
México cierra su participación en Milano-Cortina 2026 y, aunque las medallas no colgaron del cuello de nuestros atletas, las historias que escribieron en la nieve y el hielo nos dejaron con el ojo cuadrado.
Desde despedidas legendarias hasta récords de juventud, aquí te contamos cómo le fue a los 5 valientes que representaron a la delegación mexicana en estos Juegos Olímpicos de Invierno.
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El emblema del patinaje artístico volvió a demostrar por qué es el favorito de México.
El debut: El martes 10 de febrero, Donovan logró una calificación de 75.66 en el Programa Corto, asegurando su lugar en la final (23° puesto).
La gran final: El viernes 13, sumó 143.50 puntos en el Programa Largo. Con un total de 219.06 unidades, cerró en la posición 22 de la clasificación general. Hasta ahora es su mejor participación histórica y nosotros no podemos estar más orgullosos.
Sarah es sinónimo de resiliencia. En lo que fueron sus séptimos Juegos de Invierno, la esquiadora de 46 años nos dio una de cal y otra de arena:
En el Supergigante, detuvo el crono en 1:31.37 para quedarse con el lugar 26.
Lamentablemente, en el Slalom Gigante fue descalificada por un detalle técnico increíble: sus esquís superaban por apenas 1 milímetro las dimensiones permitidas.
Con este resultado, Sarah se despide de las pistas olímpicas dejando un legado que será muy difícil de alcanzar.
Descalifican a Sarah Schleper en Milano Cortina 2026 ¿cuál fue el motivo?
Si buscas la definición de “Fair Play”, Regina es el ejemplo. A sus 33 años, terminó en la posición 108 de la prueba de 10km femenino (salida masiva) con un tiempo de 34:05.4.
Lo que nos hizo llorar fue el recibimiento: las medallistas Frida Karlsson, Ebba Andersson y Jessie Diggins la esperaron en la meta para reconocer su esfuerzo. Eso es la magia de los Juegos.
A sus 36 años, Allan se enfrentó a la prueba de 10 kilómetros (salida masiva libre). Cruzó la meta con un tiempo de 28:33.9, logrando la posición 105. Una participación sólida que demuestra que la edad es solo un número cuando se trata de representar a tu país.
Lasse no solo hizo historia por su talento, sino por su árbol genealógico. Por primera vez en unos Juegos de Invierno, madre e hijo (Sarah Schleper y Lasse) compitieron en la misma edición.
Resultados: En el Slalom Gigante terminó en la posición 53 general (mientras el brasileño Lucas Pinheiro se llevaba un oro histórico para Latam).
El récord: Con apenas unos años de carrera, Lasse se convirtió en el atleta mexicano más joven en participar en una justa invernal. Aunque este lunes 16 no pudo completar su último descenso, su camino apenas comienza.
El espíritu olímpico mexicano se mantiene en cada justa y estos cinco atletas demuestran que la tenacidad de nuestro talento deportivo en temperaturas bajo cero.

La presentación de Benito Martínez Ocasio en el show de medio tiempo del Super Bowl el domingo estuvo marcada por mensajes y símbolos que evocaban la cultura latina y puertorriqueña. La bandera tuvo un rol destacado.
“Aquí mataron gente por sacar la bandera, por eso yo la llevo donde quiera”.
Bad Bunny se tomó muy en serio este verso de su canción “La MuDANZA” cuando el domingo, durante el show de medio tiempo del Super Bowl, ondeó con orgullo la bandera de Puerto Rico en el evento deportivo más importante de Estados Unidos.
Lo hizo ante la mirada de millones de personas en todo el mundo, cantando casi por completo en español y en el momento en que denunciaba los constantes cortes de luz que sufren los puertorriqueños en la isla.
El artista suele ofrecer presentaciones meticulosas, donde cada detalle está calculado, y esta ocasión no fue la excepción.
“La bandera puertorriqueña no es solo un símbolo de afirmación nacional; también es una herramienta de resistencia frente al colonialismo”, sostuvo el historiador Jorell Meléndez-Badillo en un artículo de 2019.
Al interpretar su éxito “El apagón”, rodeado de una escenografía que aludía al maltrecho sistema eléctrico boricua, Benito Martínez Ocasio empuñó una versión muy específica de la monoestrellada: la azul celeste.
Dicha variante del diseño está vinculada al movimiento independentista puertorriqueño y, en general, a quienes buscan marcar una diferencia cultural con la estadounidense.
Sin embargo, la bandera oficial es la azul oscuro, adoptada en 1952, cuando se creó el Estado Libre Asociado, la forma de gobierno propio con poderes limitados aprobada por el gobierno de EE.UU. para Puerto Rico.
Esa fue la versión que en 2020 Jennifer Lopez, al presentarse junto a Shakira, también usó en el show del medio tiempo del Super Bowl.
La cantante sorprendió entonces al público al abrir su vestuario decorado con la bandera estadounidense para revelar en su interior la boricua.
Pero, más allá del debate del color, la bandera de la isla guarda una historia de persecución que es la que el artista expone en su música.
La bandera puertorriqueña fue diseñada en 1895 por Antonio Vélez Alvarado, un periodista y político que militaba en el Comité Revolucionario de Puerto Rico, grupo de boricuas que, a su vez, formaba parte del Partido Revolucionario Cubano.
El partido, fundado por José Martí en Nueva York, buscaba la independencia de Cuba y Puerto Rico, las últimas dos colonias españolas en América.
Con la intención de mostrar unidad, al diseñar la bandera puertorriqueña el periodista se inspiró en la cubana, pero invertida: franjas rojas y blancas, triángulo azul y estrella blanca.
La bandera boricua fue presentada al propio Martí en una cena, según el historiador puertorriqueño Joseph Harrison Flores en entrevista con el diario El Nuevo Día.
“Las dos islas… juntas han de salvarse o juntas han de perecer”, habría dicho el escritor y revolucionario, según los documentos estudiados por el autor de “Historia de la bandera puertorriqueña: del conflicto a la certeza”.
Hay historiadores que afirman que el azul de aquella primera versión era celeste y estaba inspirado en la bandera del Grito de Lares, un alzamiento de puertorriqueños contra España que tuvo lugar en el municipio de Lares, en el centro de la isla, en 1868.
Pero Harrison Flores argumenta que, en realidad, era azul oscuro y que años más tarde los grupos independentistas fueron quienes cambiaron su tono.
Mientras que Cuba alcanzó la independencia que deseaban los exiliados en Nueva York, Puerto Rico fue cedido a EE.UU. al final de la guerra hispanoamericana en 1898.
Décadas después, en 1948 y con la intención de sofocar los movimientos independentistas, el gobierno local de Puerto Rico aprobó la Ley 53 o la Ley de la Mordaza.
Esta disposición coartaba la libertad de expresión, prohibía apoyar públicamente la independencia, imprimir información relacionada o participar en algún grupo con esta inclinación.
Y, por supuesto, hacía ilegal poseer, exhibir o incluso tener en el hogar una bandera de Puerto Rico.
La pena por violar la ley podía ser de hasta 10 años de cárcel.
Fue derogada en 1957, pero sus efectos culturales y psicológicos persisten y aún son motivo de discusión en Puerto Rico.
Por eso no es casualidad que Bad Bunny insista en este símbolo, no solo en “La MuDANZA”, sino también en “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”:
“No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai/Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái“.
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