Home
>
Internacional
>
Bad Bunny no podía perder la oportunidad de tomarse un ‘shot de cañita en casa de Toñita’ en el Super Bowl. ¿Quién es ella?
Bad Bunny no podía perder la oportunidad de tomarse un ‘shot de cañita en casa de Toñita’ en el Super Bowl. ¿Quién es ella?
Foto: Captura de pantalla de la cuenta de NFL
7 minutos de lectura

Bad Bunny no podía perder la oportunidad de tomarse un ‘shot de cañita en casa de Toñita’ en el Super Bowl. ¿Quién es ella?

Toñita es María Antonia Cay, migrante puertorriqueña y fundadora del Caribbean Social Club, conocido como “Toñitas”, el último club social latino que resiste en Williamsburg, Brooklyn, un barrio profundamente transformado por la gentrificación.
09 de febrero, 2026
Por: María Fernanda Alarcón / IG @mafer_alarcon_

Nueva York. – La cañita, conocida también como pitorro, ron caña o ron clandestino, es un licor artesanal de caña de azúcar, tradicional y de muy alto grado alcohólico, típico de Puerto Rico. Aunque históricamente ilegal, es un símbolo cultural curado con frutas, usado en el coquito y celebraciones.

Hoy en día ya se puede conseguir cañita de forma legal, aunque poco común y quienes lo hayan probado sabrán que –tal como los latinos– tiene un sabor intenso pero maravilloso. Sin embargo, hablar de cañita va más allá del sabor, trata de legado, cultura y resistencia, por eso no sorprende que Bad Bunny no pudiera perder la oportunidad de tomarse un shot de cañita en casa de Toñita durante el show de medio tiempo del Super Bowl. 

¿Pero quién es Toñita? 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien-es-ella
Retro de Maria Antonia Cay en su celebración de cumpleaños el día de la madre. La comunidad se reune cada año para celebrarla como si se tratara de su familia. Foto: María Fernanda Alarcón

En el video “NUEVAYoL” el conejo malo ya había mostrado como entre invitados bailando salsa, en una boda estilo los años 70 aparece ella: María Antonia “Toñita” Cay. En un gesto íntimo, le muestra a la novia sus anillos, mismos que usa a diario y que se han vuelto parte de su identidad. No dice una sola palabra, pero al igual que en el Super Bowl, su aparición habla por sí sola. 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien
Foto: Captura de pantalla del video original de Bad Bunny NUEVAYoL

Cay es dueña y fundadora del Caribbean Social Club o Toñitas, como lo llamamos los clientes frecuentes, el último club social latino en Williamsburg: un barrio de Brooklyn, Nueva York que durante muchos años se caracterizó por su población latina pero que gracias a la gentrificación poco a poco se ha visto desplazada. 

Lee: Trump arremete contra Bad Bunny por show del Super Bowl en el que exaltó a latinos; “es una afrenta a la grandeza de EU”, dice

“Yo pienso que Benito menciona a mami porque mami es símbolo de resistencia en los Estados Unidos, mami es símbolo de ser una mujer fuerte y dominante en esos años cuando ella creo ese espacio eso no existía, ver a una mujer frente a un negocio y resistencia de la mujer… demuestra el amor que ella le tiene a la diáspora igual que él lo demostró en el Super Bowl”, cuenta Silvia Pérez hija de Maria Antonia. 

bad-bunn-y-casa-de-tonita-super-bowl-lx-quien-es
María Antonia Cay y su hija Silvia Pérez junto a Bad Bunny previo al Super Bowl. Foto: Giovanni González

Durante décadas, Williamsburg fue hogar de puertorriqueños y dominicanos, principalmente. Pero la transformación llegó. Desde los años 90, el proceso de gentrificación fue avanzando sin freno. Según un estudio del NYU Furman Center, entre 1990 y 2014 el valor del alquiler en Williamsburg se disparó un 78%. 

