
De cara a la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el presidente republicano, Donald Trump, dijo que este acuerdo “es irrelevante” para él, pues no representa una “ventaja real” para los estadounidenses, y afirmó que tampoco necesitan los productos de sus socios comerciales.
“Expira muy pronto y podríamos tenerlo o no, no me importaría, creo que lo quieren, realmente lo quieren, no me importa. No hay una ventaja real para nosotros, es irrelevante para mí. Canadá lo amaría, Canadá lo quiere, lo necesitan, porque no necesitamos productos de Canadá”, señaló ante medios de comunicación.
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De visita en una planta de Ford, en Michigan, el mandatario estadounidense insistió en que Estados Unidos no necesita automóviles fabricados en México, Canadá o Japón, y aseguró que muchas de las empresas se están mudando a su país “desde todo el mundo”.
“Ni siquiera pienso en el T-MEC, ya sabes, quiero ver a Canadá y a México hacerlo bien, pero el problema es que no necesitamos sus productos, no necesitamos coches fabricados en Canadá, no necesitamos coches fabricados en México, queremos fabricarlos aquí y eso es lo que está pasando”.
“Todos se están mudando aquí, desde Canadá, están viniendo aquí, desde México, desde Japón, desde Alemania, desde todo el mundo. Están abriendo sus plantas (…) están haciendo expansiones hacia adelante. Pero todos lo están haciendo genial. La industria automotriz es emocionante”, indicó el republicano.
El tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, que entró en vigor en julio de 2022, establece en uno de sus artículos que deberá ser revisado para asegurar que cumpla con las necesidades de los tres países, y que siga existiendo una cooperación trilateral.
El presidente de Estados Unidos ha amenazado en diferentes ocasiones con “dejar expirar” el T-MEC para buscar acuerdos por separado con sus socios comerciales o llegar a un nuevo acuerdo trilateral, con temas esenciales como el de la industria automotriz.

El próximo 1 de junio se llevará a cabo la primera reunión formal del consejo del T-MEC, de acuerdo con la cláusula de revisión. En este proceso, los tres países podrán decidir no renovar el acuerdo comercial o extenderlo por 16 años adicionales (hasta 2042).
En caso de que el tratado comercial no sea renovado, habrá revisiones anuales por 10 años, según American Chamber. En cualquier momento del ciclo, México, Estados Unidos y Canadá podrán acordar la extensión, por lo que este proceso de revisión se repetirá cada seis años. El T-MEC finaliza el 1 de julio de 2036.
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Empresarios y funcionarios mexicanos se han pronunciado por renovar el acuerdo comercial. En diciembre, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que México no registra ninguna señal de que el T-MEC vaya a “descarrilarse”, luego de Donald Trump declarara que podría dejar que expire o hacer uno nuevo.

Los seres humanos hemos intentado de muchas formas acercarnos al centro de la Tierra, pero ¿ hasta dónde hemos llegado y qué hay realmente allí abajo?
Muchas películas, libros y programas de televisión han elaborado teorías sobre lo que podría encontrarse en el centro de nuestro planeta.
Desde mundos subterráneos habitados por criaturas prehistóricas hasta civilizaciones humanas alternativas, las historias de ficción son tan fascinantes como aterradoras.
Pero la realidad es muy diferente a la ficción, y de hecho, aunque no hayamos llegado hasta el centro de la tierra, los seres humanos sí sabemos mucho sobre lo que hay bajo nuestros pies.
Entonces, ¿hasta qué profundidad hemos logrado llegar? ¿Y cómo sabemos lo que hay ahí abajo?
La Tierra está formada por cuatro capas principales.
Cada una de ellas es distinta, según la profesora Ana Ferreira, sismóloga de la University College de Londres.
“Tenemos la corteza, que es esta capa delgada y muy frágil donde todos vivimos”, explicó en el programa The Infinite Monkey Cage de BBC Radio 4.
La corteza terrestre es más delgada bajo el océano, pero puede alcanzar hasta 70 km de grosor bajo los continentes.
Debajo se encuentra el manto, de unos 3.000 km de espesor y compuesto por una roca llamada magma, que parece sólida a escala humana.
“Pero en realidad, a lo largo de millones de años, fluye”, explicó Ferreira.
Luego está el núcleo externo, formado principalmente por hierro y níquel líquidos, que genera el campo magnético terrestre.
El núcleo interno está compuesto de hierro y níquel sólidos, y es la parte más caliente de la Tierra, con temperaturas de hasta 5.500 °C.
El punto más profundo de la corteza terrestre al que ha llegado una persona es la mina de oro Mponeng, en Sudáfrica, a unos 75 km al suroeste de Johannesburgo. Se extiende hasta unos 4 km bajo la superficie.
Aunque ningún ser humano haya llegado físicamente más profundo, sí hemos utilizado perforadoras para ir aún más lejos.
El agujero hecho por el hombre más profundo del mundo es el pozo superprofundo de Kola, excavado por los soviéticos en el norte de Rusia y completado en 1992 tras casi 20 años de trabajo. Se adentra 12,2 km en el subsuelo.
Eso equivale a 27 edificios Empire State de Nueva York apilados uno sobre otro.
Aun así, representa apenas un tercio del grosor de la corteza terrestre en ese punto.
Excavar profundamente en la corteza terrestre es muy difícil por varias razones.
Cuanto más te adentras en la Tierra, más aumenta la temperatura.
La velocidad a la que se incrementa ese calor se conoce como gradiente geotérmico, y el promedio en la corteza continental es de 25 a 32 grados centígrados por kilómetro, según el geocientífico británico Chris Jackson.
La inmensa presión en las profundidades de la Tierra representa otro desafío.
Contrarrestar esa presión para mantener un pozo abierto es “algo increíblemente difícil de hacer”, afirmó Jackson.
Entonces, si no podemos avanzar mucho más allá de la superficie, ¿cómo estudiamos el resto del interior de la Tierra?
La respuesta es intrigante: las ondas sísmicas, vibraciones generadas por los terremotos que viajan a través de la Tierra.
Estas ondas adquieren propiedades distintas al atravesar diferentes materiales, lo cual puede medirse con sismómetros.
“Realizamos muchos análisis avanzados de datos y los modelamos para convertir esos registros en imágenes del interior de la Tierra”, explicó Ferreira.
Jackson describió esas imágenes como una especie de “tomografías computarizadas de la Tierra”.
Ambos expertos coincidieron en que estudiar las capas de la Tierra puede ayudarnos a comprender una gran variedad de aspectos de nuestro mundo, como los procesos detrás de los terremotos, los volcanes y la formación de montañas.
“En últimas, realmente necesitamos entender cómo funciona el manto”, dijo Ferreira.
Aprender sobre esto podría tener además aplicaciones indirectas, como ayudarnos a evaluar el potencial de la energía geotérmica, una forma de energía renovable que utiliza el calor del interior de la Tierra.
Ferreira también señaló que esta área de investigación podría ayudarnos a entender cómo ha evolucionado la Tierra a lo largo del tiempo e incluso quizá trasladar ese conocimiento a mundos más lejanos.
*Esta nota está basada en un episodio del programa The Infinite Monkey Cage, de BBC Radio 4.
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