
Con amenazas arancelarias, presión diplomática y militar a sus propios aliados europeos, el presidente Donald Trump estaría buscando poner a “Groenlandia contra las cuerdas”, como parte de su estrategia para consolidar el poder económico, político y militar de Estados Unidos en América y el océano Ártico.
Internacionalistas consideraron que el proceso de deshielo en el Ártico permitirá en el mediano plazo el desarrollo de una ruta comercial en el norte, en la que Groenlandia jugará un “papel fundamental”. Estados Unidos, China y Rusia se encuentran ya en la competencia para controlar el Ártico, afirmaron.
Groenlandia es un territorio autónomo de Dinamarca, cubierto de hielo en un 80 %, y genera ambición por sus recursos mineros y su importancia geoestratégica. Aunque la isla tiene su propio gobierno, cuenta con protección de Washington y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tras la invasión de los nazis en Europa.
Estefanía Cruz Lera, integrante del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), señaló que con esta pretensión de apropiarse de suelo groenlandés, Donald Trump está buscando llevar a cabo un reordenamiento en las Américas, para consolidar el control geopolítico de Estados Unidos en el hemisferio.
“Donald Trump considera que Estados Unidos no tiene la capacidad de sostener la hegemonía a nivel mundial, pero sí quiere ser el líder del mundo occidental y en particular consolidar geopolíticamente el control del hemisferio. Entonces, en esta cuestión, lo que está haciendo es un reordenamiento”, señaló la internacionalista.
“Primero afianzar las cuestiones de seguridad, del control de recursos, económico y político, en su zona de influencia natural que es América. Desde Canadá hasta Argentina ha sido muy visible que lo que hacen es para favorecer el control de Estados Unidos y, una vez que se tenga, lo que se busca es recuperar es el Atlántico Norte“.
La internacionalista de la UNAM descartó que Washington esté interesado en los recursos de la isla, como el petróleo y los minerales, que incluyen tierras raras, y comparó este caso con el de Venezuela, que, aunque, dijo, cuenta con las mayores reservas de crudo, su infraestructura actual es obsoleta.
“Se habla muchísimo de que la situación con Groenlandia es el control de recursos, pero la verdad es que no tiene nada que ver, así como el caso de Venezuela, no tenía que ver necesariamente con el control del petróleo. Creo que Donald Trump lo ha demostrado”, indicó en entrevista con Animal Político.
“Ha dicho que volver a extraer petróleo de Venezuela costaría muchísimo (…) No se trata solamente de hacerse el control de los recursos, de esta visión extractivista clásica, sino de poner regímenes a favor de Estados Unidos que le permitan el control económico, político, más integral, y sobre todo sacar a China y a Rusia“.

La investigadora Cruz Lera consideró que con la presión por Groenlandia, la intervención militar en Venezuela y las amenazas contra el gobierno de Irán, el mandatario republicano está buscando demostrar ante el mundo que las acciones militares de Washington no se quedan solo en el discurso.
“Una de las cosas que tiene Donald Trump es una falta de credibilidad a nivel internacional y con sus últimas acciones, lo que pretende demostrar es eso, que no solamente está quedándose en el discurso, que no todos sus planes son descabellados, que se pueden materializar“, dijo.
“Para lograr los objetivos de Estados Unidos, (Trump) está tratando de poner a Groenlandia contra las cuerdas (…) La cantidad de tropas que están aterrizando en la isla es grandísima, me parece que los groenlandeses sí están viendo un cambio en su país. Al final este tipo de movimientos están incendiando otras partes del mundo”.
La internacionalista de la UNAM resaltó que, en el caso de la isla que depende de Dinamarca, los países europeos que pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) demostraron unidad para la defensa de este territorio, en comparación con el caso de Venezuela, en donde solamente hubo algunos reclamos por separado.
“A diferencia de lo que existe en América Latina, en particular, los países europeos que pertenecen a la OTAN han demostrado mucha unidad para defender a Groenlandia. Si nosotros vemos en América Latina se hicieron reclamos enérgicos contra la intervención en Venezuela, pero tampoco se presentó un frente unido“, resaltó la experta.
“Creo que eso es muy preocupante, la situación de su unión, de proyectos políticos muy diferentes que hay en América Latina, con este nuevo viraje hacia la derecha, que hacen que la situación de Groenlandia y de Venezuela sea completamente diferente, y que hacen que se vea más una utopía el control de Groenlandia”.