En el mismo periodo, la población blanca no hispana casi se triplicó, y la latina disminuyó más de un 30%. La llegada de artistas, galerías y proyectos inmobiliarios desplazó familias, cerró bodegas, y convirtió el barrio en un escenario de Airbnb y brunches con vista al skyline de Manhattan.

Toñita no es solo un personaje del barrio: es la historia viva de lo que fue y lo que todavía, contra todo pronóstico, sigue siendo.

bad-bunn-y-casa-de-tonita-s-bowl-lx-quien-es
La fachada de “Toñitas”, Caribbean Social Club es sencilla, no necesita de más. Foto: María Fernanda Alarcón

Cay migró de Puerto Rico a Nueva York en su adolescencia, se ganaba la vida como niñera y desde joven se involucró en los equipos locales de béisbol en Williamsburg. “Se necesitaba un espacio, teníamos un equipo de beisbol, y necesitábamos un espacio para cuando se acabaran los juegos venir a discutir después de los juegos” dice Cay. 

Y ese espacio fue su casa. 

bad-bunny-c-asa-de-tonita-s-bowl-lx-quien-es
María Antonia Cay sentada en la barra vigilando el lugar. Foto: María Fernanda Alarcón

Aunque el sueño del equipo de beisbol no pudo continuar porque, como Cay recuerda “no había muchos fondos, las cosas se pusieron caras, aumentaron los precios de los parques y de los réferis. Entonces decidimos dejar el beisbol y continuar como un Social Club”.

bad-bunny-c-asa-de-tonita-s-bowl-lx-quien
El Caribbean Social Club se caracteriza por su decoración de letreros y fotografías. Foto: Carlos Angulo

Con el tiempo, lo que comenzó como una sala de encuentro para un pequeño grupo se convirtió en un club social donde se sirve comida sin costo, se escucha salsa, se juega dominó y se habla español sin culpa.

Es de esos lugares en los que tienes que ser invitado porque una vez dentro se vuelven familia, “porque a veces que unos emigrantes van hablando con otros y dicen: ‘Allí la pasamos bien, allí estamos tranquilos’. Pues unos van trayendo los otros y si no hay comida, comemos y si nos entretenemos con el billar, hablamos con los otros y allí encontramos familia”, describe Maria Antonia. 

Podría interesarte: Bad Bunny hace historia en los Grammy 2026, se lleva Álbum del Año con un disco en español

El Caribbean Social Club lo conocen muchos, pero no cualquiera, es de los que te enteras porque un buen amigo te lo recomendó incluso si eres Bad Bunny, “la relación con Bad Bunny inicia a través de René de Calle 13 que frecuentaba el club, y a través de Rene fue que se conectó Bad Bunny a mami para un Verano Sin ti”, agrega Silvia. 

No es solo un “bar”: es un salón de memorias compartidas. No hay letrero comercial a la vista, no hay menú, no hay sistema de reservaciones. Pero sí hay arroz con habichuelas, sillas de plástico, ventiladores y fotografías de toñita y de quienes la han acompañado en las paredes. Lo que hay es comunidad, es historia y es hogar en una ciudad donde a veces los migrante nos sentimos como niños perdidos. 

“Toñita trae muchas cosas buenas, te lo digo. Trae muchas cosas buenas a la comunidad, no aquí nada más, para todos, aquí hay comida gratis siempre. Los domingos le ofrecen comida a los homeless y a los necesitados… Son muchos, pero para todos alcanza. Tiene buen corazón”, cuanta Efraín Gonzáles alias “Gato”, cliente y amigo de Maria Antonia por más de 40 años. 

bad-bunny-casa-de-tonita-super-bowl-lx
Efraín y compañía jugando domino como cada tarde lo hace desde que se jubiló. Foto: María Fernanda Alarcón

¿Habrá algo más latino que la filosofía de mi casa es tu casa?

