
La Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) presentó el ‘Expediente de hechos’, donde informa que México está siendo omiso en la aplicación efectiva de la legislación ambiental para proteger a la tortuga caguama (Caretta caretta), una especie marina que se encuentra en peligro de extinción.
Ante esto, el Expediente de hechos surge luego de que las organizaciones Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. (Cemda) en México y el Centro para la Diversidad Biológica (Center for Biological Diversity) de Estados Unidos presentaron una petición ante el Secretariado, conforme con lo dispuesto en el artículo 24.27(1) del T-MEC.
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La petición se hizo el 17 de diciembre de 2020, cuando ambas organizaciones, bajo la figura de “Los Peticionarios”, señalan que México incurre en omisiones para la aplicación efectiva de su legislación ambiental sobre la protección y la conservación de la tortugacaguama (Caretta caretta).
Antes de contarte qué omisiones cometió México en la protección de la tortuga caguama, debes saber que un ‘Expediente de hechos’ es un mecanismo donde se investiga a un país que es parte del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con el capítulo 24 de ese tratado internacional, uno de sus objetivos es promover la aplicación efectiva de la legislación ambiental.
Con la creación de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN) establece un mecanismo único para trabajar en el proceso de peticiones relativas a la aplicación efectiva de la legislación ambiental (SEM, por sus siglas en inglés).
La CCA es un organismo intergubernamental entre Canadá, Estados Unidos y México que se estableció desde 1994 para facilitar la cooperación y la participación ciudadana en esfuerzos de conservación, protección y mejoramiento del medio ambiente de América del Norte.
Gracias al proceso SEM, cualquier persona u organización no gubernamental de Canadá, Estados Unidos o México puede presentar una petición ante el Secretariado de la CCA aseverando que una Parte está incurriendo en omisiones para la aplicación efectiva de sus leyes ambientales.
De esta manera, el CEMDA y el Centro para la Diversidad Biológica hicieron llegar su petición señalando que México está siendo omiso en los cuidados para la tortuga caguama. En el expediente de hechos las organizaciones señalaron que al tratarse de una especie en peligro de extinción, su preservación es prioritaria.
El Secretariado de la CCA atiende las instrucciones de los miembros del Consejo y prepara un expediente de hechos independiente en relación con el asunto planteado en la petición.
Desde el establecimiento original del mecanismo SEM, la CCA ha recibido 113 peticiones y elaborado 27 expedientes de hechos.
Para proteger a una especie que se encuentra en riesgo de extinción, es importante que el gobierno mexicano atienda la falta de presupuesto a instituciones ambientales, la falta de voluntad política y la integración de la comunidad.
Mario Sánchez, abogado especialista en procedimiento de evaluación de impacto ambiental y el litigio estratégico en la oficina regional Noroeste de CEMDA, explica a Animal MX que las regulaciones para atender la mortandad de la tortuga caguama deben ser multifactoriales.
“Se crea un combo de regulaciones amplias para una capacidad extraordinariamente limitada de ejecución”, detalla Mario Sánchez.
En un recuento de las acciones que se han creado para proteger a la tortuga caguama del Pacifico en México, CEMDA señala que desde 2009 tanto el gobierno federal y estatal reconocieron que la mortandad de tortugas se debe a la captura incidental.
Desde ese año se crearon una serie de programas e instrumentos para su conservación, como en el 2011 cuando la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) emitió el Programa de Acción para la conservación de la Especie (PACE) de la tortuga caguama con la misión de recuperar su población.
Para 2012, el Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) publicó un estudio en el que se reconoce que la captura incidental de tortugas marinas en la región del Golfo de Ulloa en la península de Baja California Sur.
Ante esto, fue urgente tomar acciones para revisar y modificar el uso de artes de pesca que amenazan la supervivencia de esta tortuga.
En el año 2015, llegó una nueva llamada de atención para México. Estados Unidos, a través de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), emitió una certificación negativa al país por captura incidental de tortuga caguama en el Golfo de Ulloa.
Los años siguieron pasando y el varamiento de tortugas caguama continuaba. Según datos consultados de CEMDA, en el 2022 se registraron 682 ejemplares de tortuga caguama varados sin vida en Playa San Lázaro.
En el 2023, el registro más reciente, muestra que de enero a abril de ese año se han registrado 22 ejemplares de tortuga caguama varados sin vida en la misma playa.
