
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que se reunirá en Estados Unidos con su homólogo, Donald Trump, el 3 de febrero, en medio de una desescalada de tensiones diplomáticas entre ambos mandatarios.
Trump y Petro protagonizaron agrias confrontaciones verbales el año pasado y la tensión aumentó tras el ataque estadounidense a Venezuela el pasado 3 de enero, con amenazas de Trump sobre posibles acciones militares en Colombia.
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Ambos bajaron el tono la semana pasada tras una llamada telefónica en la que acordaron limar asperezas.

Petro afirmó el miércoles que su viaje a Estados Unidos “será el 3 de febrero”, en declaraciones durante un encuentro televisado con sus ministros. “Ya veremos los resultados de esa reunión”, agregó el mandatario izquierdista.
En su primera conversación bilateral, los mandatarios se comprometieron a llevar a cabo acciones conjuntas para golpear al narcotráfico en Colombia, en especial al Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla que opera en la frontera con Venezuela.
El gobierno de Trump retiró en 2024 la certificación a Colombia como aliado en la lucha antidrogas, al considerar insuficientes sus esfuerzos para detener el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
Washington también le retiró la visa a Petro.
Tras la intervención estadounidense en Venezuela, Trump acusó sin pruebas a Petro de ser un líder del narcotráfico y dijo que le parecía “bien” llevar a cabo una incursión militar en suelo colombiano, similar a la realizada en Venezuela.

Colombia es el principal productor de cocaína en el mundo, pero Petro asegura que durante su gobierno se han hecho incautaciones récord de esa droga.
“Por fin hay una comunicación que permite que el presidente y las autoridades de Estados Unidos sepan realmente qué está pasando con la lucha que hemos librado en este gobierno contra los narcóticos”, dijo Petro el miércoles.
Colombia y Estados Unidos han sido aliados históricos en asuntos militares y económicos, pero desde que Trump asumió su segundo mandato en 2025, él y Petro han protagonizado los peores momentos de la relación bilateral.

Se trata de la declaración más contundente de un líder del territorio autónomo danés desde que el presidente estadounidense Donald Trump reactivara los planes para anexionarlo.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que su pueblo elegiría a Dinamarca antes que a Estados Unidos si se le pidiera que tomara esa decisión “aquí y ahora”.
Las declaraciones de Jens-Frederik Nielsen en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra de Dinamarca son las más contundentes de un representante del territorio danés semiautónomo desde que el presidente de EU., Donald Trump, retomara su plan de apropiarse de la isla.
Trump afirma que Estados Unidos necesita “poseer” Groenlandia para defenderse de Rusia y China. La Casa Blanca ha sugerido comprar la isla, pero no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla.
Dinamarca es miembro de la OTAN y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha advertido que el uso de la fuerza militar supondría el fin de la alianza de defensa transatlántica.
A pesar de ser el territorio con menor densidad de población, la ubicación de Groenlandia entre América del Norte y el Ártico convierte a la isla en un lugar estratégico para los sistemas de alerta temprana en caso de ataques con misiles y para la vigilancia de embarcaciones en la región.
Trump ha afirmado repetidamente que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, alegando sin pruebas que está “llena de barcos rusos y chinos por todas partes”.
Estados Unidos ya cuenta con más de 100 militares permanentemente estacionados en su base de Pituffik, en el extremo noroeste de Groenlandia, una instalación que está activa desde la Segunda Guerra Mundial.
Según los acuerdos existentes con Dinamarca, Estados Unidos tiene la potestad de desplegar tantas tropas como desee en Groenlandia.
Pero Trump declaró a los periodistas en Washington la semana pasada que un acuerdo de arrendamiento no es suficiente: Estados Unidos “tiene que ser propietario” y “la OTAN tiene que entenderlo”.
En la rueda de prensa de este martes en Copenhague, la capital danesa, Frederiksen no se anduvo con rodeos al condenar la “presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.
Advirtió que “hay muchos indicios de que la parte más difícil está por venir”.
El primer ministro groenlandés admitió que se enfrentan a una posible “crisis geopolítica”, pero subrayó que la postura de la isla es clara:
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”.
Y añadió: “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos”.
La rueda de prensa en Copenhague se celebró un día antes de que el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, viajen a Washington DC para reunirse con el vicepresidente de EE.UU., JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Los aliados de Dinamarca en la OTAN, tanto los principales países europeos como Canadá, han mostrado su apoyo estos días con declaraciones que reafirman que “solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre los asuntos relativos a sus relaciones”.
Subrayando que comparten el mismo interés que Estados Unidos en la seguridad del Ártico, han afirmado que esta debe lograrse de forma colectiva entre los aliados, incluido EE.UU.
También hicieron un llamamiento a “respetar los principios de la Carta de Naciones Unidas, que incluyen la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”.
Las preocupaciones sobre el futuro del territorio resurgieron tras el uso de la fuerza militar por parte de Trump contra Venezuela el pasado 3 de enero, para derrocar a su presidente, Nicolás Maduro.
Trump ya ofreció comprar la isla en 2019, durante su primer mandato presidencial, pero le respondieron que no estaba en venta.
En los últimos años, ha aumentado el interés por los recursos naturales de Groenlandia, incluidos los minerales de tierras raras, el uranio y el hierro, cuyo acceso se facilita a medida que el hielo se derrite debido al cambio climático.
Los científicos creen que también podría albergar importantes reservas de petróleo y gas.
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