
El sumar tres años sin presentar su informe de autoevaluación y las constantes expresiones públicas de rechazo a su labor al frente del CIDE, fueron las razones por las que la titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz, decidió destituir a José Antonio Romero Tellaeche como director de este centro público de investigación.
En un comunicado difundido en las redes sociales de la dependencia, se explicó que la decisión “está sustentada en términos de sus responsabilidades administrativas”, pues en los últimos tres años el economista omitió presentar ante el Consejo Académico y la Asamblea General del Personal Centro sus informes anuales de autoevaluación, lo que contraviene las disposiciones de la Ley General de Ciencia y del propio Estatuto General de CIDE.
“Aunado a ello, la comunidad de estudiantes, trabajadores e investigadores del CIDE dieron a conocer, en reiteradas ocasiones y de manera pública, su descontento por la conducción de la anterior Dirección General”, se agrega en la comunicación divulgada.
Este lunes 26 de enero la titular de la Secihti, Rosaura Ruiz, removió a Romero Tellaeche como director del CIDE -nombramiento hecho por la extitular del extinto Conahcyt, María Elena Álvarez-Buylla el 29 de noviembre de 2021- y nombró a la doctora Lucero Ibarra Rojas como directora general interina.
“Quien cuenta con una trayectoria académica en temas de justicia social, perspectiva intercultural y feminista en su investigación y experiencia administrativa dentro de CIDE”, se agrega en el comunicado.
La mañana de este miércoles, en la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum, aclaró que la decisión de la remoción del académico, quien incluso fue señalado de plagio, había sido tomada por la titular de la Secihti, por lo que solicitó que se informara las razones.

Tras darse a conocer la remoción de Romero Tellaeche, el académico se negó a dejar el encargo y con una carta que envió a la comunidad académica del CIDE sostuvo que la legislación vigente lo amparaba para permanecer en la dirección general.
Aseguró que en tanto no se actualizara alguno de los supuestos previstos en la ley ni se desarrolle el procedimiento correspondiente en los términos señalados, la persona titular de la Dirección General conserva plenamente sus atribuciones legales y estatutarias, así como la responsabilidad de continuar ejerciendo el cargo en beneficio de la institución y del interés público que el CIDE tiene encomendado.
“Con base en lo anterior, reitero mi plena disposición a seguir desempeñando las funciones que me han sido conferidas, con estricto apego al marco jurídico aplicable, a los principios de legalidad, institucionalidad y responsabilidad pública, y al respeto irrestricto de las decisiones que, en su caso, adopte este Órgano de Gobierno conforme a derecho”.
Y mientras él se negaba a acatar la decisión tomada desde la cabeza del sector, la comunidad del CIDE: académicos, investigadores, estudiantes y trabajadores cerraron filas en torno a la directora interina a quien le enviaron distintas cartas de apoyo.
En un comunicado difundido a la comunidad estudiantil del CIDE, la doctora Lucero Ibarra Rojas se dijo conmovida por las muestras de solidaridad y buenos deseos en esta nueva etapa como directora interina del centro público de investigación.
“Me encuentro profundamente conmovida por la solidaridad, el acompañamiento y los buenos deseos de la comunidad del CIDE, a quienes agradezco no solamente todo el apoyo que he recibido, sino también la voluntad inquebrantable para seguir construyendo esta institución todos los días”.

“Los cargos públicos y de dirección son, ante todo, espacios de servicio y se deben asumir desde la responsabilidad y el cuidado. Espero que en el tiempo que tenga la distinción de estar al frente de esta institución pública de excelencia, encuentren en mi gestión compromiso, transparencia, irrestricta legalidad y empatía”, agrega.
En el documento también ofrece a la comunidad una dirección “abierta, firme en sus principios y profundamente orgullosa del talento que cada una y cada uno de ustedes aporta a esta casa”.
Sostuvo que toda institución es un proceso en constante construcción, por lo que reconoció al hoy exdirector Romero Tellaeche.
Sin abundar en mayores detalles, polémicas ni críticas, la académica refirió que su paso por la dirección general del CIDE forma parte “de la memoria institucional que hoy nos permite avanzar”.
“Recibo esta estafeta con el profesionalismo que exige una transición ordenada y con la convicción de que el respeto mutuo es el mejor camino para dar continuidad a nuestra excelencia”, subrayó.
En los tiempos que vive el país es necesario, expone, que haya ciencia con conciencia y humanidades que respondan a las realidades y necesidades urgentes del país.

Por ello, invitó a toda la comunidad del CIDE “a que, con el rigor que nos caracteriza y el corazón puesto en lo social, trabajemos para que nuestra labor sea una contribución a nuestro México, y un referente de ética y bienestar colectivo”, concluye.