En total, en los últimos 6 años y medio murieron 3 mil 25 tortugas caguama en las costas del Golfo de Ulloa.
Ante el descenso de la población de tortuga caguama en el Golfo de Ulloa, CEMDA presentó dos recomendaciones urgentes para su aplicación.
Por un lado, advirtió que ante el constante descenso en la población de tortuga caguama del Pacífico, los instrumentos que se crearon para proteger su hábitat y reducir las amenazas que enfrenta “no están cumpliendo el objetivo”.
Por ello, urge la aplicación de regulaciones, mantener en vigilancia permanente la zona y proporcionar alternativas económicas y de desarrollo para las comunidades que dependen de la pesca en la región.
Ante la limitada capacidad de ejecución a las regulaciones para proteger a la tortuga caguama, Mario Sánchez señala que esto se debe a que la autoridad no tiene los recursos suficientes para su implementación.
“No tienen recursos, no tienen personal, no tienen en algunos casos la voluntad de parte de la administración -tanto federal como estatal- de ejecutar esta acción y eso tiene una razón más atrás porque, no están entendiendo el problema y queriendo solucionarlo porque no le habían visto esta magnitud”, explica el abogado.

Los Peticionarios en el Expediente de hechos señalaron que las omisiones en las que ha incurrido México para proteger a la tortuga caguama se encuentran en los siguientes instrumentos:
Además de esos instrumentos internacionales de los que México es parte, está el Acuerdo por el que se establece veda para las especies y subespecies de tortuga marina en aguas de jurisdicción federal del golfo de México y mar Caribe, así como en las del océano Pacífico, y que incluye al Golfo de California, conocido también como “Acuerdo de Veda”.
También hay Acuerdo en el que incurre, que es en el que se establece el área de refugio para la tortuga amarilla (Caretta caretta) en el Golfo de Ulloa en Baja California Sur, conocido como “Acuerdo de Área de Refugio”.
A esta lista se suma el Acuerdo de Especies y Poblaciones Prioritarias y el Acuerdo de Refugio Pesquero, por el que se establece la zona de refugio pesquero y nuevas medidas para reducir la posible interacción de la pesca con tortugas marinas en la costa occidental de Baja California Sur.
Además, ambas organizaciones sumaron a esta lista de omisiones las Normas Oficiales Mexicanas y programas de protección que tienen el objetivo de preservar a las especies que se encuentran con algún grado de amenaza a su supervivencia, como:
Mario Sánchez detalla que organismos como Conanp, Profepa, Marina y Conapesca no entienden el problema porque hacen muy poca investigación desde el Estado mexicano. En cambio, desde el campo de la ciencia, tanto académicos como centros de estudio son quienes realizan estos hallazgos.
“Hay investigaciones separadas por diferentes académicos e investigadores pero del Estado mexicano para resolver este problema hay una y esa investigación dijo que no saben qué pasa y así se queda, es multifactorial”, denuncia.
En el Expediente de hechos relativo a la petición SEM-20-001 (Tortuga caguama) hacen mención a la pesca en el Golfo de Ulloa, donde el 25%, aproximadamente de la producción pesquera ribereña de todo el estado de Baja California Sur proviene del Golfo de Ulloa.

Esta pesca se realiza, principalmente, por comunidades pesqueras de los municipios de Comondú y Mulegé donde atrapan especies como: langosta, almejas, abulón, tiburón, calamar, jaiba, camarón, caracol y pulpo, entre otras.
Sin embargo, en un caso similar al de la vaquita marina en el Alto Golfo de California, las personas pescadoras en el Golfo de Ulloa se encuentran en situaciones de vulnerabilidad social y económica, la cual aumentó en las últimas dos décadas.
Entre las principales consecuencias a este aumento se debe a las restricciones impuestas a la actividad pesquera por la implementación de instrumentos de conservación de las tortugas marinas, como el Acuerdo de Veda, el Acuerdo de Refugio Pesquero y el Acuerdo de Área de Refugio.
Para este expediente, citan datos de la Conapesca donde, según resultados de su censo de 2022, en el Golfo de Ulloa existen 22 grupos pesqueros objetivo. De estos, se utilizan 16 tipos de artes de pesca diferentes en las que se incluyen las trampas de captura y redes agalleras, tiburoneras y de enmalle.
