
Representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos sostuvieron este viernes en Abu Dabi una primera sesión de negociaciones directas, después de que Moscú exigiera que Kiev retire a sus tropas del este ucraniano para acabar con cuatro años de conflicto.
En un mensaje en la red X, el negociador ucraniano, Rustem Umérov, afirmó que las conversaciones se centraron en “los parámetros para poner fin a la guerra de Rusia y la continuación lógica del proceso de negociación orientado a avanzar hacia una paz digna y duradera”.
Está previsto que las tres delegaciones retomen el diálogo el sábado.
Se trata de las primeras negociaciones directas conocidas entre Moscú y Kiev sobre el plan propuesto por Washington para poner fin a la guerra, que ha dejado decenas de miles de muertos desde 2022.
“Las Fuerzas Armadas ucranianas deben abandonar el Donbás, deben retirarse. Es una condición muy importante”, declaró el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, antes del inicio de las conversaciones.
“Sin una solución a la cuestión territorial (…) no tiene sentido esperar la conclusión de un acuerdo a largo plazo”, añadió.
Rusia exige la retirada plena de las fuerzas ucranianas del Donbás, un territorio industrial y minero del este de Ucrania que incluye las regiones de Donetsk y Lugansk, y mayormente controlado por Moscú.
El Kremlin centra sus exigencias en Donetsk, que controla parcialmente y sigue siendo el epicentro de los combates.

La reunión en Abu Dabi llega un día después de dos encuentros de alto nivel: uno en Davos entre el presidente ucraniano Volodimir Zelenski y su homólogo estadounidense, Donald Trump, y otro en Moscú entre el presidente ruso Vladimir Putin y los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner.
El último ciclo de negociaciones directas tuvo lugar en julio de 2025 en Estambul pero solo se acordó intercambiar prisioneros y cuerpos de soldados fallecidos.
“La cuestión del Donbás es clave”, dijo el viernes Zelenski. Añadió que se hablará de ello en Abu Dabi.
A primera hora de la tarde, el mandatario ucraniano afirmó haber hablado con el equipo negociador enviado a Emiratos para tratar sobre los “temas” que se deben abordar y los “resultados deseados”.
Un alto cargo próximo a las negociaciones y que pidió el anonimato dijo a la AFP que “muchas cosas dependerán de la posición de los estadounidenses”.
El jueves, Zelenski criticó a sus aliados en un discurso en el foro de Davos y describió una Europa “fragmentada” y “perdida”, incapaz de influir en las posiciones de Trump y sin “voluntad política” frente a Putin.

La delegación rusa está encabezada por el general Ígor Kostiúkov, jefe de los servicios de inteligencia militar (GRU), dijo a la prensa el asesor diplomático del Kremlin, Yuri Ushakov.
Además de Umérov, Ucrania está representada por el jefe del gabinete presidencial, Kirilo Budánov, su adjunto, Sergui Kislitsia, el dirigente del partido presidencial David Arakhamia, y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Andrii Hnatov.
La agenda de este viernes en Abu Dabi incluía otra reunión sobre temas económicos entre Witkoff y un enviado del Kremlin, Kirill Dmítriev.
“Estamos sinceramente interesados en una solución del conflicto por medios político-diplomáticos”, aseguró Ushakov. Pero, “mientras no sea así, Rusia seguirá alcanzando sus objetivos (…) en el campo de batalla”, añadió.
En Davos, Zelenski mantuvo un breve encuentro el jueves con Trump, que calificó de “positivo”, aunque reconoció que el diálogo fue “complejo”.
No obstante, aseguró haber alcanzado un acuerdo sobre las garantías de seguridad que Estados Unidos debe ofrecer a Ucrania para disuadir a Rusia de volver a atacar una vez que termine el conflicto.
En los últimos meses, Moscú ha intensificado los ataques contra la red energética ucraniana, provocando cortes masivos de electricidad y calefacción, especialmente en la capital, en pleno invierno.
En la región de Donetsk, un bombardeo ruso dejó cuatro muertos el jueves por la noche, entre ellos un niño de cinco años, y otro tiro ruso mató a tres civiles el viernes en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania, según las autoridades ucranianas.
En el plano energético, el operador ucraniano Ukrenergo anunció que este viernes tuvo que cortar el suministro “en la mayoría de las regiones”.