“Siempre ha sido mi casa, sí. Hace años que ya la tengo. Y aquí nos entretenemos, la pasamos bien. Vienen de todos los países, de todas las hablas latinas y americanas, inglesas e italianos, portugueses. Aquí viene todo el mundo, viene buscando un rinconcito”, cuenta Maria Antonia. 

bad-bunny-casa-tonita-super-bowl-lx
“Rinconcito” por el cual se entra a Toñitas. Foto: María Fernanda Alarcón

“Toñita” ha recibido múltiples ofertas para vender el edificio donde vive, y donde viven también amistades suyas desde hace más de 50 años. Sin embargo, aún con el reconocimiento popular no se libra de la narrativa antimigrante, el lugar ha sido blanco de campañas de desprestigio que incluso llegaron a corte en donde la comunidad respondió. Vecinas, músicos, artistas y migrantes latinos se plantaron para decir: Toñita se queda. No se trataba solo de proteger un negocio: se trataba de defender un lugar donde puedes existir sin pagar por ello, un espacio que valida la existencia de latinos y migrantes, un refugio frente al despojo.

“No diría que difícil, pero es trabajoso. Pero lo hacemos con mucho amor. Para mami eso es un hobby. Ella ama su espacio ama a todos los que visita espacio y igual yo ¿Verdad? Amo todo el amor que ha recibido durante todos estos años y todo el amor que sigue recibiendo de de todos”, cuenta Silvia. 

También podría interesarte: ¡Con Lady Gaga y Ricky Martin! Así fue el medio tiempo de Bad Bunny en Super Bowl 2026

Bad Bunny, la cultura y la denuncia

El álbum Nadie sabe lo que va a pasar mañana es quizá el trabajo más introspectivo, político y a la vez aclamado que Bad Bunny ha hecho por lo que no parece una sorpresa que hay sido la inspiración para su presentación en el Super Bowl. Habla del desarraigo, de la memoria, de la colonización y resistencia en Puerto Rico. Pero en NUEVAYoL, su atención se posa en la ciudad que ha sido símbolo de la migración en Estados Unidos: Nueva York. Allí, en medio del beat y el verso, aparece Toñita. 

Benito lo dijo: “De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile’ que esta es mi casa”, para quienes han sido desplazados una y otra vez, tener un lugar del cual sentirse parte siempre es una victoria y en ello Silvia coincide. 

“Cada vez que yo escucho a uno de los comensales decir ‘wow me siento en la isla’ o ‘me siento en mi país’ o ‘me siento en mi cantito de mi tierra donde quiera que sea’. Guatemala, Colombia, México, Cuando hemos tenido tantas visitas de diferentes países que creo que eso eh es súper importante ¿Verdad? Y y creo que eso es lo que lleva a a ser el Caribbean el espacio tan importante que es” cuenta. 

En un contexto en el que las redadas de inmigración están a la orden del día, en el que el discurso antimigrante se ha intensificado y en el que el escenario político promueve la gentrificación y el intervencionismo, el gesto de Bad Bunny no es casual. 

“Yo pienso que el Caribbean es importante para los latinos y los migrantes porque es un espacio de amor donde todos son aceptados ¿Verdad? Aparte de que tenemos las cervezas y los tragos requete baratos. Yo pienso que se sienten en su casa” reflexiona Silvia sobre porque la aparición de su madre en el Super Bowl es solo el resultado de lo que el Caribbean lleva muchos años siendo. 

Antes de que te vayas: “Es irónico y francamente triste”, la Casa Blanca arremete contra Bad Bunny por sus críticas a ICE en los Grammy

bad-bunny-casa-tonita-s-bowl-lx
“Los anillos, un día me inventé uno de lujo y vi que a todo el mundo le gustaba y la gente decía: “Qué bonito, qué bonito”, y eso me dio como ánimo de seguirlos usando y seguir buscando más. Y tengo muchas cantidades, tengo muchos animales y me los pongo para sentirme bien” dice Toñita. Foto: María Fernanda Alarcón

Bad Bunny podría haber elegido cualquier referencia “cool” de Nueva York, pero eligió a Toñita. La invitó al Super Bowl. La colocó en una escena que no es una anécdota o una forma de dar color al espectáculo: es una declaración política.