Los Peticionarios denunciaron en el documento que las pesquerías señaladas son las que utilizan un mayor número mayor de redes de enmalle y agalleras asociadas a la captura incidental de tortuga caguama y prohibidas en el área protegida, poniendo en riesgo lo que se pactó en el Acuerdo de Refugio Pesquero.
En respuesta a este señalamiento, el Estado mexicano dijo que las actividades pesqueras no son la principal causa de muerte de tortugas marinas y sostuvo que existen otros factores que derivan en la mortalidad de las tortugas marinas.
“Diversos factores y condiciones pueden provocar la muerte de tortugas marinas, incluidos: factores ambientales; la presencia de depredadores; los accidentes con embarcaciones; la ingestión de restos de origen antropogénico y contaminantes tóxicos; las condiciones nutricionales de ejemplares y poblaciones, y diversas enfermedades de tipo metabólicas e infecciosas”, señala el Estado mexicano.
Mario Sánchez añade que mucho del problema en el litoral mexicano tiene que ver con la pesca ilegal porque, aunque se tengan a pescadores registrados observados, localizados y supervisados, mientras no se vigile lo que pasa por la noche en el mar, no se ve el problema completo.
Además de la pesca ilegal, el abogado expone como otra de las afectaciones de la mortandad de la tortuga caguama a las actividades de exploración minera de fondos marinos con el proyecto conocido como ‘Don Diego’ en el Golfo de Ulloa.
“Tampoco se estableció el impacto que pudo tener eso. Los pescadores dicen que pudo tener un alto nivel de mortandad y el gobierno no hizo nada porque no tiene la capacidad de supervisar una mina que está haciendo exploración”, agrega.
Acerca de si México está preocupado por cuidar de su biodiversidad, Mario Sánchez responde que las deficiencias en la capacidad, presupuestal, visión y voluntad política que tiene actualmente el gobierno mexicano es una muestra de que no está haciendo lo suficiente o calificado para proteger su biodiversidad.
Dentro de estos riesgos, Sánchez señala que México debe reconocer que está teniendo un problema para proteger la biodiversidad que le caracteriza, de no hacerlo solo se condena a repetir las mismas intenciones y los mismos programas como lo han hecho en los últimos años.
El caso de la vaquita marina, la tortuga caguama y los jaguares víctimas de megaproyectos como el Tren Maya son una muestra de como “hacer lo mismo y esperar a que tenga un resultado diferente”, explica Mario Sánchez, y pone en riesgo la capacidad del país para la conservación de su biodiversidad.
“La manera de verificar si el tema ambiental tiene o no voluntad de parte de una administración pública va a ser con su presupuesto y los recursos asignados al tópico en específico (…) que recibe cada una de las actividades y sobre todo entender que México, al igual que Baja California Sur, no vive del turismo o la pesca, México vive de sus recursos naturales”, finaliza.
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Los documentos del caso muestran que Maxwell alimentó la conexión entre el expresidente y Epstein, a principios de los años 2000. Clinton alega que en ese momento no conocía los delitos del financiero.
Hay una foto que muestra a Bill Clinton en un baño nocturno junto a Ghislaine Maxwell, la celebridad británica ahora condenada por tráfico sexual.
Otra lo captura sonriendo detrás del escenario en un concierto de los Rolling Stones en Hong Kong con Jeffrey Epstein, el difunto financiero y ahora mundialmente notorio delincuente sexual.
Una tercera instantánea sin fecha muestra al expresidente estadounidense reclinado en un jacuzzi junto a alguien cuyo rostro aparece tapado para proteger su identidad.
Los vínculos de Clinton con Epstein son bien conocidos desde hace años, y el expresidente declaró que fue su trabajo benéfico después de dejar la Casa Blanca lo que los unió.
Ahora, imágenes y correos electrónicos que publicó el Departamento de Justicia proporcionan pistas sobre el alcance de su relación, y revelan la labor de Maxwell detrás de escena para cultivar la conexión entre los dos hombres.
El material recién publicado cobró protagonismo en el largo y duro interrogatorio que el expresidente demócrata enfrentó este viernes por parte de un comité del Congreso liderado por republicanos.
El expresidente insistió en que no conocía los delitos de Epstein y dijo que, de haberlo sabido, “lo habría denunciado”.
Clinton es la última figura poderosa en responder por su asociación con el difunto y desacreditado financiero.
Los archivos no implican a Clinton en ninguna irregularidad; ninguna de las víctimas de Epstein que se han presentado hasta ahora lo ha acusado de mala conducta, y no hay prueba de que supiera de los crímenes del financiero.
