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De Groenlandia a México: estos son los múltiples frentes de la política exterior de Trump
De Groenlandia a México: estos son los múltiples frentes de la política exterior de Trump
El presidente estadounidense considera hacer una oferta para comprar Groenlandia. Foto: Andrew Caballero Reynolds / AFP.
9 minutos de lectura

De Groenlandia a México: estos son los múltiples frentes de la política exterior de Trump

Entre los intereses estratégicos en Groenlandia, la presión hacia gobiernos latinoamericanos y las amenazas dirigidas a Irán, la administración de Trump impulsa una política exterior que podría tensar alianzas y reactivar viejas dinámicas de poder.
12 de enero, 2026
Por: Kenia Hernández Rivera
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Tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, el presidente Donald Trump insistió en sus amenazas de incorporar Groenlandia a su territorio debido a que tiene una posición estratégica en el mapa la denominada brecha GIUK.

A pesar de la negativa de los habitantes y de Dinamarca, país que controla la isla, el presidente estadounidense considera hacer una oferta para comprar Groenlandia, según anunció la Casa Blanca este miércoles. Además, se ha negado de manera repetida a descartar el uso de fuerza para apoderarse de esta isla ártica, lo que ha provocado la negativa de sus aliados europeos y la postura de la posible disolución de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). 

El presidente estadounidense también ha emitido descalificaciones y amenazas a otros países como Colombia, Cuba, Irán y México. Esto es considerado por internacionalistas como una “política exterior demasiado agresiva”. 

A continuación presentamos un análisis sobre por qué es tan importante Groenlandia para Estados Unidos, si es viable la disolución de la OTAN y a qué países mantiene bajo la mira.  

Groenlandia: tierras raras y la brecha GIUK

“Necesitamos Groenlandia en una situación de seguridad nacional. Es muy estratégica. Ahora mismo está cubierta de barcos rusos y chinos por todas partes”. Estas fueron las palabras de Trump el 4 de enero de 2026, las cuales pronunció durante su primer mandato (2017-2021).

En 2019, por ejemplo, tuvo roces con Dinamarca. El primer mandatario había sido invitado al país por la entonces reina Margarita II. Trump aceptó y programó su visita para septiembre, luego de ir a Francia y Polonia, en el marco de la cumbre del G7. Entre sus intenciones estaba comprar Groenlandia, a lo que la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió: “No está en venta. Groenlandia no es danesa, es groenlandesa”.

Trump y Dinamarca

Lo anterior, pese a que la isla se incorporó al país europeo en 1953 y hoy en día su política exterior, de seguridad, de defensa y monetaria sigue estando bajo su control; independientemente de su autogobierno alcanzado en 2009. Al final, la advertencia de la primera ministra llevó a Trump a cancelar sus planes de visita.

Groenlandia es una isla con una superficie de 2.16 millones de kilómetros cuadrados con yacimientos de recursos naturales, entre los que destacan el petróleo y los minerales de tierras raras. Esto último, según Juan Roberto Reyes Solís, profesor e investigador de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac Querétaro, acrecienta el interés de Trump, especialmente ahora que China ha aprovechado su dominio en la industria para ejercer presión sobre Estados Unidos.

Actualmente hay 17 tipos de metales conocidos como tierras raras, que se extienden por la tabla periódica y resultan cruciales para industrias como la tecnología, energía y transporte. Un artículo de The New York Times apunta que sus usos pueden verse reflejados en motores de vehículos eléctricos, aviones de combate y misiles teledirigidos utilizados por el ejército, chips semiconductores que impulsan la inteligencia artificial, etcétera.

“Está orientado a ratificar su rivalidad frente a China y Rusia. Su política exterior es demasiado agresiva. Su interés por esta isla parte desde la seguridad nacional y lo económico. Es un tema de larga data; se remonta al siglo XIX, cuando el secretario de Estado William H. Seward ideó comprar Groenlandia e Islandia a Dinamarca. En cuanto a recursos naturales, posee importantes reservas de uranio cuya extracción está prohibida por ley desde 2021—; son minerales críticos que, asumimos, podrían fortalecer su economía de aquí a 2030”, explica en entrevista con El Sabueso Reyes Solís. 

