
Hubo advertencias y críticas de la oposición —y hasta de uno de los partidos del bloque oficialista en el Senado— por no hacer explícito el descanso de dos días en la reforma constitucional por las 40 horas de trabajo y ampliar las horas extra; sin embargo, senadores de todos los partidos en comisiones respaldaron la iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La decisión quizá obedezca a las consecuencias que el presidente de la Junta de Coordinación Política, el morenista Ignacio Mier Velazco, advirtió en caso de que no se aprobara: “ayer lo dije, tiene un costo no hacerlo, tiene un costo social y un costo político. Y yo creo que hay cosas que debemos de anteponer”.
El único cambio que aprobaron los senadores de las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo y Previsión Social respecto de la versión que envió la presidenta fue precisar el lenguaje de género en el texto para que quienes trabajen y tengan menos de 18 años de edad sean referidos como “las personas menores” y no sólo como “los menores”. Una propuesta de la morenista Martha Lucía Mícher Camarena.
Con los votos a favor de los senadores de todos los partidos, los integrantes de las comisiones unidas en el Senado dictaminaron la iniciativa que de manera gradual reduce la jornada de trabajo de 48 a 40 horas en 2030, no legaliza dos días de descanso y amplía el número de horas extra posibles a la semana. El documento fue dictaminado sin cambios de fondo respecto de la versión enviada por el gobierno federal.
El dictamen contempla la reducción gradual de horas de trabajo hasta llegar a 40 en 2030: 46 horas semanales en 2027; 44 en 2028; 42 en 2029; y 40 al final del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La iniciativa también eleva a rango constitucional la prohibición de que las personas menores de 18 años de edad trabajen horas adicionales a la semana y amplía de 9 a 12 las horas extra a la semana, pero deja la puerta abierta a rebasar ese límite con un pago triple de la jornada ordinaria, lo que actualmente ocurre al rebasar las 9 horas.

Pese a las demandas de colectivos como YoXlas40 horas y representantes de trabajadores, la iniciativa avalada no establece como obligatorio que haya dos días de descanso semanal, con el argumento principal de dar flexibilidad para la variedad de empleos y ocupaciones.
Mientras se realizaba la discusión, afuera de la sede del Senado grupos como el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, el Sindicato Minero que encabeza el diputado morenista Napoleón Gómez Urrutia y el Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX demandaban modificar la iniciativa y ser recibidos por los legisladores.
A través de la bancada de Movimiento Ciudadano, pudieron ingresar integrantes del Colegio de Pilotos Aviadores. El presidente de esa agrupación, Ángel Domínguez Catzin, se quejó de que los senadores se negaron a recibirlos tras concluir su mitin.
“Se nos negó el acceso para abrir el diálogo que habíamos solicitado de manera respetuosa y directa. Este tipo de acciones no abonan a la construcción de acuerdos ni al espíritu democrático”, dijo el sindicalista.
En esa misma conferencia, los legisladores señalaron que si bien la reforma aumenta el porcentaje del pago de horas extra, el derecho al descanso y la remuneración justa son dos discusiones distintas.
“Podríamos discutir el tema de las compensaciones de las horas extra en otro momento, pero no se trata de esclavizar a las personas a cambio de una recompensa”, dijo el presidente de ese partido, Jorge Álvarez Máynez, presente en la conferencia.
A quien sí recibieron los legisladores, por segunda semana consecutiva, previo a la votación del dictamen, fue al secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, quien dijo que la reunión sirvió para despejar “mitos” construidos en torno a la iniciativa.
En su posicionamiento, legisladores de PAN, PRI, MC y el PT criticaron la falta de obligatoriedad de los dos días de descanso, pero respaldaron la iniciativa.
Destacó la postura de los representantes del Partido del Trabajo, aliado de la coalición encabezada por Morena. El senador Alejandro González criticó la falta de legalización de los dos días de descanso y la posibilidad de trabajar más horas extra. En su intervención echó mano de personajes como Federico Engels, la activista francesa Simone Weil y el anarquista Ricardo Flores Magón. Lo hizo, dijo, “por obligación ética, moral y parlamentaria”.

“Todos los argumentos que se expresan para reducir la jornada de trabajo, todos, se desvanecen con las horas extras (…) Qué lamentable”.
No obstante, las críticas las hizo después de adelantar que su bancada respaldaría la iniciativa y al final, para dejar claro su voto, le añadió el calificativo de “un avance extraordinario” a la reforma: “Votaremos a favor de este proyecto de dictamen porque es un avance extraordinario en la historia de las luchas de las mexicanas y los mexicanos”.
La iniciativa para reducir la jornada laboral fue enviada por el gobierno federal al Senado luego de haberla postergado durante el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum. Antes de su redacción, se realizaron foros con representantes patronales y sindicales en distintas entidades.
El dictamen reconoce el estrés laboral como un problema estructural de salud pública y retoma estudios que advierten sobre el riesgo que desatan las jornadas prolongadas con infartos y enfermedades cerebrovasculares, como trombosis, embolia y estenosis.
De acuerdo con la iniciativa, las personas en México trabajan más de 2 mil 100 horas al año, un promedio superior a otras naciones integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Asimismo, 27 % de la población ocupada trabaja más de 48 horas semanales, el porcentaje más alto entre los países miembros de ese organismo.
Si bien los 48 votos de las tres comisiones unidas fueron a favor de la iniciativa, los legisladores de oposición insistieron en sus señalamientos. Alejandra Barrales, de Movimiento Ciudadano, reiteró su rechazo a esa omisión y la ampliación de horas extra. “Nos preocupa que al amparo de esta propuesta se está abriendo la puerta para que se pueda mal utilizar el tiempo extra de los trabajadores llevándolo, como ya lo señalamos, de 9 a 12 horas a la semana”.
Por parte del PRI, la senadora Carolina Viggiano, advirtió además que la reducción de horas laborales no será suficiente si no se atiende el transporte, la salud y el esquema de horas extra que mantendría el agotamiento de los trabajadores. Viggiano calificó la iniciativa como “una gran reforma” y dijo que ningún partido como el PRI ha defendido tanto el artículo 123 de la Constitución. El panista Marko Cortés dijo que la reforma es un avance, que requiere celeridad. Llamó a agregar un apoyo fiscal a las micro y pequeñas empresas.
“Cuando esto se dé va a generar un costo adicional a las empresas y las que nos preocupan son las pequeñas”, dijo.
La morenista Martha Lucía Mícher dijo que se trataba de “un evento histórico” y su compañera de bancada, Simey Olvera, se dijo orgullosa de formar parte de los legisladores que aprueban la propuesta presidencial.

Mícher destacó que el impacto de las jornadas extendidas afecta principalmente a las mujeres. La legisladora aprovechó para hacer un llamado a establecer el pendiente Sistema Nacional de Cuidados.
“Nos resulta más complejo hacer la conciliación entre la familia y el trabajo de forma cotidiana. Y porque además tenemos que invertir nuestra jornada laboral, también tenemos que distribuir el tiempo en las tareas de cuidados que no son remuneradas y muchas veces tampoco reconocidas”, dijo la legisladora
Al final de la sesión, el presidente de la Jucopo, Ignacio Mier Velazco, confió en que esa unanimidad de votos se mantenga este miércoles en el Pleno del Senado, cuando sea votada por todas las bancadas, para posteriormente ser enviada a la Cámara de Diputados.