Etiquetas:
Donald Trump
Estados Unidos
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...
Imagen BBC
Del antiimperialismo a colaborar con EU: cómo se ha ido transformando el chavismo durante 25 años para preservar el poder
15 minutos de lectura

El chavismo ha gobernado Venezuela durante más de un cuarto de siglo, durante el cual ha modificado su discurso y sus políticas, pero siempre manteniendo su determinación a permanecer en el poder.

04 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

“Ayer vino el diablo aquí”, dice Hugo Chávez provocando risas y aplausos en la audiencia que lo escucha pronunciar un discurso desde el podio de oradores de la Asamblea General de la ONU.

“Ayer estuvo el diablo aquí”, repite mientras se persigna, “en este mismo lugar”.

“Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar. Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo el diablo, vino aquí hablando como dueño del mundo”.

Ocurrió el 20 de septiembre de 2006 y quizá sea el discurso más famoso pronunciado por el fallecido presidente venezolano en sus casi 14 años de mandato.

Chávez estaba entonces en la cima de su poder en Venezuela y con ese discurso se consagraba como una figura clave entre los críticos de EE.UU. en todo el planeta.

Por si fuera poco, estaba apenas a tres meses de lograr su mayor victoria electoral, en una campaña en la que proponía llevar a Venezuela al socialismo.

Es probable que alrededor del mundo, al escuchar mencionar a Chávez o al chavismo muchos recuerden esa escena y la asocien con aquellas ideas de socialismo y antiimperialismo.

Pero el movimiento político que Chávez lideró y que ha regido Venezuela durante más de un cuarto de siglo ha cambiado varias veces hasta llegar a su actual encarnación en el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

Rodríguez mantiene un discurso beligerante ante EE.UU., el país que en una acción militar capturó al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Acusa a Washington de “secuestro”, pero a la vez parece estar orquestando cambios forzados por el gobierno de Donald Trump, quien incluso está tutelando la venta del petróleo venezolano.

BBC Mundo te cuenta cómo ha cambiado el chavismo en Venezuela desde 1999 y cómo estos cambios han sido claves para ayudarle a mantenerse en el poder.

Hugo Chávez pronuncia un discurso ante la ONU en 2006 en el que ataca a EE.UU., mientras los asistentes ríen.
Getty Images
Con su discurso ante la ONU en septiembre de 2006, Chávez quedó ante el mundo como uno de los principales críticos de EE.UU., país al que le vendía más de la mitas del petróleo venezolano.

La democracia participativa

“Hugo Chávez asumió el poder tras ganar las elecciones en 1998 en las que ofreció un cambio de régimen político para ir hacia una democracia participativa y protagónica”, dice a BBC Mundo Margarita López Maya, profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela y ex presidenta de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).

“Eso se cumplió y estuvo en la Constitución que se aprobó en 1999, que contiene referendos, asambleas de ciudadanos, y establece la participación ciudadana en todas las decisiones de las políticas públicas desde el nivel local”, agrega.

De esta forma, se buscaba transformar la democracia liberal que había imperado en Venezuela durante cuatro décadas.

Según David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane (Nueva Orleans) y experto en política venezolana, Chávez veía la democracia representativa como un mecanismo que usaban las élites para controlar Venezuela de espaldas a la población.

El Chávez de la campaña de 1998 no ofrecía socialismo, sino lucha contra la corrupción; aseguraba que no tenía intención de estatizar empresas y llegó incluso a decir en una entrevista por televisión que Cuba era una “dictadura”.

En esa época, él se presentaba más como un político moderado que tenía como referente la propuesta de Tercera Vía del británico Tony Blair.

En la práctica, sin embargo, los cambios impulsados durante su primera etapa en el poder derivaron en una muy fuerte polarización política.

