevaría a cabo una operación contra Colombia, Trump respondió: “Me parece una buena idea”.
Históricamente, Colombia ha sido un aliado cercano de Washington en la guerra contra las drogas, recibiendo cientos de millones de dólares anualmente en asistencia militar para combatir a los cárteles.
Irán se enfrenta en este momento a protestas masivas contra el gobierno y Trump advirtió anoche que las autoridades iraníes que serán “duramente castigadas” si pierden la vida más manifestantes.
“Lo estamos observando muy de cerca. Si empiezan a matar gente como lo han hecho en el pasado, creo que Estados Unidos los castigará con dureza”, declaró Trump a los periodistas a bordo del Air Force One.
Aunque Irán queda en teoría fuera del alcance definido por la “Doctrina Donroe”, Trump, no obstante, ya había amenazado al régimen iraní con nuevas acciones tras atacar sus instalaciones nucleares el año pasado.
Esos ataques se produjeron después de que Israel lanzara una operación a gran escala con el objetivo de neutralizar la capacidad de Irán para desarrollar un arma nuclear, lo que culminó en el conflicto entre Israel e Irán de 12 días.
En una reunión, celebrada la semana pasada en Mar-a-Lago, en Florida, entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se informó que Irán fue el tema principal de la agenda. Los medios estadounidenses informaron que Netanyahu planteó la posibilidad de nuevos ataques contra Irán en 2026.
El ascenso de Trump al poder en 2016 estuvo marcado por sus promesas de “construir el muro” a lo largo de la frontera sur con México.
En su primer día de regreso en el cargo en 2025, firmó una orden ejecutiva para renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”.
Ha afirmado con frecuencia que las autoridades mexicanas no están haciendo lo suficiente para detener el flujo de drogas o inmigrantes indocumentados hacia Estados Unidos.
En declaraciones el domingo, Trump dijo que las drogas estaban “entrando a raudales” a través de México y que “tendremos que hacer algo”, añadiendo que los cárteles allí eran “muy poderosos”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado públicamente cualquier acción militar estadounidense en territorio mexicano.
Cuba, ubicada a solo 145 kilómetros al sur de Florida, ha estado bajo sanciones estadounidenses desde principios de la década de 1960 y mantenía estrechas relaciones con la Venezuela de Nicolás Maduro.
Trump sugirió el domingo que no era necesaria una intervención militar estadounidense, porque Cuba está “a punto de colapsar”.
“No creo que necesitemos ninguna acción”, dijo. “Parece que se está desmoronando”.
“No sé si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos”, añadió. “Todos sus ingresos venían de Venezuela, del petróleo venezolano”.
Según algunos informes, Venezuela suministra aproximadamente el 30% del petróleo de Cuba, lo que deja a La Habana en una situación vulnerable si el suministro cae tras la salida de Maduro.
El senador estadounidense Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha pedido durante mucho tiempo un cambio de régimen en Cuba, y dijo ante un grupo de periodistas este sábado: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado, al menos un poco”.
“Cuando el presidente (Trump) habla, hay que tomarlo en serio”, agregó.
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