El portavoz de Clinton ha dicho que las fotos son de hace décadas y que Clinton dejó de relacionarse con Epstein antes de que sus crímenes salieran a la luz.
Pero el nuevo material parece indicar cómo las esferas de Epstein y Clinton se relacionaron a principios de la década de 2000, cuando Clinton se redefinía como expresidente en una misión filantrópica.
Buscaba donantes adinerados para la Fundación Clinton y más tarde para la Iniciativa Global Clinton, una reunión de líderes dedicada a abordar problemas mundiales.
En ese momento, Epstein era un financiero cosmopolita que, con su novia Maxwell, se codeaba con los más ricos del mundo. desde el Palacio de Buckingham hasta Palm Beach, y sumaba amigos poderosos por el camino.
No hay mensajes directos entre Clinton y Epstein en los correos electrónicos que revisó la BBC, pero los dos hombres son el asunto que trata mucha correspondencia entre Maxwell y el principal asistente de Clinton, Doug Band.
Los correos electrónicos de Maxwell con Band entre 2002 y 2004 revelan una relación cercana, repleta de halagos e insinuaciones sexuales. Él la llamó su “casamentera social” y “amante”; ella elogiaba su destreza social y física.
Sus extensas comunicaciones ayudan a explicar la proximidad del expresidente a Epstein y cuán interesadas estaban las personas que trabajaban en nombre de ambos hombres en mantener esa conexión.
No hay ningún indicio de irregularidad alguna por parte de Band.
Maxwell y Band planearon reuniones para la Iniciativa Global Clinton y participaron en organizar los vuelos de Clinton en el jet privado de Epstein, indican los documentos. El expresidente voló en el avión al menos 24 veces, muestran los registros de vuelo.
El portavoz de Clinton dijo que el expresidente realizó viajes en el avión que incluían “paradas en conexión con el trabajo de la Fundación Clinton”.
Aquí (y a lo largo del texto) ofrecemos la traducción al español de algunos de los correos:
Los registros de vuelo, documentos y correspondencia corroboran las afirmaciones del expresidente de que cortó el contacto con Epstein mucho antes de que acusaran al desacreditado financiero en 2006, y antes de que se declarara culpable en 2008 de solicitar prostitución a una menor.
Hillary Clinton, entonces senadora por Nueva York, no acompañó a su marido en los viajes con Epstein y, en su declaración ante el comité del Congreso el jueves, reiteró que no recuerda haberlo conocido.
El subjefe de gabinete de Bill Clinton, Angel Ureña, le dijo a la BBC en un comunicado que “el presidente Clinton no sabía nada sobre los crímenes de Epstein y no tiene nada que ocultar”.
Ureña indicó que Clinton no envió ninguno de los correos electrónicos en los archivos de Epstein.
“Hemos dicho a los medios todo lo que sabemos sobre los viajes del presidente Clinton con Jeffrey Epstein”, señaló.
“Los hechos son los hechos y la verdad es la verdad, y ambos están de nuestro lado”.
El 21 de septiembre de 2002, Clinton abordó el jet privado de Epstein y emprendió un tour relámpago por países africanos con varias celebridades, según quedó patente en los registros de vuelo.
El viaje recibió cobertura de prensa de alto perfil, al igual que la conexión Clinton-Epstein.
Clinton le dijo a The New York Magazine a través de un portavoz en ese momento que Epstein era “tanto un financiero altamente exitoso como un filántropo comprometido” y que “especialmente apreciaba sus perspectivas y generosidad durante el reciente viaje a África para trabajar en la democratización, empoderamiento de los pobres, servicio ciudadano y combate del VIH/sida”.
La revista describió un vínculo transaccional: “Lo que atrajo a Clinton hacia Epstein fue bastante simple: Tenía un avión”.
“El Sr. Epstein ofreció un avión que era lo suficientemente grande para acomodarme a mí, mi personal y mi destacamento del Servicio Secreto de EE.UU., como apoyo para visitar el trabajo filantrópico de la fundación”, dijo el expresidente en una declaración jurada que presentó al Congreso el mes pasado y que obtuvo la BBC.
Dijo que él y su personal tomaron vuelos “para visitar proyectos de la fundación y asistir a conferencias y reuniones”, y dijo que nunca visitó la isla de Epstein.
