
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que ejerció la facultad de atracción del caso de Ernestina Ascencio Rosario, mujer indígena náhuatl monolingüe de 73 años que fue víctima de violación, tortura sexual y muerte a manos del Ejército en 2007, en Veracruz.
De acuerdo con la institución, esta medida se adopta en cumplimiento de lo ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), la cual declaró al Estado mexicano responsable, y con apego a estándares internacionales en materia de derechos humanos y procuración de justicia.
La FGR detalló que el caso estará bajo la conducción del Ministerio Público Federal adscrito a la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra las Mujeres, Grupos en Situación de Vulnerabilidad y Trata de Personas (FEVIMTRA), instancia que deberá llevar a cabo las diligencias necesarias conforme a lo establecido en la resolución.

De acuerdo con el comunicado oficial, Ernestina Ascencio Rosario, habitante de la comunidad de Tetlatzinga, en la Sierra de Zongolica, en el estado de Veracruz, fue agredida sexualmente en febrero de 2007 y falleció al día siguiente, antes de recibir atención médica.
En su sentencia de septiembre de 2025, la Corte IDH determinó la responsabilidad del Estado mexicano por la vulneración de los derechos a la integridad personal, a la vida y al acceso a la justicia, entre otros. Respecto a este último, el tribunal concluyó que la investigación realizada por la fiscalía local no se desarrolló conforme a los estándares internacionales aplicables.
El caso se remonta a febrero de 2007, en el contexto de la llamada guerra contra el narcotráfico durante el gobierno de Felipe Calderón, cuando Ernestina Ascencio Rosario, mujer nahua de 73 años, fue atacada en la Sierra de Zongolica por elementos del Ejército. De acuerdo con la resolución de la Corte IDH, se acreditó que fue víctima de violación sexual y que falleció posteriormente a causa de las agresiones sufridas.
La sentencia estableció que el Estado incurrió en diversas omisiones durante la investigación inicial, lo que derivó en la falta de esclarecimiento de los hechos y en la ausencia de sanción a los responsables. El tribunal también señaló deficiencias en la atención institucional brindada a la víctima y su familia.

Entre las medidas ordenadas por la Corte se encuentra la obligación de llevar a cabo una investigación exhaustiva, con debida diligencia reforzada y enfoque interseccional, considerando la condición de mujer indígena y persona mayor de la víctima, así como garantizar el acceso efectivo a la justicia.
Con la atracción del caso por parte de la FGR, se abre una nueva etapa procesal encaminada a cumplir con la sentencia internacional y a revisar integralmente las actuaciones institucionales previas.

Hombre de confianza de “El Mencho”, Hugo César Macías Ureña había ascendido en el Cartel Jalisco Nueva Generación gracias a su control de los sicarios y su capacidad de reclutamiento.
Llegó a ofrecer 20.000 pesos (US$1.150) por cada militar abatido en los disturbios.
Mandó bloquear carreteras y vías de comunicación, quemar carros y otros vehículos, atacar cuarteles y negocios y sembrar el caos tras el operativo militar que este domingo descabezó al peligroso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) matando a su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.
Su mano derecha, Hugo César Macías Ureña, alías “El Tuli” o “El Tulipán”, fue identificado por las autoridades mexicanas como coordinador de células armadas y operador financiero del CJNG, y como el autor intelectual de los bloqueos y disturbios que siguieron a la muerte de “El Mencho”, y en los que 25 miembros de la Guardia Nacional y tres civiles fallecieron.
El propio Macías Ureña también perdió la vida en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, así como otros 33 presuntos criminales ligados al CJNG.
“Con inteligencia militar central también se obtuvo información que Hugo ‘H’, alias ‘El Tuli’, quien era el operador logístico, financiero y la principal persona de confianza de ‘El Mencho’ se encontraba en El Grullo, Jalisco”, aseguró el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de Defensa Nacional, en la conferencia de prensa en la que se detalló la cronología del operativo contra el CJNG.
Desde El Grullo “él estaba coordinando bloqueos sobre las vías de comunicación, los incendios a vehículos, los ataques a instalaciones militares, a la Guardia Nacional, en fin, negocios, instalaciones del gobierno, etcétera. Y ofrecía, además, 20.000 pesos por cada militar que asesinara a todo el personal de este grupo delincuencial”, reveló el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
En respuesta, se desplegó una unidad aeromóvil de Fuerzas Especiales de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, explicó Trevilla Trejo.
Al ser localizado, “El Tuli” intentó escapar en un vehículo y presuntamente abrió fuego contra los efectivos desplegados para capturarlo, que respondieron matando al que se consideraba como uno de los más estrechos colaboradores de “El Mencho”, también conocido como “El señor de los gallos”.
Macías Ureña tenía en su poder varias armas, más de 7,2 millones de pesos y casi US$1 millón.
Hugo César Macías Ureña aparece en investigaciones ministeriales e informes de inteligencia como uno de los mandos operativos más cercanos al ahora fallecido Nemesio Oseguera Cervantes, según el diario “Milenio”.
Así lo revelan incluso varios narcocorridos dedicados a “El Tuli”, ese género musical popular en algunas zonas de México que ensalza las figuras de los narcos y ofrece detalles sobre sus vidas.
En “El Tulipán”, de Martín Castillo, se señala, por ejemplo que “el 5”, como también era conocido Macías Ureña, es “compadre de mucha confianza para aquel Señor de los Gallos, en las buenas y en las malas, nunca lo han dejado abajo, y en las peores batallas siempre han salido ganando”.
“No diré a qué se dedica, no quiero malentendidos”, continúa Martín Castillo, “pero es compadre de Mencho y quiere mucho a sus hijos”.
“El Tuli” fue, al parecer, señalado como jefe directo de células de choque con influencia en la operación territorial, según la información que proporcionaron sicarios detenidos y documentos filtrados, según “Milenio”.
Las autoridades aclararon que Macías Ureña no había sido oficialmente nombrado sucesor de “El Mencho”, pero asumió rápidamente el control operacional del cartel tras la muerte del líder.
Durante la etapa de expansión del grupo en el oeste mexicano, “El Tuli” formaba parte de la segunda línea operativa del cartel, momento en el que consolidó su modelo basado en células móviles fuertemente armadas.
Tres factores habían hecho, según el rotativo, que Macías Ureña consolidara su crecimiento dentro de la estructura del CJNG: la capacidad que tenía para reclutar a nuevos miembros, el control de grupos de sicarios y la coordinación táctica en campo.
Estos son atributos que el pasado domingo pudo demostrar cuando tomó las riendas de la respuesta del cartel al operativo militar contra “El Mencho”
La detención en el pasado de miembros del cartel como Juan Francisco Aguilar Santana, alias “Juan Pistolas”, lo sitúan como mando regional con acceso a la estructura central del CJNG.
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