Groenlandia ocupa una posición geopolítica estratégica. Ubicada entre Estados Unidos y Europa, también está sobre la denominada brecha GIUK, un paso marítimo entre la región ártica, Islandia y Reino Unido que conecta el Ártico con el océano Atlántico.

Brecha de GIUK
Brecha de GIUK. (Imagen de creación propia con Google Earth Pro y Canva)

De acuerdo con el docente, la importancia de la brecha GIUK se acentuó durante la Guerra Fría, convirtiéndose en una línea de frente en la estrategia de defensa de la OTAN, y que a la fecha facilita el transporte entre Norteamérica y Europa. 

El sitio web Geopolitical Monitor, en el cual se señala que el deshielo del Ártico amplía el teatro de operaciones de Rusia, muestra una mayor maniobrabilidad naval y un acceso más directo al Atlántico Norte a través de esa brecha. Esto puede permitir a las fuerzas navales rusas sortear cuellos de botella tradicionales, como el Øresund, lo que dificulta los esfuerzos de rastreo y contención de la OTAN.

La OTAN frente a las injerencias de Estados Unidos en Groenlandia

La hipótesis de una intervención militar de Estados Unidos en Groenlandia, mencionado por la Casa Blanca como una de las opciones sobre la mesa según la agencia AFP—, deja a la OTAN sometida a una presión sin precedentes. Es posible que sea la primera vez que un país miembro del bloque ataque a otro. Para el internacionalista, la alianza se ocupa exclusivamente de las amenazas militares externas y no de los problemas internos entre los países del bloque integrado por 32 Estados miembros.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, comentó que la hipótesis de una acción de fuerza estadounidense es impensable. En sus palabras, Estados Unidos y Dinamarca coinciden en realidad en el mismo objetivo: garantizar la seguridad del Ártico frente a las ambiciones rusas y chinas. Y por ello no es necesario que Washington anexe este territorio donde ya existen bases estadounidenses, como la de Pituffik, cuya misión es vigilar el espacio, alertar de posibles ataques con misiles y controlar los satélites de defensa estadounidenses.

En tanto, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido ya externaron su apoyo a Dinamarca en una declaración conjunta. Ante una posible intervención estadounidense en la isla, Reyes Solís pormenoriza que se romperían varios de los principios articulados de la OTAN. El Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, que constituyó a la Organización y fue firmado en abril de 1949, establece en su artículo 1 que las partes se obligan, conforme a la Carta de las Naciones Unidas, a resolver por medios pacíficos cualquier controversia internacional en la que se vean implicadas, de modo que la paz, la seguridad internacional y la justicia no resulten amenazadas.

“El gobierno de Trump desde hace años mantiene presión sobre la OTAN para que incremente su presupuesto en defensa, algo que resulta sumamente complejo. Se trata de una propuesta vinculada al PIB. Los países fuera de esa lógica no pueden cumplir con la expectativa que el presidente plantea de dirigir entre 4 y 5 % de su PIB al gasto militar con el fin de garantizar la modernización del armamento. Esta tensión sumado a lo de Groenlandia— podría motivar un escenario en el que la alianza atlántica entre Estados Unidos y Europa avance hacia un divorcio”, aclara.

Para el investigador, la desaparición de la OTAN es una pequeña posibilidad, pero lo más probable es la permanencia de un organismo debilitado de consumarse la salida estadounidense, sin autoridad moral ni liderazgo internacional y con Estados Unidos como competidor y rival.

En contexto, la OTAN anunció que solo 22 de los 32 Estados miembros cumplían con un nivel de gasto en defensa del 2 % de su PIB en 2024, mientras que Estados Unidos impulsa una meta de 5 %. En ese momento, incluso llegó a plantear la posibilidad de retirar su protección a los países que no gastaran lo suficiente en presupuesto militar. En esa línea, la presión estadounidense hacia la OTAN ha sido constante, aunque el especialista considera que una ruptura inmediata todavía no resulta tan probable. 