Este miércoles la doctora Lucero Ibarra Rojas encabezó su primer evento formal como directora interina del CIDE al recibir a Marcela Figueroa, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, quien presentó la metodología del registro nacional de incidencia delictiva elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
“Deseamos el mayor de los éxitos en su gestión a la nueva titular de esta gran institución académica, la Dra @LuceroIbRo”, escribió la funcionaria en su cuenta de X.

Los críticos de Bovino lo responsabilizan de las duras tácticas utilizadas por los agentes migratorios durante las redadas y contra quienes protestan ante ellas.
Es la cara visible de la campaña del gobierno de Donald Trump para detener y deportar de Estados Unidos a miles de migrantes indocumentados; uno de los pocos agentes que se muestran ante las cámaras sin máscara.
Bautizado como el “comandante en jefe general” de la Patrulla Fronteriza por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Greg Bovino saltó a la primera plana al encabezar las redadas migratorias de Los Ángeles (California) en junio del año pasado.
También dirigió la no menos polémica Operación Midway Blitz en Chicago (Illinois) en septiembre, así como otras operaciones controversiales en Charlotte (Carolina del Norte) y Nueva Orleans (Luisiana).
Desde inicios del año se le ha visto recorrer el área metropolitana que conforman Mineápolis y la contigua St. Paul (Minesota), donde, ante el rechazo de las autoridades locales y estatales por el envío de cientos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Trump ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección.
A su característica imagen con las sienes rapadas, Bovino sumó hace unos días un abrigo largo de corte militar, verde caqui, con amplias solapas e insignias en los brazos y hombros, generando una ola de repudio en las redes sociales.
“Greg Bovino vestido literalmente como si hubiera comprado un uniforme de las SS en eBay”, hizo referencia a ello el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, durante una entrevista este jueves en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).
“Policía secreta, ejército privado, hombres enmascarados, gente que desaparece… sin el debido proceso… (…)”.
Pero sus críticos no solo le achacan a Bovino una selección deliberada de vestuario y un corte de pelo que recuerdan a los de los oficiales nazis. También lo responsabilizan de las duras tácticas de los agentes migratorios durante las redadas y contra quienes protestan ante ellas.
De hecho, figura como demandado en dos querellas en las que se acusa a sus agentes de traspasar los límites legales, incluyendo el arresto de residentes latinos basándose en su color de piel.
Mientras, sus defensores afirman que Bovino está contribuyendo a sacar de las calles a migrantes indocumentados con antecedentes penales por violencia.
Según él mismo, uno de sus mayores admiradores sería el propio Trump.
“El presidente nos llamó a todo el equipo solo para decirnos: ‘Gracias, están haciendo un buen trabajo en Los Ángeles'”, contó Bovino sobre una llamada mantenida el año pasado con el mandatario.
“El jefe Bovino es un activo para la administración Trump y está desempeñando un papel importante en hacer que Estados Unidos vuelva a ser seguro”, dijo Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, en una declaración escrita enviada a los medios.
Todos estos elogios y agradecimientos se produjeron antes del sábado 24 de enero, cuando agentes federales de migración mataron a tiros a Alex Pretti, un enfermero estadounidense que intentaba ayudar a una mujer durante las protestas contra las redadas de ICE y de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis.
Este 26 de enero, medios estadounidenses informaron que Bovino se irá de esta ciudad del estado de Minesota con algunos de sus agentes, y en su lugar será Tom Homan, el llamado “zar de la frontera”, quien asumirá el liderazgo de la campaña migratoria de Trump.
Nacido hace 55 años en Carolina del Norte, Gregory Bovino se crió en el seno de una familia italo-estadounidense.
Sus bisabuelos por parte de padre emigraron desde Calabria, en el sur de Italia, a Pensilvania en 1909 para trabajar en el sector minero, naturalizándose como ciudadanos en 1927.
Tras el divorcio de sus padres cuando él tenía 14 años, Bovino ingresó en la Escuela Secundaria Watauga de Boone, una ciudad de apenas 20 mil habitantes enclavada en la Cordillera Azul, en el oeste del estado.
Allí, según un extenso perfil publicado por el medio Chicago Sun-Times, consiguió hacerse un sitio como miembro del equipo de lucha libre.
Siguió con su educación en la Universidad de Carolina Occidental, donde se licenció en conservación de recursos naturales, y en la Universidad Estatal de los Apalaches, donde obtuvo una maestría en administración pública, como puede leerse en su perfil de LinkedIn.
Tras trabajar un tiempo en el Departamento de Policía de Boone, en 1996 Bovino dejó el cuerpo para ingresar a la Academia de la Patrulla Fronteriza.