Hugo Chávez junto a su entonces esposa, Marisabel Rodríguez, durante la campaña presidencial de 1998.
Getty Images
En la campaña presidencial de 1998, Chávez lucía como un dirigente más moderado que proponía una democracia participativa, no un socialismo.

“Ocurrió una confrontación muy fuerte entre el presidente, que desde el principio tenía un ejercicio muy personalista del poder, y todos los sectores que de alguna manera sentían que iban a perder con la presidencia de Chávez”, apunta López Maya.

En esos primeros años, hubo grandes movilizaciones de la parte de la población que se oponía a Chávez, a quien los militares venezolanos derrocaron brevemente y volvieron a restaurar en el poder -menos de 48 horas después- en abril de 2012.

Meses después, Chávez enfrentó un paro cívico de dos meses que incluyó la paralización de gran parte de la actividad petrolera de Venezuela. Luego, vendría un polémico referendo revocatorio, cuya realización fue dilatada por el chavismo casi un año, dando chance así a que Chávez recuperara parte de la popularidad perdida en los años previos.

“Partidos políticos o factores de poder como la gerencia de Pdvsa [la petrolera estatal], los empresarios, los dueños de los medios de comunicación: toda esa gente se enfrentó a Chávez durante la primera administración y él los derrotó”, dice López Maya.

Transición al socialismo

Un tanque de Pdvsa con el lema
Getty Images
Cuando empezó su giro al socialismo, el chavismo adoptó su propia versión del “patria o muerte” castrista, con el lema “Patria, socialismo o muerte”, que mantuvo hasta que Chávez enfermó de cáncer.

A partir de 2005, Chávez comienza a promover una “transición al socialismo”.

“El problema es que de 2002 a 2004 hubo una participación masiva de la población, pero era una participación en contra del gobierno. Entonces, Chávez se dio cuenta que había que buscar algo más allá de la participación. Y comenzó a buscar más control”, afirma Smilde.

“Si él realmente creyó en el socialismo, no sé, pero él sabía que necesitaba un discurso más fuerte para tratar de unificar este gobierno, porque hablar de la democracia participativa no había generado mucho apoyo y el país había llegado a una situación bastante ingobernable”, añade.

Chávez hace campaña con esta idea del “socialismo del siglo XXI” y se impone con más de 60% de los votos en las presidenciales de 2006.

“Él va a vender este cambio del socialismo como una profundización de la democracia participativa que está en la Constitución, pero eso no tiene nada que ver”, comenta López Maya.

Sostiene que la reforma constitucional que Chávez intentó aprobar fallidamente en un referendo en 2007 para convertir a Venezuela en un estado socialista era, de hecho, contraria a la democracia participativa y mucho más cercana a lo que fueron los regímenes comunistas de la órbita soviética.

“En esa reforma, él habla de un poder popular que nunca existió en Venezuela en ninguna Constitución, ni en ninguna ley. Él empieza a llamar a los ministerios como poder popular y trata de acuñar el concepto del poder popular como un poder que no es representativo, sino natural, que sale de la población. Y si tú recuerdas a los países de la Unión Soviética, sus satélites y Cuba, verás el poder popular”, añade.

Un hombre carga una pancarta roja con un mensaje que dice:
Getty Images
Pese a la derrota en el referendo para cambiar la Constitución y convertir a Venezuela en un estado socialista, Chávez insistió en llevar adelante su propuesta del “poder popular”, propio de los regímenes comunistas de la órbita soviética.

David Smilde señala que parte de la población venezolana acogió la idea del socialismo debido a cuestiones culturales, más que políticas.

“Había políticos que sabían lo que era socialismo, que estaban trabajando por eso y eran comunistas. Pero para el venezolano común, socialismo significaba humanismo. La gente lo veía como tener un gobierno que usaba los recursos de Venezuela a favor del pueblo y que estaba llevando al país hacia la modernidad con los recursos de petróleo”, dice.