 Las advertencias de Trump a otros países

Aunado a ello, el presidente Trump y miembros de su gobierno también han dirigido advertencias a distintos países. En primera instancia, después del episodio con Nicolás Maduro, el mandatario republicano declaró ante periodistas a bordo del Air Force One que, al igual que Venezuela, “Colombia está muy enferma” y acusó al presidente colombiano, Gustavo Petro, de fabricar cocaína.

Estas palabras provocaron el rechazo de Petro y del gobierno colombiano en su conjunto, que señalaron que cualquier operación militar similar a la realizada en Venezuela implicaría una injerencia directa.

Tras varios intercambios de acusaciones y amenazas, Petro sostuvo el miércoles una conversación telefónica con su homólogo estadounidense. Ambos acordaron dos puntos: mantener próximamente una reunión en Washington y coordinar acciones contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización con más de seis décadas de existencia y presencia en la frontera con Venezuela.

En septiembre de 2025, Estados Unidos revocó la visa de Petro, después de que el presidente colombiano exhortó a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes.

En el caso de Cuba, Trump afirmó el domingo que una intervención militar en la isla no resultaba necesaria porque el gobierno “está listo para caer”. Este jueves 9 de enero reiteró que la administración de Miguel Díaz-Canel “pende de un hilo” y “atraviesa serios problemas”. 

Señaló que Cuba arrastra una crisis de más de cuatro décadas sin colapsar, aunque consideró que el país se encuentra más cerca del derrumbe. Conviene recordar que Cuba y Venezuela mantienen una estrecha relación de cooperación en áreas estratégicas como defensa, salud y educación.

En el caso de México, Trump lo ha acusado en repetidas ocasiones de no actuar con suficiente firmeza contra los cárteles de la droga. También aseguró el jueves que se aproximan ataques terrestres contra estas organizaciones, después de operaciones marítimas en el Pacífico y el Caribe, aunque no ofreció detalles adicionales. 

México ha reforzado la cooperación fronteriza con Estados Unidos y ha extraditado en 2025 a decenas de líderes criminales; sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que no permitirá ninguna forma de intervención militar extranjera.

Respecto a Irán, Trump retiró parcialmente sus advertencias. Aun así, amenazó con “golpear muy duro” si las autoridades comenzaban a asesinar manifestantes. Medios iraníes y comunicados oficiales reportaron al menos 21 personas fallecidas, entre ellas miembros de las fuerzas de seguridad, desde el estallido de las protestas del 28 de diciembre. Las movilizaciones surgieron después de que comerciantes de Teherán organizaron una protesta contra el aumento de precios y la caída del rial —la moneda iraní—, lo que desencadenó manifestaciones similares en otras ciudades. 

El investigador Reyes Solís concluye que la administración de Trump valora el aseguramiento de recursos estratégicos como parte de su proyecto para “hacer nuevamente grande a Estados Unidos”, ante un escenario económico interno que considera “insuficiente”. 

Según explica, el país atraviesa un momento histórico comparable al de hace un siglo, cuando predominaba la llamada “diplomacia de cañoneras” o política del “gran garrote”, caracterizada por una acción exterior agresiva. Si en el pasado el enemigo se identificaba con el comunismo, hoy ese papel lo ocupan la migración y el narcotráfico, factores que marcan varios frentes de la actual política exterior estadounidense.

“La instancia y el aseguramiento de recursos estratégicos son muy valiosos en la óptica de la administración de Trump, desde un enfoque de hacer nuevamente grande a Estados Unidos que, en el orden interno de economía nacional, no da para ello de forma suficiente. Es necesario el replanteamiento de industrias estratégicas y una renovación general en varios sectores productivos”, puntualiza. 

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Imagen BBC
Quién es Delcy Rodríguez, la poderosa vicepresidenta de Venezuela nombrada como sucesora de Maduro
7 minutos de lectura

A última hora de la tarde del sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que sea ella quien asuma la jefatura del Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.

