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La violencia no es asunto “privado”: ¿Qué revela el caso alrededor de la hermana de Karol G?
La violencia no es asunto “privado”: ¿Qué revela el caso alrededor de la hermana de Karol G?
Foto: Instagram @Yegiraldo
3 minutos de lectura

La violencia no es asunto “privado”: ¿Qué revela el caso alrededor de la hermana de Karol G?

Verónica Giraldo, la hermana de Karol G denunció una disputa familiar que pone sobre la mesa cómo la violencia, la salud mental y la custodia siguen tratándose como asuntos privados.
28 de febrero, 2026
Por: Animal mx

Más allá de ser la hermana de la reconocida artista, Verónica es una mujer que ha salido a hacer una denuncia en torno a un tema que no puede leerse solamente como una disputa familiar o un “chisme”.

¿Qué pasó?

En redes sociales, más precisamente en historias de Instagram, Verónica dijo:

“Están diciendo que soy una loca. Hasta hoy me enteré que mi familia me está dando la espalda. Es muy triste que una mamá que parió, que no dio el ejemplo que ustedes creen que dan porque lo que todos ustedes ven en redes es mentira, nosotros no somos la familia ideal”

Según sus propias declaraciones, su familia sumada a su expareja le estaría impidiendo ver a su hija, bajo el argumento de que tiene un problema de salud mental. 

Todo esto lo expuso en sus redes sociales, mismas que después de las publicaciones desaparecieron y en las que también aclaró que hacer esto era su último recurso.

Hasta ahora, no hay posicionamientos públicos de las otras personas señaladas. La única respuesta vino de su hermana, Jessica Giraldo, manager de Karol G, quien pidió privacidad.

Pero aquí es donde la conversación se vuelve más compleja.

¿Un tema Privado o estructural?

Este caso y la reacción en torno al mismo nos lleva a cuestionar la idea arraigada de que la violencia familiar es un tema privado. La ropa sucia ya no se lava en casa, pues durante años este tipo de ideas han servido para encubrir situaciones de violencia, especialmente contra mujeres.

Así, la privacidad que debería proteger la intimidad, también ha sido utilizada históricamente como un escudo para evitar el escrutinio publico, y es que aquí entra una diferencia  importante: no es lo mismo proteger la vida privada que usar la privacidad para silenciar.

Cuando una mujer denuncia que no puede ver a su hija, deja de tratarse de un asunto doméstico menor o una situación individual, y se convierte en algo estructural.

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Cuando el lenguaje minimiza

Otro punto clave es cómo se narran estos casos.

Reducir una situación así a “problemas de pareja” no solo es impreciso, también puede invisibilizar la gravedad de lo que se está denunciando, pues no se trata de un desacuerdo cotidiano; sino de una denuncia pública que involucra posibles violencias, derechos de una menor y dinámicas que afectan a miles de mujeres.

El lenguaje importa porque define cómo entendemos la realidad.

¿Por qué esto sí lo estamos viendo?

La visibilidad de este caso no es casual. Está atravesada por la cercanía con una figura pública como Karol G.

Esa cercanía convierte una historia que podría haber permanecido en lo privado en un tema de conversación pública. Pero también revela una desigualdad: no todas las mujeres tienen esa visibilidad.

Sin cámaras, sin seguidores y sin atención mediática, muchas historias similares quedan fuera del debate público. No generan conversación, no incomodan, no se cuestionan y por la tanto tampoco encuentran ni siquiera algo cercano a la justicia.

De lo individual a lo colectivo

Más allá de los detalles específicos que obviamente deberán ser esclarecidos por las autoridades, este caso permite mirar un problema estructural.

Las mujeres que denuncian violencia enfrentan no solo procesos legales complejos, sino que también se suman narrativas que las desacreditan, por eso la conversación no debería quedarse en quién tiene la razón en este caso particular, sino en qué revela sobre el sistema en el que ocurre.

Porque cuando una denuncia de este tipo se hace pública, no es solo una historia individual. Es el reflejo de muchas otras que no estamos viendo.

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Imagen BBC
“El Tuli”, mano derecha de “El Mencho” que organizó los bloqueos y disturbios tras la muerte del jefe del CJNG y que fue abatido
4 minutos de lectura

Hombre de confianza de “El Mencho”, Hugo César Macías Ureña había ascendido en el Cartel Jalisco Nueva Generación gracias a su control de los sicarios y su capacidad de reclutamiento.

