
Para Julio Scherer Ibarra hubo algo que se movió entre el principio y el final del sexenio pasado, cuando fue consejero jurídico de la Presidencia. “El personaje político de López Obrador nunca cambió, pero la persona sí se transformó: Andrés Manuel pasó de ser un demócrata a una persona que ya no respetó a las minorías, a las diferencias, etcétera”, afirmó.
Durante la presentación de su libro Ni venganza ni perdón: una amistad al filo del poder (Planeta, 2026), Scherer apuntó que ese cambio representa un “problema que hoy estamos viviendo y que pesa sobre la Presidencia de México. Estoy cierto de que hay muchas reformas que pudieron evitarse y que le hubieran evitado muchísimos daños al país. Vemos ahora esta parte de la reforma electoral que se plantea para que Morena siga teniendo más y más y más espacios. Es parte de lo mismo”.

Ante los asistentes al evento privado en el Club de Industriales, el exfuncionario comentó que “el exceso de poder es lo que genera estas cosas” y afirmó que su libro tiene “la función de ser una rendición de cuentas de lo que uno hace en el gobierno”.
El periodista Leonardo Curzio, quien moderó la charla entre Scherer y el analista político Jorge Fernández Menéndez, coautor del libro, dijo que se trata de una obra “de política, de historia contemporánea y también de periodismo”. Al referirse al comentario de la presidenta Claudia Sheinbaum —quien hace unos días dijo “no lo he leído, ni lo voy a leer”— apuntó que “los libros deben ser discutidos o rebatidos con cifras o versiones alternativas, pero nunca silenciados o descartados”.
Scherer Ibarra y Fernández Menéndez hablaron sobre algunos de los personajes que se mencionan en el libro, ya sea por su relevancia dentro de la trama de poder o por presuntos actos de corrupción dentro del oficialismo y ajustes de cuentas, como Alejandro Gertz Manero, Adán Augusto López, Jesús Ramírez Cuevas y Hugo López Gatell.
Acerca de Gertz Manero, quien fungió como fiscal general de la República y recientemente fue designado embajador de México ante el Reino Unido, los autores señalaron que utilizó su cargo “para beneficiarse personal y familiarmente” por el caso de encarcelamiento de su cuñada.
Recordaron cómo durante su gestión hubo persecución de académicos del CONACYT, además de su polémica incorporación al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en 2021.
Sobre el senador Adán Augusto López, Scherer se refirió a los señalamientos que hay en su contra por presuntos vínculos con el grupo criminal ‘La Barredora’ cuando fue gobernador de Tabasco, así como a su falta de mediación en distintos asuntos mientras tuvo el cargo de secretario de Gobernación con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
A Jesús Ramírez, actual coordinador de asesores de la Presidencia con Claudia Sheinbaum, lo señalaron de haber ocultado el tema del huachicol fiscal a López Obrador, mientras se desempeñó como su vocero y coordinador de Comunicación de la Presidencia.

La publicación de Ni venganza ni perdón ha obligado a los principales cuadros de Morena a fijar postura. La respuesta más esperada fue la de la Presidenta, quien optó por la descalificación diplomática al señalar en su conferencia de prensa en Palacio Nacional, que no dedicaría tiempo a la lectura de la obra pues el movimiento de transformación no se detiene por “visiones individuales” que, a su juicio, buscan desestabilizar la unidad del partido con narrativas de despecho personal.
Por otro lado, los personajes señalados en el libro directamente como “antagonistas” han reaccionado con virulencia. Jesús Ramírez utilizó sus canales oficiales para tildar el texto de “ficción malintencionada”, negando categóricamente haber ocultado información sobre el huachicol fiscal al expresidente y acusando a Scherer de intentar “lavar su conciencia” tras su salida del gabinete.
Adán Augusto López, por su parte, calificó las acusaciones como “infundios sin una sola prueba ministerial”, retando al autor a presentar dichas denuncias ante las instancias correspondientes en lugar de limitarse a la promoción editorial. Esta postura ha sido secundada por la dirigencia de Morena, que cerró filas calificando el libro como una pieza de propaganda que será utilizada por la oposición de cara a los próximos procesos electorales.
Finalmente, el vacío dejado por Alejandro Gertz Manero debido a su nuevo encargo democrático, ha sido llenado por comunicados de la Fiscalía General de la República que defienden su gestión.