04 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
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La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos ha puesto todos los ojos sobre la figura de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta ejecutiva escogida por el mandatario como su mano derecha.

A última hora de la tarde del sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que sea ella quien asuma la jefatura del Estado ante la “ausencia forzosa” de Maduro.

En un comunicado, la presidenta de la Sala Constitucional del tribunal, Tania D’Amelio, argumentó que la Constitución atribuye al vicepresidente la función de suplir las faltas temporales o absolutas del presidente, como la que atraviesa actualmente el país.

La magistrada se refirió a la operación militar estadounidense que resultó en la detención de Maduro y su esposa como un “secuestro” y una “agresión extranjera”.

Con el nombramiento de Rodríguez como presidenta interina, el tribunal le otorga el poder para liderar “la defensa de la soberanía” y “preservar el orden constitucional”, señalaba el comunicado.

Horas antes del pronunciamiento del TSJ, Rodríguez, en mensaje televisado desde Caracas, también condenó la acción de EE.UU. y calificó la captura de Maduro y su esposa de “secuestro ilegal e ilegítimo”.

“Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie”, aseguró Rodríguez, durante una alocución que dio al país en cadena nacional de radio y televisión.

“Sitiarla, bloquearla, es una barbarie que violenta todo mecanismo del sistema de derechos humanos internacional y configura delitos de lesa humanidad. Que ningún bloqueo pretenda torcer la voluntad de este pueblo”, dijo Rodríguez, quien llamó a sus compatriotas a salir en defensa de su país y afirmó que “en Venezuela solo hay un presidente, que se llama Nicolás Maduro Moros”.

Con esas palabras respondió a lo dicho por el presidente estadounidense, Donald Trump, durante la primera rueda de prensa tras la captura de Maduro.

En la comparecencia convocada para explicar la operación militar realizada este sábado, Trump ya sugirió que Rodríguez podría ser la persona que estaría al frente del gobierno tras la salida de Maduro, pero que trabajaría alineada con el gobierno de EE.UU. en la recuperación de Venezuela.

El mandatario estadounidense aseguró que Rodríguez había estado en contacto con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y dio a entender que aparentemente ella estaría dispuesta a acceder a todas las exigencias de Washington. “No tiene alternativa”, apuntó.

Sin embargo, poco después de la rueda de prensa de Trump, Rodríguez realizó una alocución en cadena nacional de radio y televisión en la que ratificó su posición de considerar a Maduro como “el único presidente de Venezuela”, denunció su captura como un “secuestro” y agregó que Venezuela “no se entrega, no se rinde y jamás va a ser colonia de nadie”.

Estas últimas declaraciones son coherentes con la Delcy Rodríguez a quien Maduro ha calificado en el pasado como “tigresa”, por su defensa del proyecto de socialismo bolivariano.

De hecho, quienes la conocen suelen decir que es “muy inteligente”, pero también que es “dogmática”.

Pero ¿quién es realmente Delcy Rodríguez?

Linaje político de izquierda

Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez.
Getty Images
Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez son dos de los principales operadores de Maduro.

Delcy Rodríguez lleva la política en los genes.

Esta abogada de 56 años es hija de Jorge Antonio Rodríguez, quien fue guerrillero en la década de 1960 y murió bajo custodia policial en 1976, luego de ser detenido por su vinculación con el secuestro de William Niehous, un alto ejecutivo de una empresa estadounidense que operaba en Venezuela.

El fallecimiento de Rodríguez causó conmoción en la opinión pública, pues se produjo debido a las torturas y malos tratos a los que fue sometido por las autoridades policiales.

Esa muerte se convertiría en parte de la motivación que llevaría a Delcy a estudiar Derecho, carrera que cursó en la Universidad Central de Venezuela y que, luego, prosiguió con estudios de Derecho Laboral y Sindical en Francia.