López Maya considera que esa propuesta socialista perdió legitimidad tras la derrota electoral de la reforma constitucional en 2007, pese a lo cual Chávez intentó instaurar el socialismo y un “estado comunal” a través de distintas leyes.

“Eso nadie lo estaba pidiendo pero mientras él tuvo dinero, él sobrevivió y más o menos logró hacer algunas cosas con los consejos comunales y las comunas”, apunta la experta.

Al tiempo que Chávez impulsaba su proyecto socialista, los venezolanos vivían una suerte de frenesí consumista alimentado por un barril de petróleo a más de US$100.

Javier Corrales, profesor de Ciencias Políticas de Amherst College (Massachusetts), indica que -en principio- no existe una contradicción entre ambos fenómenos pues el socialismo no busca reducir el consumo, aunque eso es lo que termina ocurriendo en los lugares donde se aplica.

“El proyecto socialista no se orienta a evitar un boom del consumo, sino a controlar al sector privado, ponerle controles y tener al Estado determinando el precio de las cosas”, dice Corrales a BBC Mundo.

“El boom del consumo no ocurrió gracias a las políticas de Chávez, sino a pesar de ellas, porque fue parte del boom petrolero que trajo una inyección descomunal de dinero nunca antes vista en la historia de Venezuela”, agrega.

La bonanza petrolera que vivió Venezuela durante el gobierno de Chávez fue la mayor en la historia del país. Cálculos del Observatorio Venezolano de Finanzas estiman que el país recibió unos US$780.000 millones entre 1999 y 2012.

Corrales apunta que, en ese contexto, Chávez impulsó un proceso de estatizaciones nunca antes visto en Venezuela, ni siquiera durante la nacionalización petrolera ocurrida en la década de 1970.

“Con Chávez todo se nacionalizó, se expandió el sector público y se impusieron regulaciones exorbitantes al sector privado”, comenta.

Una investigación realizada en 2012 por la Confederación Venezolana de Industriales cifra en más de 1.100 el número de empresas que fueron expropiadas por el gobierno de Chávez entre 2002 y 2012.

El socialismo de Maduro

Nicolás Maduro conversa con Hugo Chávez.
Getty Images
Según los expertos, los esfuerzos de Nicolás Maduro por continuar con las políticas de controles económicos de Chávez terminaron por agravar los problemas de Venezuela.

Antes de morir, Chávez nombró a Nicolás Maduro como su heredero político. David Smilde cree que su elección respondía al hecho de que lo consideraba como alguien comprometido con el proyecto socialista.

“Maduro comienza con esa metáfora socialista, pero él sufre muchísimo por la contracción económica. Heredó un gobierno hecho a la medida de Chávez, pero Maduro no tiene el carisma, ni la conexión militar, ni el presupuesto de Chávez, entonces le era muy difícil”, apunta.

El apoyo al chavismo se derrumbó rápidamente. En las presidenciales de abril de 2013, Maduro obtuvo poco más de un punto porcentual de ventaja sobre el opositor Henrique Capriles Radonski, a quien Chávez había derrotado seis meses antes por más de 11 puntos.

Entonces, Maduro intentó mantener la línea socialista y profundizó en las políticas de Chávez.

“Maduro comenzó bastante socialista. Hace un esfuerzo grande para controlar la economía: controlar los precios, la producción, la moneda, controlar todo y eso terminó causando grandes distorsiones, gran corrupción y escasez. Realmente hubo una debacle”, apunta Smilde.

A partir de 2013, algunos problemas que sufría la economía venezolana desde los últimos años de Chávez, como la escasez de productos básicos o la elevada inflación, se aceleraron, derivando en un periodo hiperinflacionario y en una escasez crónica.

En siete años, la economía venezolana se contrajo más de 70%, cifra que se compara con lo ocurrido durante la brutal guerra civil que vivió Siria a partir de 2011.