24 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Llegó a ofrecer 20.000 pesos (US$1.150) por cada militar abatido en los disturbios.

Mandó bloquear carreteras y vías de comunicación, quemar carros y otros vehículos, atacar cuarteles y negocios y sembrar el caos tras el operativo militar que este domingo descabezó al peligroso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) matando a su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

Su mano derecha, Hugo César Macías Ureña, alías “El Tuli” o “El Tulipán”, fue identificado por las autoridades mexicanas como coordinador de células armadas y operador financiero del CJNG, y como el autor intelectual de los bloqueos y disturbios que siguieron a la muerte de “El Mencho”, y en los que 25 miembros de la Guardia Nacional y tres civiles fallecieron.

El propio Macías Ureña también perdió la vida en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, así como otros 33 presuntos criminales ligados al CJNG.

“Con inteligencia militar central también se obtuvo información que Hugo ‘H’, alias ‘El Tuli’, quien era el operador logístico, financiero y la principal persona de confianza de ‘El Mencho’ se encontraba en El Grullo, Jalisco”, aseguró el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de Defensa Nacional, en la conferencia de prensa en la que se detalló la cronología del operativo contra el CJNG.

Desde El Grullo “él estaba coordinando bloqueos sobre las vías de comunicación, los incendios a vehículos, los ataques a instalaciones militares, a la Guardia Nacional, en fin, negocios, instalaciones del gobierno, etcétera. Y ofrecía, además, 20.000 pesos por cada militar que asesinara a todo el personal de este grupo delincuencial”, reveló el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.

En respuesta, se desplegó una unidad aeromóvil de Fuerzas Especiales de la Brigada de Fusileros Paracaidistas, explicó Trevilla Trejo.

Un autobús incendiado en los disturbios en México.
Reuters

Al ser localizado, “El Tuli” intentó escapar en un vehículo y presuntamente abrió fuego contra los efectivos desplegados para capturarlo, que respondieron matando al que se consideraba como uno de los más estrechos colaboradores de “El Mencho”, también conocido como “El señor de los gallos”.

Macías Ureña tenía en su poder varias armas, más de 7,2 millones de pesos y casi US$1 millón.

Quién era “El Tuli”

Hugo César Macías Ureña aparece en investigaciones ministeriales e informes de inteligencia como uno de los mandos operativos más cercanos al ahora fallecido Nemesio Oseguera Cervantes, según el diario “Milenio”.

Así lo revelan incluso varios narcocorridos dedicados a “El Tuli”, ese género musical popular en algunas zonas de México que ensalza las figuras de los narcos y ofrece detalles sobre sus vidas.

En “El Tulipán”, de Martín Castillo, se señala, por ejemplo que “el 5”, como también era conocido Macías Ureña, es “compadre de mucha confianza para aquel Señor de los Gallos, en las buenas y en las malas, nunca lo han dejado abajo, y en las peores batallas siempre han salido ganando”.

“No diré a qué se dedica, no quiero malentendidos”, continúa Martín Castillo, “pero es compadre de Mencho y quiere mucho a sus hijos”.

“El Tuli” fue, al parecer, señalado como jefe directo de células de choque con influencia en la operación territorial, según la información que proporcionaron sicarios detenidos y documentos filtrados, según “Milenio”.

Las autoridades aclararon que Macías Ureña no había sido oficialmente nombrado sucesor de “El Mencho”, pero asumió rápidamente el control operacional del cartel tras la muerte del líder.

Durante la etapa de expansión del grupo en el oeste mexicano, “El Tuli” formaba parte de la segunda línea operativa del cartel, momento en el que consolidó su modelo basado en células móviles fuertemente armadas.

Tres factores habían hecho, según el rotativo, que Macías Ureña consolidara su crecimiento dentro de la estructura del CJNG: la capacidad que tenía para reclutar a nuevos miembros, el control de grupos de sicarios y la coordinación táctica en campo.

Estos son atributos que el pasado domingo pudo demostrar cuando tomó las riendas de la respuesta del cartel al operativo militar contra “El Mencho”

La detención en el pasado de miembros del cartel como Juan Francisco Aguilar Santana, alias “Juan Pistolas”, lo sitúan como mando regional con acceso a la estructura central del CJNG.

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BBC

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