Durante casi dos años, desde febrero de 2002 hasta noviembre de 2003, Clinton voló en el avión de Epstein a Europa, África, Asia, Rusia y, más cerca de casa, a Miami y Nueva York, según los registros de vuelo.
En ese momento, el equipo de Clinton intentaba recaudar dinero para su fundación, hasta US$100 millones, según un memorando que publicó WikiLeaks.
Imágenes publicadas recientemente, pero tomadas durante los viajes de aquellos años, incluyen fotos de Clinton sonriendo mientras camina con el personal y estrecha manos con funcionarios locales.
Pero también están las imágenes que ya han despertado la curiosidad y preguntas de los legisladores: Clinton nadando con Ghislaine Maxwell en una foto sin fecha; reclinado en el jacuzzi junto a la persona cuyo rostro se ha tapado. Y la imagen previamente publicada con una joven sentada junto a él en un reposabrazos.
Maxwell fue el vínculo clave entre Epstein y Clinton, según le dijo ella al Departamento de Justicia en una declaración de 2025.
Epstein había asistido a varios eventos en la Casa Blanca a principios de la década de 1990, junto con cientos de otros invitados, y aparecía fotografiado con Clinton, entonces presidente.
“Epstein había ido a la Casa Blanca, pero no se habían conocido”, le dijo Maxwell, que cumple condena por tráfico sexual, al fiscal general adjunto, Todd Blanche. “Se conocieron gracias a mí”.
Un abogado de Maxwell no respondió a los mensajes de la BBC en busca de comentarios.
Cuando la citaron para testificar ante el comité de la Cámara este mes, se negó a responder preguntas, acogiéndose a su derecho constitucional contra la autoincriminación.
La condenaron en 2021 por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para ser sometidas a abuso sexual por parte de Epstein cuando él era su novio.
Epstein se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual.
Previamente había sido condenado por solicitar prostitución a una menor en 2008, y pasó un año en la cárcel como parte de un acuerdo de culpabilidad ampliamente visto como indulgente después de que lo acusaran de traficar a docenas de mujeres y niñas.
Maxwell le dijo a Blanche el año pasado que Clinton no habría estado en el jet de Epstein si no fuera por ella.
“Yo fui quien le pidió a Epstein que proporcionara el avión”, declaró.
“Pensé que era un honor y un privilegio ser parte de algo tan increíble y tener la oportunidad de pasar tiempo con un hombre que encontré verdaderamente extraordinario. Y por favor, no lo digo de ninguna otra manera, más que como un fantástico expresidente”.
No había ningún miembro del personal más cercano al expresidente que Band.
El nombre de Band aparece a menudo junto al de Clinton en los registros de vuelo de los principales viajes internacionales que el expresidente realizó con Epstein y Maxwell.
Band se describe a sí mismo como el “arquitecto clave” del papel pospresidencial de Clinton, habiendo sido “clave en la creación y crecimiento” de su emblemática conferencia de la Iniciativa Global Clinton.
Más tarde cofundó una firma de consultoría valorada el año pasado en US$2.300 millones.
Había entrado al mundo de Clinton como pasante de la Casa Blanca durante el primer mandato de Clinton en 1995.
Ascendió en la Oficina del Asesor Legal de la Casa Blanca y luego en el Despacho Oval, donde se convirtió en asistente adjunto del presidente.
Se mantuvo como asesor principal de Clinton después de que este dejara la presidencia en 2000 y lo ayudó a completar la transición de expresidente a estadista entre la élite.
Los viajes de Band con Clinton y Maxwell en 2002 y 2003 incluyeron paradas en Londres, Marruecos, Hong Kong, Japón, Brunéi, Noruega, Siberia y China.
Maxwell y Band desarrollaron una relación de flirteo, según muestran los correos electrónicos publicados recientemente.
En sus correos él le dedicaba apelativos cariñosos.
Ella le dijo que era “un súper semental”, que él la atraía y que “estaba bien dotado”.
Band llamó a Maxwell su “casamentera social” y “proxeneta”, según los correos electrónicos publicados recientemente.
“Pero al mismo tiempo, eres mi amante”, escribió.
La BBC hizo múltiples intentos de contactar a Band en números y direcciones de correo electrónico que aparecen de él en registros públicos, pero no recibió respuesta.
No lo han acusado de ningún crimen o irregularidad asociada con Epstein.