Luis Carlos Ortega, maestro e investigador de la UNAM, consideró que la isla de 2.16 millones de kilómetros cuadrados ha sido clave para Washington desde hace décadas, pues en la Guerra Fría fue un “punto estratégico” en el conflicto que mantenía con la extinta Unión Soviética (URSS).
Indicó que el proceso de deshielo en la región, debido al cambio climático, permitirá en el corto o mediano plazo el desarrollo de una amplia ruta comercial del norte, por lo que Groenlandia se proyecta actualmente “como una pieza fundamental en el futuro del océano Ártico”.
“La creciente importancia geopolítica de la Ártico está encaminada por esta cuestión del cambio climático, que está acelerando el deshielo polar, lo que supone una alarma medioambiental, pero también una gran oportunidad económica“, afirmó el experto.
Ejemplificó que con las actuales rutas de comercio entre países asiáticos, como China o Japón, con Europa, los buques deben recorrer el canal de Suez, en el mar Mediterráneo, lo que dura casi 50 días, y con la ruta del norte esto podría disminuirse a 30 días, recortando los costos.
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El experto aseguró que el gobierno chino también ha mostrado interés, incluso antes que el propio Donald Trump, en comprar acciones de empresas groenlandesas u holandesas con presencia en la isla en el sector minero, energético e incluso bases navales, lo cual ha sido rechazado por el gobierno danés.
“Aunque China ha buscado activamente inversiones en infraestructura y sobre todo en el sector minero, la mayoría de estos proyectos han sido pausados o cancelados, debido a preocupaciones, entre comillas ambientales y de seguridad, han sido bloqueados por Dinamarca“, indicó.
“Estados Unidos no solamente tiene el problema de una mayor presencia china en el Ártico (…) también está el problema de Rusia, el aumento de la presencia militar rusa, es su otra gran preocupación, porque en los últimos años ha recuperado antiguas bases militares de su costa ártica que estaban cerradas desde el colapso de la URSS“.
El presidente Donald Trump tiene una ambición personal por esta isla, pues está pretendiendo entrar al “selecto grupo” de los expresidentes que lograron incrementar el territorio estadounidense, como Andrew Jackson o Thomas Jefferson, afirmó el maestro Luis Carlos Ortega.
“Por ejemplo, Andrew Jackson compra Alaska o Thomas Jefferson cuando compra Luisiana a Francia en 1803. Aunque su interés, más allá de entrar dentro de este selecto grupo de presidentes que expandieron Estados Unidos, también está la parte geopolítica“, relató.
El especialista resaltó que no se debe perder de vista que en Groenlandia “hay un movimiento muy fuerte de independentista” y que, aunque una oferta de compra de parte de Estados Unidos “no se ve muy factible” en el corto plazo, podría haber un apoyo a estas aspiraciones de separación de Dinamarca.
“Estados Unidos podría apoyar el que llegue un gobierno de coalición de mayoría independentista y en el mediano largo plazo apoyarse a través de este gobierno, o seguir con la retórica de una posible intervención o una acción militar, aunque esto puede ser contraproducente“.
“También no hay que olvidar que generaría un gran dilema dentro de la OTAN, porque tanto Dinamarca como Estados Unidos forman parte. Y hay que entender que lo que nos menciona el artículo 5 de su tratado es que si un país es agredido, todos los otros países miembros tienen que auxiliarlo“, agregó.


Se trata de la declaración más contundente de un líder del territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense Donald Trump reactivara los planes para anexionarlo.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que su pueblo elegiría a Dinamarca antes que a Estados Unidos si se le pidiera que tomara esa decisión “aquí y ahora”.
Las declaraciones de Jens-Frederik Nielsen en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca son las más contundentes de un representante del territorio danés semiautónomo desde que el presidente de EU., Donald Trump, retomara su plan de apropiarse de la isla.
Trump afirma que Estados Unidos necesita “poseer” Groenlandia para defenderse de Rusia y China. La Casa Blanca ha sugerido comprar la isla, pero no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla.
Dinamarca es miembro de la OTAN y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que el uso de la fuerza militar supondría el fin de la alianza de defensa transatlántica.
A pesar de ser el territorio con menor densidad de población, la ubicación de Groenlandia entre América del Norte y el Ártico convierte a la isla en un lugar estratégico para los sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de embarcaciones en la región.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, alegando sin pruebas que está “llena de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Estados Unidos ya cuenta con más de 100 militares permanentemente estacionados en su base de Pituffik, en el extremo noroeste de Groenlandia, una instalación que está activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos existentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia.
Pero Trump declaró a los periodistas en Washington la semana pasada que un acuerdo de arrendamiento no es suficiente: Estados Unidos “tiene que ser propietario” y “la OTAN tiene que entenderlo”.
En la rueda de prensa de este martes en Copenhague, la capital danesa, Frederiksen no se anduvo con rodeos al condenar la “presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.
Advirtió que “hay muchos indicios de que la parte más difícil está por venir”.
El primer ministro groenlandés admitió que se enfrentan a una posible “crisis geopolítica”, pero subrayó que la postura de la isla es clara:
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”.
Y añadió: “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos”.
La rueda de prensa en Copenhague se celebró un día antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, viajen a Washington DC para reunirse con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Los aliados de Dinamarca en la OTAN, tanto los principales países europeos como Canadá, han mostrado su apoyo estos días con declaraciones que reafirman que “solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones”.
Subrayando que comparten el mismo interés que Estados Unidos en la seguridad del Ártico, han afirmado que esta debe lograrse de forma colectiva entre los aliados, incluido EE.UU.
También hicieron un llamamiento a “respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, que incluyen la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.
Las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron tras el uso de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela el pasado 3 de enero, para derrocar a su presidente, Nicolás Maduro.
Trump ya ofreció comprar la isla en 2019, durante su primer mandato presidencial, pero le respondieron que no estaba en venta.
En los últimos años, ha aumentado el interés por los recursos naturales de Groenlandia, incluidos los minerales de tierras raras, el uranio y el hierro, cuyo acceso se facilita a medida que el hielo se derrite debido al cambio climático.
Los científicos creen que también podría albergar importantes reservas de petróleo y gas.
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