
No solo se trata del payaso. Aunque Pennywise está de regreso, el estreno de It: Welcome to Derry es mucho más ambicioso, pues es el primer intento de tejer más del universo de Stephen King en pantalla.
La nueva serie de HBO no es solo la historia de origen de un monstruo; es una pieza clave de ingeniería narrativa diseñada para consolidar mundos que los fans solo habíamos soñado con ver unidos.
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Antes de sumergirnos en las conexiones cósmicas, es fundamental entender qué es esta nueva serie. Tal cual, se trata de una precuela de las aclamadas películas It (2017) e It Chapter Two (2019), ambas dirigidas por Andy Muschietti.
La historia se desarrolla en 1962, exactamente 27 años antes de los eventos que aterrorizaron al Club de los Perdedores en la primera película.
La trama no es completamente nueva. Se basa en los capítulos de “interludio” de la novela original de Stephen King. Estos fragmentos son, en realidad, la investigación que Mike Hanlon realiza durante años para entender la oscura y sangrienta historia de Derry.
Recordemos que la película establece que cosas terribles suceden en Derry cada 27 años, el mismo tiempo que “Eso” necesita para despertar y alimentarse del miedo de los habitantes, especialmente de los niños, antes de volver a su letargo.
It: Welcome to Derry se estrena el 26 de octubre por HBO y HBO Max, con nuevos episodios cada domingo.
Si te interesa la línea del tiempo de It, entonces podemos organizar las tragedias mencionadas en las películas de esta forma:

Otra conexión importante entre It y Welcome to Derry es que la familia Hanlon es protagonista de esta historia. Específicamente, nos presenta a los abuelos de Mike Hanlon, Leroy y Charlotte, y su hijo, Will.
Lo que al principio parecían teorías, ahora es oficial. Los creadores de la serie, Andy y Barbara Muschietti, han confirmado que Welcome to Derry se conectará directamente con otras historias icónicas, transformando las adaptaciones de King en un universo cinematográfico compartido y coherente.
No podríamos decir que son como tal spoilers (porque lo ha revelado el mismo equipo de la serie), peeeero si quieres llegar en blanco al estreno, podrías saltarte esta sección.
La conexión más directa y reveladora es la inclusión de un personaje clave de The Shining (El Resplandor): el chef Dick Hallorann. En la historia clásica, es el amable cocinero del Hotel Overlook que comparte con el pequeño Danny Torrance una habilidad psíquica llamada “el resplandor”.
Sin embargo, en Welcome to Derry vemos una versión más joven, arrogante y “atormentada” del personaje, interpretado por Chris Chalk.

El mismo Chris Chalk dijo en la New York Comic Con que su Hallorann “cree que todos [los residentes de Derry] son unos cursis, no respeta a ninguno”. Además, añadió que su mayor miedo es “él mismo y perder el control”, advirtiendo a los fans del personaje clásico: “Buena suerte con este Dick”.
¡Ojo! En la novela It esta aparición también sucede: Hallorann salva al padre de Mike Hanlon del incendio en The Black Spot.
¿Será que esta aparición sugiere que el poder sobrenatural del “resplandor” podría ser una pieza fundamental para comprender la oscura historia de Derry y los orígenes cósmicos de Pennywise?
Muchos fans con ojo de águila notaron un camión de prisioneros con el logo “Shawshank State Prison” en el tráiler.
Lo que podría haber sido un simple easter egg fue confirmado por el director Andy Muschietti (en una entrevista con CBR) como un vínculo argumental directo. Explicó que veremos cómo uno de los personajes de Welcome to Derry es acusado injustamente y enviado a la infame prisión.
Sin embargo, Muschietti transformó este crossover en un misterio lleno de suspense con una pregunta reveladora: “Pero la pregunta es, ¿el personaje llega a Shawshank?”.
Esto sitúa firmemente a Welcome to Derry y The Shawshank Redemption (Sueños de Fuga) en el mismo universo, donde teóricamente podría haberse cruzado con Red y Andy Dufresne.

