
Aun cuando ya se nombró a una nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME), Marx Arriaga mantuvo por cuarto día la negativa a abandonar la oficina que ocupó desde 2021, cuando se le encomendó el diseño de los libros de texto gratuitos, hasta que le den un documento donde se formalice su despido. Su negativa no ha impedido que haya comenzado el desalojo de sus pertenencias.
A las 19:00 horas de este lunes, personal de la Secretaría de Educación Pública (SEP) comenzó a sacar con diablitos las cajas con pertenencias de Arriaga, quien lleva atrincherado desde el 13 de febrero, cuando un trabajador de la institución y varios policías intentaron desalojarlo.
Para entonces habían pasado varias horas desde que la SEP hizo público el nombramiento de Nadia López al frente de la DGME. Arriaga, sin inmutarse por el movimiento en la oficina que ocupa, reanudó una asamblea junto con el colectivo de maestros autonombrado “Magisterio insurgente” para discutir sobre las futuras acciones que emprenderán.

La protesta de Arriaga comenzó el pasado viernes a mediodía, luego de que se compartiera en redes sociales un video en el que se veía el momento en el que intentaron desalojarlo de un edificio de la SEP. En rechazo a la decisión de quitarle el cargo de titular de la DGME, se plantó dentro de la oficina que tenía en el piso 6 de la sede en Av. Universidad 1200, en la Ciudad de México.
Desde este espacio, inició una jornada virtual de protesta, en la que habló sobre los motivos de su despido de la DGME. Según Arriaga, rechazó la instrucción de modificar los libros de texto, ya que, consideró, se le pedía “descafeinar la Nueva Escuela Mexicana”.
A través de la transmisión en la que lo acompañaron unas 200 personas –número que variaba según la hora y participante de los diálogos–, comentó que “veía venir” su despido y que le habían ofrecido un puesto en la Embajada de México en Costa Rica y otro trabajo en la misma Secretaría, pero no aceptó.
Reclamó que en “las cloacas de la SEP” exista “nepotismo y amiguismo instalado” e hizo un llamado a refundar la institución. Aseguró que no se movería de la oficina hasta que le dieran un documento con la notificación de su despido “conforme a la ley”.
Algunos de los maestros que lo acompañaron en su jornada de conversatorios propusieron llevar el reclamo de su despido a las calles o a la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. También se puso sobre la mesa la necesidad de dar difusión a las versiones actuales de los libros de texto con padres de familia y la comunidad, en respuesta a las declaraciones del secretario Mario Delgado y la presidenta acerca de que Arriaga se negó a incluir a más mujeres; ellos afirman que ya están representadas.

La llegada de Nadia López García, conocida en el mundo de las letras como Nadia Ñuu Savi, pedagoga por la UNAM y poeta bilingüe en lengua tu’un savi, representa una transición de liderazgo tras un periodo de intensos debates sobre la narrativa de los Libros de Texto Gratuitos.
La nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) recibe una oficina donde la inclusión social y la identidad nacional son los ejes principales, con la encomienda de profesionalizar y unificar los procesos editoriales tras años de polarización mediática.
Nadia López no es ajena al servicio público. Antes de este nombramiento, se desempeñó como Coordinadora Nacional de Literatura en el INBAL y ha sido galardonada con el Premio Nacional de la Juventud.
En su conferencia matutina de este 16 de febrero, Sheinbaum habló de la negativa de Arriaga a modificar los libros de texto gratuitos y señaló que aunque valoran su trabajo previo, estos materiales educativos no son patrimonio de una persona y deben estar en constante perfeccionamiento bajo el marco de la Nueva Escuela Mexicana.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, desmintió las acusaciones de Arriaga sobre un desalojo violento, aclarando que se trató de un cambio de naturaleza en su plaza y que el exfuncionario fue escoltado por personal de seguridad tras negarse a abandonar. Reveló, además, que en un intento por lograr una salida negociada y reconocer su labor, se le ofrecieron diversas opciones que fueron rechazadas.
La presidenta Sheinbaum respaldó la decisión de Delgado, señalando que el gobierno entra en una etapa de “consolidación y mejora” que requiere perfiles menos polarizantes y más técnicos. Ante el amago de Arriaga de organizar “comités en defensa de los libros” y sus acusaciones de un supuesto intento de privatización, dijo que la Nueva Escuela Mexicana se mantiene firme y que ninguna figura está por encima del proyecto institucional de transformación educativa.