Ya como miembro de esta agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), fue destinado al Sector El Centro, en California, a unas dos horas en coche de San Diego y fronterizo con México.
Desde allí fue ascendiendo en las filas del organismo, asumiendo misiones en distintas estaciones a lo largo de la frontera y también en Nueva Orleans.
En 2020 regresó a El Centro como jefe de sector, uno de los nueve del país.
Bovino describe la Patrulla Fronteriza, a la que llama la “Máquina verde”, en referencia al color de sus uniformes y su capacidad de arresto, como una familia.
“La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida y así lo diré siempre con orgullo”, dijo durante uno de los episodios de un pódcast que compartió en 2021 con Jason Owens, antiguo compañero de universidad que se jubilaría en 2023 tras tres décadas como jefe nacional de la agencia.
A pesar de su trayectoria de casi 30 años, Bovino se volvió conocido para el público general el año pasado, cuando el gobierno federal empezó a desplegar en ciudades consideradas “santuario” para los migrantes a agentes tradicionalmente apostados en la frontera.
Durante las redadas en Los Ángeles, compartió un video promocional donde se veía a las unidades realizar sus acciones al ritmo de música heavy metal.
En otro clip publicado en las redes sociales en aquel tiempo, se le escucha decir: “Estamos haciendo de L.A. un lugar más seguro, ya que no tenemos políticos encargándose de eso”.
En Chicago encabezó una operación que duró un mes y acabó con más de 3 mil 200 arrestos, según reportó en su momento CBS News, el medio socio de la BBC en EE.UU.
Agentes federales bajo su mando patrullaron barrios de mayoría hispana, suburbios enteros y centros de transporte, donde fueron grabados rompiendo vidrios de automóviles y dispersando a quienes protestaban por las redadas con gases lacrimógenos.
Bovino celebró públicamente los resultados de la operación. “Ahora somos lo que yo llamo quiebra-santuarios. No hay santuarios. No habrá santuarios”, le dijo a la agencia AP.
En esa misma entrevista, defendió las tácticas de los funcionarios a su cargo como “ejemplares”, ante los señalamientos de líderes locales y de expertos que afirmaban que estas violan órdenes judiciales sobre el uso de la fuerza.
Y es que su liderazgo ha sido examinado por varios tribunales federales y, en noviembre, la jueza Sara Ellis emitió una orden dirigida a limitar cómo los agentes de ICE podían usar la fuerza durante los operativos en Chicago.
En su fallo, Ellis dijo que Bovino había mentido al afirmar que le habían arrojado una piedra a la cabeza antes de rociar a una multitud con gas lacrimógeno. La magistrada calificó su testimonio de “simplemente no creíble”.
Al ser preguntado por AP sobre el episodio, Bovino reafirmó su postura, subrayando que sus equipos usan siempre “la menor fuerza necesaria”. Y agregó: “Si hubiera tenido más gas, lo hubiera utilizado”.
Mantuvo también esa línea cuando la cadena Fox News lo entrevistó después de que Renee Nichole Good, una estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, muriera por los disparos de un miembro de ICE en Mineápolis el 7 de enero.
“Mis respetos para el agente”, dijo Bovino, reiterando el argumento dado previamente por la secretaria Noem de que este actuó en defensa propia.
Durante una conferencia de prensa este martes, rechazó que los arrestados en las redadas estén en el punto de mira de ICE “por razones políticas”, subrayó que el objetivo sigue siendo la “eliminación de los delincuentes violentos” y que las “lagunas” en las labores policiales locales y estatales han hecho necesaria la presencia de agentes federales en la ciudad.
“La seguridad pública en Mineápolis no es negociable”, agregó.
Y el miércoles las cámaras lo captaron lanzando él mismo un cartucho de gas pimienta a quienes protestaban por las operaciones migratorias en la ciudad, no sin antes advertirles: “¡Va el gas!”.
El comandante sabe que cuenta con el respaldo de sus superiores.
La semana pasada, el DHS reforzó esa postura hacia los agentes de ICE, al publicar en sus redes sociales un video en el que se escucha a Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, decir:
“Tienen inmunidad para desempeñar sus funciones y nadie –ningún funcionario de la ciudad, ningún funcionario del estado, ningún inmigrante ilegal, ningún agitador de izquierda o insurrecto doméstico– puede impedirles cumplir con sus obligaciones y deberes legales”.
El apoyo llega, además, desde lo más alto. “¡No teman, grandes gentes de Minesota, el día del ajuste de cuentas y la retribución se acerca!”, escribió el presidente Trump en su red Truth Social.
En vista de ello, Bovino ha vuelto ahora a defender a aquellos que están a su cargo, esta vez de forma simbólica, encabezando una comitiva de agentes enmascarados, vestido con el abrigo militar hasta la rodilla.
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