“Tomé una decisión de hacer justicia en el caso de mi papá y entré a la escuela de Derecho. Allí inmediatamente apliqué para ser auxiliar de investigación en el Instituto de Estudios Penales”, comentó una vez ella.

Ese suceso también habría influido en su acercamiento a la política. “La revolución bolivariana, la llegada del comandante Hugo Chávez, fue nuestra venganza personal”, dijo en una entrevista en 2018, aunque aseguró que no actuaba movida por el odio.

De Chávez a Maduro

Delcy Rodríguez pronuncia un discurso ante un retrato de Hugo Chávez y otro de Simón Bolívar.
Getty Images
Delcy Rodríguez vio en la revolución bolivariana una suerte de “venganza” por el asesinato de su padre.

Al igual que su hermano mayor, Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional, Delcy Rodríguez comenzaría su escalada en la jerarquía política durante el gobierno de Hugo Chávez, cuando llegó por primera vez al gabinete para ocupar por unos meses el Ministerio del Despacho de la Presidencia.

Pero fue tras la llegada de Maduro al poder cuando ocupó numerosas posiciones en la cima del Poder Ejecutivo. Inicialmente, fue ministra de Comunicación e Información, ministra de Economía y canciller.

Y, en los últimos tiempos, ascendió hasta la vicepresidencia ejecutiva, cargo al que además le ha sumado las responsabilidades de ministra de Hidrocarburos.

También fue la primera presidenta de la polémica Asamblea Nacional Constituyente electa en 2017, un cargo de gran relevancia pues -al menos en la teoría jurídica- disponía de más poder que la presidencia, por ser considerado un órgano con carácter supraconstitucional.

Al igual que su hermano Jorge, Delcy ha sido una pieza fundamental que el gobierno de Maduro ha usado como operador político tanto fuera como dentro de Venezuela.

“Delcy trabaja en dúo con su hermano. Ella es un poco menos intelectual, más operativa. Son personas bien formadas que han ocupado un vacío como consecuencia del abandono absoluto de gente capaz que ha habido en el gobierno”, opinó el politólogo Nícmer Evans en entrevista con BBC Mundo en 2024

Agente diplomático

Delcy Rodríguez ocupó formalmente el cargo de ministra de Exteriores de Maduro entre 2014 y 2017, pero más allá de detentar el cargo, ella nunca ha dejado de ser una de las caras visibles del gobierno tanto dentro como fuera de Venezuela.

De hecho, en los últimos años durante los cuales Maduro redujo sus viajes al exterior, ella ha sido una operadora clave en las relaciones con países aliados como Turquía, China o Irán.

En la escena internacional, Rodríguez también ha protagonizado varios incidentes como cuando en 2016, siendo canciller, intentó ingresar a una reunión del Mercosur en Buenos Aires, luego de que Venezuela hubiera sido excluida del bloque.

Años más tarde, ocurriría lo que la prensa española llama el “Delcygate”, una polémica que estalló luego de que la madrugada del 20 de enero de 2020, Rodríguez aterrizara en un avión privado en el aeropuerto de Barajas en Madrid, donde se reunió durante algunas horas con el entonces ministro de Transporte de España, José Luis Ábalos, a pesar de que sobre ella pesaba una prohibición de entrada en el espacio Schengen emitida por Austria.

Rodríguez es una del medio centenar de altos funcionarios venezolanos sobre quienes la UE ha impuesto sanciones debido a las violaciones de los derechos humanos y al deterioro de la democracia en Venezuela.

Fue sancionada por EE.UU. en 2018, cuando el Tesoro de ese país impuso también este tipo de medidas contra su hermano Jorge Rodríguez, así como contra el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y la primera dama, Cilia Flores.

Entonces, como ahora, Delcy Rodríguez ha rechazado este tipo de medidas y ha cuestionado de forma abierta estas políticas estadounidenses.

Así pues, pasar de eso a ser el supuesto instrumento de Trump para una transición post-Maduro en Venezuela puede exigirle unas dotes de contorsionismo político de esas que solamente pueden lograrse bajo la presión de las realidades más tozudas.

BBC

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