Donald Trump dijo que el organismo será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas”. Pero hasta el momento no se sabe con certeza cómo o dónde funcionará.
“El Estatuto ha entrado en vigor y la Junta de Paz ya es una organización internacional oficial”.
Así se anunció la creación del organismo establecido por Donald Trump que, según él mismo, será “una de las organizaciones más relevantes jamás creadas” y de la cual se siente “honrado” de ser su presidente.
“Está funcionando maravillosamente… casi todos los países quieren ser parte de ella”, declaró Trump en la ceremonia de firmas organizada por el presidente estadounidense en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial.
Durante la ceremonia, en la que estaban presentes los “miembros fundadores”, incluidos el presidente argentino Javier Millei, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, o el presidente de Paraguay, Santiago Peña, Trump elogió sus propias acciones en el frente internacional afirmando que las amenazas a Europa, Estados Unidos y Medio Oriente “realmente se están calmando”.
“Están sucediendo muchas cosas buenas”, señaló. “Hace apenas un año, el mundo estaba en llamas; mucha gente no lo sabía”.
Y agregó que con la Junta de la Paz, “podremos hacer prácticamente lo que queramos”.
La Junta de Paz de Trump se concibió inicialmente para ayudar a poner fin a la guerra de dos años entre Israel y Hamás en Gaza y supervisar la reconstrucción de la Franja.
Sin embargo, una propuesta de estatuto filtró a los medios no mencionaba el territorio palestino y sugería que la organización podría estar diseñada para reemplazar las funciones de las Naciones Unidas.
Pero durante la ceremonia de firmas Trump señaló que la Junta “trabajará en colaboración con las Naciones Unidas”.
A pesar de sus reiteradas críticas al organismo internacional, el presidente dijo que la ONU tiene un “enorme potencial” y afirmó que la combinación de los esfuerzos de la Junta de la Paz y la ONU es “algo único en el mundo” y “el primer paso hacia un futuro mejor para Medio Oriente”.
Dentro del marco de la Junta de Paz se incluye una “Junta Ejecutiva de Gaza”, que será responsable de supervisar todo el trabajo sobre el terreno de un grupo administrativo de Gaza, según la Casa Blanca.
Arabia Saudita indicó previamente que un grupo de países de mayoría musulmana -Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán y Qatar- respaldaba el objetivo de consolidar un alto el fuego permanente en Gaza, apoyar la reconstrucción y avanzar en lo que describieron como una “paz justa y duradera”.
Durante la ceremonia en Davos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, presentó la Junta de Paz como una “Junta de Acción”.
Afirmó que, si bien la atención se centra actualmente en Gaza, la junta “servirá como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.
También en la ceremonia, Jared Kushner, el yerno del presidente Trump, subió al escenario para presentar el proyecto para una “reurbanización” de Gaza, y mostró diapositivas de cómo podría ser la “Nueva Gaza” bajo los planes estadounidenses.
Las diapositivas mostraban imágenes de rascacielos futuristas junto al mar en la actual Franja de Gaza, con promesas de un “turismo costero” en el futuro.
Durante la ceremonia de firma no se dieron más datos sobre cómo o dónde funcionará el organismo creado por Trump.
Pero en el documento filtrado se dice que la Junta es una organización internacional con el mandato de llevar a cabo funciones de consolidación de la paz según el derecho internacional.
Y también establece que una persona -su presidente- tiene el poder de vetar decisiones, aprobar la agenda, invitar a los miembros, disolver la junta por completo y designar a su propio sucesor.
El estatuto filtrado establece que el organismo entrará en vigor una vez que tres Estados acuerden formalmente su adhesión.
Los Estados miembros tendrían mandatos renovables de tres años y se otorgarían puestos permanentes a quienes contribuyeran con US$1.000 millones, según el documento.
Donald Trump es nombrado presidente —y, por separado, representante de EE.UU.— y tiene autoridad para nombrar a los miembros de la junta ejecutiva y crear o disolver órganos subsidiarios.
La Casa Blanca nombró hace unos días a siete miembros del Comité Ejecutivo fundador de la Junta, entre ellos el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga; el enviado a Medio Oriente, Steve Witkoff; el yerno de Trump, Jared Kushner, y el exprimer ministro británico Tony Blair.
En la ceremonia de firmas de la Junta estuvieron presentes los líderes y representantes de 19 países, incluidos Argentina, Paraguay, Indonesia, Jordania, Kazajstán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.
Un país estuvo notablemente ausente de la ceremonia: Israel, a pesar de que anunció su adhesión al organismo.
El presidente israelí Isaac Herzog se encuentra en Davos, pero un portavoz confirmó que no participaría en la ceremonia, sin dar más detalles.
No está claro cuántos países han sido invitados a unirse al nuevo organismo de Trump. Reino Unido fue invitado pero la ministra de Relaciones Exteriores Yvette Cooper indicó que aún no ha decidido firmar debido a preocupaciones por la participación del presidente ruso, Vladimir Putin.
Otros de los aliados tradicionales de Estados Unidos, como Francia y otras naciones europeas, no han aceptado hasta ahora unirse a la Junta.
Trump afirmó antes de la ceremonia de Davos que Vladimir Putin “había aceptado” una invitación para formar parte del organismo.
El jueves, la agencia estatal de noticias rusa TASS, informó que Putin está dispuesto a transferir los US$1.000 millones en activos rusos a la Junta.
Previamente se había informado que los fondos para la participación de Putin en la Junta podrían provenir de activos rusos congelados en EE.UU.
China, por su parte, confirmó que había sido invitada a unirse, pero aún no ha manifestado su disposición a participar y se dijo que había expresado serias dudas sobre el organismo, en particular por el papel de la ONU.
“China siempre ha practicado el verdadero multilateralismo. Independientemente de cómo cambie la situación internacional, China defiende firmemente el sistema internacional centrado en la ONU”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, a la prensa en Pekín esta semana.
Los medios estatales chinos fueron un poco más críticos y cuestionaron si la Junta estaba “realmente a favor de la paz”, a la vez que plantearon la preocupación de que el presidente estadounidense estuviera creando un “club privado o una junta directiva corporativa con un costo de mil millones de dólares”.
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