En paralelo, Venezuela protagonizó la mayor crisis migratoria vista en el continente americano en décadas. Según cifras de la Oficina Internacional de Migraciones, unos 8 millones de personas abandonaron Venezuela desde 2013.

“Maduro tuvo que enfrentar los costos de los errores de Chávez: las nacionalizaciones traían pérdidas para el Estado y un desmoronamiento de la producción. Los controles de precios generan desabastecimiento”, cuenta Corrales.

“Entonces, Maduro acentúa muchas de las políticas como el control de precios, se aferra a las nacionalizaciones, a la regularización del sector privado y esto hace que todo vaya peor”, agrega.

No será sino a partir de 2019, tras las sanciones petroleras impuestas por EE.UU., cuando Maduro cambiará su política económica, relajando los controles de precios y de cambios, permitiendo una dolarización de facto de la economía y reduciendo de forma drástica el subsidio a la gasolina.

Estas medidas trajeron una leve recuperación económica que, según explicó el economista Asdrúbal Oliveros, fue muy desigual pues se expresó solamente en algunas regiones del país, en ciertos sectores económicos. Incluso dependía de la fuente de ingresos de las personas, pues no benefició -por ejemplo- a aquellas personas que vivían de una pensión del Estado.

El constante discurso antiimperialista

Delcy Rodríguez vistiendo una chaqueta amarillo limón saluda levantando la mano derecha.
EPA
Delcy Rodríguez ha ratificado la “preservación del poder” por parte del chavismo como uno de sus tres principales objetivos.

A lo largo de su presidencia, Maduro abandonó en la práctica -aunque no en el discurso- iniciativas socialistas de Chávez como las comunas e, incluso, redujo las referencias al socialismo.

“Ya en los últimos años no se está hablando de socialismo. Lo que sí ha quedado durante todo este tiempo es un populismo, que es como un resentimiento contra las élites políticas antiguas, contra Estados Unidos y otras fuerzas internacionales. Un populismo antiimperialista. Eso sí ha sido una constante a través de la trayectoria del chavismo y todavía está presente en Delcy Rodríguez y su gente”, señala David Smilde.

El experto destaca que ese discurso se inicia con Chávez y todavía, después de la captura de Maduro, se mantiene presente.

“Eso existe para complacer y mantener unido al chavismo. Por otro lado, Delcy Rodríguez está básicamente haciendo lo que quiere Trump en términos económicos, algo que no es tan difícil porque incluso Chávez, con todo su discurso antimperialista, nunca dejó de vender petróleo a EE.UU., que siempre era su mejor cliente”, apunta Smilde.

De hecho, en 2006, mientras Chávez acusaba al presidente George W. Bush de ser “el diablo”, Venezuela le vendía 1.137.000 barriles diarios de crudo a EE.UU., equivalente a más del 50% de sus exportaciones.

En el caso de Delcy Rodríguez se repite esa paradoja: ella acusa a EE.UU. de “secuestrar” a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y de agredir militarmente a Venezuela, mientras su gobierno accede a un acuerdo petrolero que -según Washington- permite a EE.UU. controlar la venta del petróleo venezolano, así como la administración de los fondos procedentes de esas ventas.

La magnitud del giro dado por Rodríguez puede apreciarse en toda su magnitud en la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que ella impulsó y que no solamente revierte gran parte de la estatización petrolera impuesta por Chávez, sino que abre las puertas para que las empresas privadas participen en actividades petroleras que eran consideradas como monopolio del Estado venezolano desde hace medio siglo.

Según informó el diario oficialista VEA, durante un encuentro de comunicadores afines al gobierno organizado por la presidencia, Rodríguez les pidió tener confianza ante “acciones poco comprensibles” y aseguró que sus decisiones están orientadas hacia tres objetivos: la preservación de la paz en el país, el “rescate” de Maduro y Flores; y la “preservación del poder político por parte de la revolución bolivariana”.

Este último punto, más que cualquier ideología, es lo que según los analistas consultados por BBC Mundo explicaría la mayor parte de los cambios políticos ocurridos en el chavismo en estos más de 25 años de gobierno.