Aquí es donde la serie trasciende el terror local, pues Welcome to Derry es la puerta de entrada oficial al universo de Stephen King, cuyo eje es la saga de La Torre Oscura.
Pennywise no es un simple monstruo de alcantarilla; es una entidad interdimensional que proviene de un lugar llamado “macroverso” (o “Todash Space”).
Además, forma parte de una batalla ancestral entre la creación y la destrucción: Pennywise (la destrucción) y su némesis, Maturin, la tortuga cósmica (la creación). Ambos son dos caras de la misma moneda mitológica que sustenta la realidad de La Torre Oscura.
La ambición del proyecto, según Andy Muschietti (vía TV Insider), es monumental:
“El propósito del show, entre otros, es abrir una ventana al otro lado… y dar a la audiencia la sensación de que todo lo que saben sobre el libro, las historias y las películas es solo la punta del iceberg”.
Esta no es una simple precuela de terror, sino una crónica sobre el lugar de Derry en una guerra cósmica.
En la misma entrevista con TV Insider, el creador de las película y la serie añadió:
“Todo lo que está al otro lado está conectado a The Dark Tower porque es el mismo universo, el macroverso”.
Si te quieres meter de lleno al universo de Stephen King, no dudes en correr a leer La torre oscura, pues a través de ella King unifica gran parte de sus novelas y cuentos, creando una red de conexiones que expande y enriquece su obra completa. Nada más que esperamos tengas tiempo, porque consta de ocho libros.
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Para un nuevo fan, estas conexiones hacen mucho más que crear guiños divertidos. Construyen un universo unificado donde el terror no es un evento aislado que ocurre en un pueblo, sino una fuerza cósmica con reglas, jerarquías y enemigos definidos.
La maldad en Derry estría vinculada a la locura del Hotel Overlook y a la injusticia de la prisión de Shawshank porque todas son manifestaciones de un mismo universo interconectado.

It: Welcome to Derry se perfila como la pieza más reciente y explícita de este rompecabezas, haciendo del universo de Stephen King una experiencia narrativa mucho más rica, coherente y, por supuesto, aterradora.
Así que cuando veas la serie, no la mires solo como una historia de terror. Mírala como la clave para desbloquear un universo mucho más grande y oscuro de lo que jamás imaginaste.

