
Luego de que el 27 de enero José Antonio Romero Tellaeche, exdirector general del CIDE, presentó una demanda de amparo quejándose por haber sido destituido como director general del centro de investigación pública, un juez federal admitió a trámite la demanda, pero le negó concederle la suspensión provisional, por lo que no podrá ser reinstalado en el puesto del cual fue removido directamente por la titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz.
Se trata del amparo indirecto 50/2026 radicado en el juzgado Décimo Cuarto de Distrito en Materia Administrativa en la CDMX.
“Al no satisfacerse el requisito analizado, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 128 de la Ley de Amparo, lo procedente es negar la suspensión provisional solicitada por la parte quejosa”, resolvió el juez.

Si así lo desea, Romero Tellaeche podría impugnar esta resolución ante un tribunal colegiado, mientras que el proceso de su juicio de amparo continuará el próximo 6 de febrero, donde las autoridades judiciales resolverán si le conceden, o no, la suspensión definitiva.
El lunes 26 de enero la titular de la Secretaría de Ciencia, Rosaura Ruiz tomó la decisión de remover al economista como director general del CIDE, cargo al que llegó por designación de la extitular del Conahcyt, María Elena Álvarez-Buylla en medio de un rechazo generalizado por parte de prácticamente toda la comunidad del centro público de investigación.
Hecho que llevó incluso al cierre de las instalaciones del CIDE en Santa Fe, bloqueo de la carretera México – Toluca y una decena de manifestaciones afuera de las instalaciones de la hoy Secihti.
De manera interina, la secretaria Rosaura Ruiz nombró a la doctora Lucero Ibarra Rojas, como la nueva directora del CIDE.
Este miércoles, y en atención a lo instruido por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, la Secihti compartió un comunicado en el que dio a conocer las razones de la destitución de Romero Tellaeche en las que figuran.
La decisión, explicaron, “está sustentada en términos de sus responsabilidades administrativas”, pues en los últimos tres años el economista omitió presentar ante el Consejo Académico y la Asamblea General del Personal Centro sus informes anuales de autoevaluación, lo que contraviene las disposiciones de la Ley General de Ciencia y del propio Estatuto General de CIDE.

Pero no solo eso, pues en el segundo punto de la comunicación, la dependencia admitió que tomaron en cuenta las constantes expresiones de la comunidad en las que rechazaban permanentemente el trabajo de Romero Tellaeche al frente de la institución.
“Aunado a ello, la comunidad de estudiantes, trabajadores e investigadores del CIDE dieron a conocer, en reiteradas ocasiones y de manera pública, su descontento por la conducción de la anterior Dirección General”, se agregó en la comunicación divulgada.

Arqueólogos en el sur de México encontraron una tumba ceremonial de la cultura zapoteca con detalles arqueológicos y pictográficos extraordinarios.
El hallazgo de una cripta funeraria en el sur de México ha sido catalogado como “el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década” en el país.
Se trata de la Tumba 10 de Huitzo, una población al noroeste de la ciudad de Oaxaca, en el sur de México, la cual data del año 600 d.C. y tiene un nivel de conservación e información arqueológica asombroso, según los expertos.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el descubrimiento se dio en 2025 gracias a una denuncia por saqueo de objetos arqueológicos en la localidad de San Pedro Huitzo.
“Es algo extraordinario, extraordinario, orgullo de los mexicanos, grandeza de México”, dijo con emoción Sheinbaum, al presentar un video del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con detalles de la tumba.
Y es que según mostró el INAH, la tumba destaca “por su riqueza arquitectónica y pictórica, que aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión” de la cultura prehispánica zapoteca.
Esta civilización prehispánica tuvo varios periodos, entre el 500 a.C. y la llegada de los españoles a México, y dominó varios territorios entre los actuales estados de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz.
Los trabajos arqueológicos de los expertos del INAH indican que la tumba se edificó en el 600 d.C., en el periodo Clásico en el que los zapotecos tuvieron su mayor apogeo.
Se cree que el recinto fue construido con la intención de ser un espacio de ritual o veneración a sus ancestros.
“El hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional”, indicó el INAH en un comunicado.
En su entrada destaca la imagen de un búho esculpido en piedra que “hace alusión a la noche, la muerte y el poder”, según la cosmovisión de dicha cultura.
Debajo del pico del ave fue tallado el rostro de un señor al que posiblemente estuvo dedicada la tumba, aunque no hay detalles de quién podría haber sido.
La entrada está adornada con jambas (pilares de piedra) labradas con figuras femeninas y masculinas, quizás ancestros enterrados en la tumba.
“Las figuras de un hombre y de una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, quizás los guardianes del lugar, aparecen labradas en las jambas”, detalló el INAH.
A continuación hay una antecámara que contiene un friso (una franja decorativa) sobre un dintel de diferentes lápidas de piedra grabadas con nombres calendáricos.
Y al fondo está la cámara funeraria, la cual tiene una “extraordinaria pintura mural, en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul” con imágenes de una procesión de personajes que llevan bolsas de copal, que es un incienso muy usado en los pueblos prehispánicos en rituales sagrados.
Caminan en una suerte de procesión hacia la entrada de la tumba.
Los arqueólogos también encontraron algunos fragmentos óseos que se están analizando para determinar su antigüedad y qué otra información pueden arrojar sobre el recinto funerario.
El mural es extraordinario, pero su estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y por el efecto de los cambios abruptos en las condiciones ambientales que ha tenido a lo largo de los siglos.
“Se trata de un descubrimiento excepcional por su nivel de conservación y por lo que evidencia sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados en la arquitectura y en la pintura mural”, destacó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.
“Una muestra contundente de la grandeza milenaria de México”, añadió
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