En una declaración a The New York Times a principios de este mes, Band dijo que sus comunicaciones con Maxwell ocurrieron cuando no estaba casado y tenía veintitantos años. La llamó un “monstruo” y negó tener una relación física con ella.
Su correspondencia publicada recientemente a menudo mezclaba logística con insinuaciones. Se mantenían al tanto de sus movimientos y de cuándo estarían en Nueva York con Epstein o Clinton.
Londres era una parada recurrente, incluso como parte del viaje a África en septiembre de 2002, según muestran los registros de vuelo.
Un álbum sin fecha publicado recientemente y etiquetado “Clinton Londres/África” presenta una foto del expresidente visitando las Salas de Guerra de Churchill.
Unas semanas después del viaje con Epstein, Band le pidió a Maxwell “la dirección de Andrés para enviar un agradecimiento por la cena para Clinton”.
Su respuesta: “Palacio de Buckingham SW1 Londres SAR Príncipe Andrés”.
Los correos electrónicos del archivo de Epstein sugieren que Band buscó la ayuda de Maxwell para gestionar conexiones ventajosas para la Iniciativa Global Clinton.
Band recurrió a ella para ayudar a organizar reuniones, incluida una con Richard Attias.
El magnate de eventos marroquí desempeñó un papel crucial conectando a las élites globales en Davos, un papel que más tarde ayudaría a cumplir para la conferencia de la Iniciativa Global Clinton.
Maxwell le dijo a Band que hablaría “con Attias el lunes y lo organizaría para ti”.
“Ha estado metido en Davos durante muchos años, así que probablemente es una, si no la única, persona con quien debes hablar”, escribió Maxwell en febrero de 2004.
“Creo que hay mucho dinero que ganar de una posible asociación con él. Tengo ideas de las que quiero hablarte, pero solo después de haberlo visto”.
Attias confirmó a la BBC que posteriormente se reunió con Band. Dijo que inicialmente había hablado con Clinton en Davos, donde propuso una oportunidad de usar el estrellato político del expresidente para efectuar cambios a escala global.
Dijo que trabajó con Band para hacer realidad esa visión en la conferencia global de Clinton.
Maxwell le dijo al Departamento de Justicia el año pasado que fue “muy central” en el esfuerzo como convocadora: “ayudó a traer personal clave” al proyecto. Attias la llamó un “catalizador”.
“Ghislaine fue un punto de contacto, y definitivamente, me puso en contacto con Doug Band, quien era el brazo derecho del presidente Clinton”, le dijo a la BBC.
El 16 de septiembre de 2005, Bill Clinton subió al escenario en la reunión inaugural de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York.
El evento, presentado como una respuesta estadounidense a Davos y una oportunidad para resolver “los desafíos más apremiantes del mundo”, fue una oportunidad para que Clinton solidificara su papel como fuerza global después de dejar la Casa Blanca.
Actuó como moderador de un panel de actores poderosos: el exprimer ministro británico Tony Blair, el rey Abdullah II de Jordania, y la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice.
En sus memorias de 2024, Clinton escribió que “siempre había pensado que Epstein era extraño, pero no tenía ni idea de los crímenes que estaba cometiendo”.
“Le hizo daño a muchas personas, pero yo no sabía nada al respecto y para cuando lo arrestaron por primera vez en 2005, había detenido el contacto con él”.
Ureña, el subjefe de gabinete de Clinton, se negó a comentar a la BBC sobre el enredo de Band con Maxwell y Epstein y qué papel pudo haber desempeñado en la emblemática Iniciativa Global del expresidente.
“Dejaremos que otros describan sus propias relaciones”, dijo.
Ureña tampoco respondió preguntas sobre las fotos en los archivos de Epstein de Clinton en el jacuzzi, nadando con Maxwell, y con la mujer en su reposabrazos.
Band, hoy alejado de Clinton, con el que rompió alrededor de 2015, le dijo a Vanity Fair en 2020 que había intentado alejar al expresidente de Epstein después del viaje a África en 2002.
La revista reportó que Band dijo que no sabía sobre los crímenes de Epstein, pero tuvo una mala sensación y por eso aconsejó a su jefe cortar lazos.
En sus memorias, Citizen: My Life After the White House, Clinton expresó profundo arrepentimiento.
“La conclusión es que, aunque me permitió visitar el trabajo de mi fundación, viajar en el avión de Epstein no valió los años de cuestionamientos posteriores”, escribió. “Desearía no haberlo conocido nunca”.
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