Además de la semana laboral, la aprobación de la ley en México también trajo consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
El Congreso mexicano aprobó este martes una histórica ley de enmienda constitucional para reducir, de forma gradual, la semana laboral de 48 horas a 40, que comenzará a implementarse el próximo año.
La ley, que fue impulsada principalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el oficialismo, indica que la semana laboral será de 40 horas para el año 2030, un cambio sustancial para miles de trabajadores en el país y que se alinea con las tendencias globales de reducción de los horarios de trabajo.
En América Latina, otros países como Ecuador ya implementaron la semana laboral de 40 horas.
Sin embargo, distintos analistas y principalmente parlamentarios de la oposición señalaron que la misma ley aumenta las horas extras semanales y, sobre todo, mantiene solo un día de descanso por cada seis trabajados.
De acuerdo a los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la segunda economía de América Latina -detrás de Brasil- presenta uno de los peores equilibrios entre vida personal y laboral, además de bajos índices de productividad laboral y los salarios más bajos entre los 38 estados miembro del grupo, que incluye a Colombia, Chile y Costa Rica.
Por ello, el oficialismo celebró la decisión tomada casi de forma unánime por el Congreso mexicano. “La semana laboral de 48 horas ha estado en la legislación mexicana por 106 años. Ya era tiempo de que eso cambiara”, dijo el coordinador sindical y diputado oficialista Pedro Haces, que hizo parte de la propuesta.
“La productividad no se mide por el agotamiento. Se construye con dignidad”, añadió.
Sin embargo, distintos diputados y representantes de los trabajadores criticaron la ley por no incluir los dos días de descanso por cada cinco trabajados, tal como se había previsto en un borrador inicial.
“Es una reforma regresiva en muchos sentidos. En inicio, no se están cumpliendo los dos días de descanso, que es el espíritu original de la propuesta que presentamos como parte del frente”, dijo al diario El País Ángel Castellanos, vocero del Frente Nacional por las 40 horas.
Pero, ¿qué otros países de América Latina tienen 40 horas en su semana laboral y cuáles incluso la han aumentado a 60?
Aunque la semana laboral de 40 horas, que se divide por lo general en cinco días de ocho horas de trabajo, se ha establecido en gran parte de los países del hemisferio occidental, lo cierto es que ha tardado en volverse norma en América Latina.
En países de Europa incluso se están adelantado iniciativas para reducir la semana laboral a cuatro días, con tres de descanso. Sin embargo, en la región latinoamericana gran cantidad de países continúan con jornadas laborales entre 44 y 46 horas semanales, que incluyen los días sábados.
Esto, a pesar de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que busca entablar un diálogo en los países de la región que permita tener horarios laborales que tiendan a un mejor equilibrio entre vida personal y trabajo.
“El tiempo es un recurso finito e irrecuperable. La forma en que se distribuye entre trabajo, vida personal y descanso impacta profundamente en la salud, la productividad y la cohesión social”, señala la organización en un informe de 2025 dedicado a América Latina.
Hasta el momento, el único país de América Latina que actualmente tiene una semana laboral de ocho horas en cinco días a la semana es Ecuador. Y está en vigor desde hace 46 años.
En agosto de 1980, se convirtió en el primer país de la región en habilitar esta semana laboral limitada.
Los otros países que están en proceso de llegar a las 40 horas semanales son Chile y, desde este martes, México.
En Chile, con la aprobación de la ley 21.561 en abril de 2024, avanza un proceso de reducción de horas laborales. Primero se pasó de 48 a 44 horas; el próximo abril la semana trabajable se reducirá a 42 y se espera que para abril de 2028 finalmente se llegue a una jornada de 40 horas totales por semana.
Con la ley aprobada este martes, México también iniciará un proceso gradual de reducción del horario de trabajo, que espera se termine de implementar en 2030.
Tanto en Ecuador como en Chile se introduce la flexibilidad para aplicar estas determinaciones, donde los trabajadores pueden negociar la mejor forma de trabajar. Sin embargo, en Chile el límite de horas laborables es de 10 al día.
Colombia es el país de la región que, detrás de Chile, Ecuador y México, más se acerca a reducir sus horarios laborales a las 40 horas.
Actualmente está por concretar la implementación de la ley 2.101 de 2021, que estableció la reducción de la semana laboral en un país donde durante décadas fue de 48 horas.
En julio de este año se pasará a 42 horas semanales, que podrán ser distribuidas en cinco o seis días, con una extensión máxima de nueve horas por día.
Otros países como Guatemala, El Salvador y Brasil tienen una semana laboral de 44 horas.
Sin embargo, en Brasil, la principal economía de la región, el presidente, Lula da Silva, adelantó esta semana que está buscando poner fin a la semana laboral con solo un día de descanso (conocida como 6 x 1).
Lo llamativo es que Lula no invocó contextos técnicos para justificar su iniciativa, sino que citó a un filósofo surcoreano y su teoría sobre la “sociedad del cansancio”, que habla de la falta de equilibrio entre la vida personal y las horas dedicadas al trabajo.
“El mundo laboral se está transformando. El filósofo coreano Byung-Chul Han afirma que vivimos en una ‘sociedad de la fatiga’, donde la presión por el rendimiento afecta el equilibrio entre la vida personal y profesional”, escribió esta semana en su cuenta de X (ex Twitter).
“En Brasil, se debate la eliminación del llamado horario de trabajo 6 x 1 para garantizar que los trabajadores tengan dos días de descanso a la semana”, añadió.
Además de esto, también existe un debate en el país para incluso reducir la semana laboral a 36 horas. De hecho ya se han hecho algunos pilotos con empresas en distintas partes de Brasil.
En términos generales, lo más establecido en América Latina es una semana laboral de 48 horas máximo. Hasta hace apenas cinco años, pocos países tenían una carga de trabajo menor a ocho horas al día por seis días a la semana.
Actualmente ese modelo lo mantienen países como Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay, Costa Rica y Paraguay.
Pero lo cierto es que, de acuerdo con la OIT, en muchos de estos países el promedio de horas trabajadas a la semana se acerca más a las 44.
Por eso en varios de estos países se están adelantando debates políticos para establecer leyes que reduzcan formalmente los horarios laborales, por lo que la decisión tomada por México tiene una fuerte influencia.
Cabe aclarar que en Argentina se está dando un agitado debate sobre las horas laborables, en el que se señala que se pasaría de ocho a 12 horas diarias. Sin embargo, la propuesta es clara en que no se debe superar el número de 48 horas totales por semana.
Sin embargo, especialistas explican que esta propuesta -que se convertiría en ley este viernes- va en contravía de las tendencias que se están viendo alrededor del mundo, que intentan reducir el tiempo dedicado al trabajo.
“Este tipo de medidas se va a convertir en un freno para la innovación empresarial y del desarrollo tecnológico”, le dijo al diario Público el economista argentino Jorge Torres.
“Quieren hacer competitivas las empresas a base de explotar a los trabajadores y no de apostar por la innovación”, añadió.
Además de la semana laboral, la aprobación de la ley en México también trajo consigo la apertura del diálogo sobre otros temas vinculados a los derechos laborales, como las vacaciones, las horas extras, la informalidad del empleo y la brecha de género en el mercado.
Por ejemplo, el promedio de días de vacaciones en América Latina es de 15 días -a diferencia de Europa, donde es 25- y la informalidad alcanza niveles importantes dentro de la actividad económica.
En México, la informalidad llega a un 55%, mientras que en otras economías importantes como Brasil y Argentina se sitúa en torno al 40%.
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