Prioridad: preservar el poder

Camiseta en contra de Trump.
Carolina Cabral/Getty Images

Desde su llegada al poder, el chavismo en Venezuela ha mostrado su rechazo a la alternancia política.

“No volverán”, “Chávez hasta el 2.000 siempre” eran algunos de los eslóganes más populares en sus filas durante sus primeros años de gobierno.

Maduro, por su parte, dijo en 2024 que el chavismo iba a ganar las elecciones presidenciales de ese año “por la buenas o por las malas”.

“Todos los partidos políticos quieren quedarse en el poder hasta siempre. El problema surge cuando cambian las reglas de la competencia política para hacer esto”, afirma Javier Corrales.

“En el caso de Chávez, esto se ve desde su campaña para eliminar la partidocracia. Luego, lo que hizo con la Asamblea Constituyente y, más adelante, cuando empezó a utilizar los recursos del boom petrolero para autofavorecerse, aferrarse a los militares, obtener control total del sistema judicial, crear enormes irregularidades en el sistema electoral”.

“Todo se iba haciendo para que el presidente tuviera menos frenos y contrapesos y que la oposición tuviera más frenos y contrapesos”, agrega.

Héctor Schamis, profesor de la Universidad Georgetown y columnista de medios internacionales, señala que en sus inicios el chavismo encarnaba un cierto discurso de izquierda basado en reducir la desigualdad y aumentar la participación popular, temas clásicos de la izquierda que -según asegura- con el tiempo se convirtieron simplemente en instrumentos discursivos.

“Con Chávez había un régimen autoritario populista clásico, como hubo en América Latina con el peronismo, el cardenismo, el varguismo en Brasil, donde lograban el orden social por la vía de la cooptación y la encapsulación de voces disidentes. El chavismo fue eso”, agrega.

Javier Corrales, por su parte, considera que Chávez abrió la ruta hacia el autoritarismo al transformar Venezuela de un país democrático a un país semiautoritario o autoritario competitivo, donde existían ciertas instituciones democráticas, pero en el que ya había una enorme concentración de poder en el presidente, una erosión de las instituciones de rendimiento de cuentas y reglas pensadas para entorpecer a la oposición.

“Chávez siempre ganaba elecciones, algunas con más fuerza que otras. No eran elecciones verdaderamente libres y justas, pero él las ganaba. Al llegar Maduro al poder, empieza a perder popularidad muy rápidamente. ¿Y qué hace Maduro? Echa mano de todas las herramientas coercitivas y autoritarias que Chávez había puesto a su disposición y las utiliza para aferrarse al poder”.

En esta evolución, Schamis le añade al incremento del autoritarismo el auge de la corrupción que, según asegura, derivó en vínculos con el crimen organizado.

“Se trata de una organización criminal en posesión de un Estado, no es una entidad política. No tienen ideología. La ideología, el progresismo, la izquierda, el socialismo, todo eso es un discurso para justificar el poder, porque solo el poder garantiza la impunidad”, apunta.

Existan o no esos supuestos vínculos entre el chavismo y el crimen organizado que han sido invocados por EE.UU. y negados por el gobierno venezolano de forma reiterada, en lo que sí coinciden los expertos es en que Delcy Rodríguez intentará ganar tiempo para tratar de quedarse en el poder.

“Creo que ella y a su gente apuestan por hacer lo que les pida EE.UU. en lo económico y por mantenerse unidos en lo político sin llamar la atención, volando un poco bajo el radar con la esperanza de que Trump de repente se ocupe de otra cosa, a ver si pueden llegar a estos tres años hasta que haya un cambio de presidente en Estados Unidos para sobrevivir”, señala David Smilde.

“Ellos están jugando a la supervivencia, no he visto que estén jugando a la reforma”, concluye.

BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

Etiquetas:
Donald Trump
Estados Unidos
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...