
El nombre de Gianluca Prestianni está en todos lados, pero no precisamente por un golazo de antología. El joven maravilla argentino del Benfica se encuentra en el ojo del huracán tras una gravísima acusación de racismo contra Vinícius Jr. durante los octavos de la Champions.
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En Animal MX te contamos quién es este jugador, por qué su talento se está viendo opacado por la polémica y qué ha pasado en su corta pero intensa carrera.
Todo ocurrió en Lisboa, durante el intenso duelo entre el Benfica y el Real Madrid. Según los reportes, Prestianni (de apenas 20 años) habría llamado “mono” a la estrella brasileña.
La reacción: El árbitro activó de inmediato el protocolo antirracista de la UEFA.
El respaldo: Figuras como Kylian Mbappé alzaron la voz en apoyo a Vini.
La defensa: Tanto el jugador como las “Águilas” portuguesas niegan rotundamente los hechos, pero la investigación ya está en marcha.

Antes de los escándalos, Prestianni era conocido como una de las promesas más brillantes de la cantera argentina.
El origen: Nació en 2006 en Ciudadela, Buenos Aires. Es un “fideo” de 1.66 metros, lo que le ganó el apodo de “La Pulga” o “La Joyita”.
Récord histórico: Debutó a los 16 años con Vélez Sarsfield, convirtiéndose en el jugador más joven en vestir la camiseta del “Fortín”.
Salto a Europa: El Benfica pagó 10 millones de euros por él en 2024. Tras un inicio lento, se ganó la confianza de nada más y nada menos que José Mourinho, sumando ya 30 partidos esta temporada.
A pesar de que Italia intentó “ficharlo” por su ascendencia, Gianluca eligió la Albiceleste de Messi.
Brilló en Chile 2025: Fue pieza clave en el Mundial Sub-20, donde Argentina llegó a la final (que perdió contra Marruecos). Fue el MVP en los partidos contra México y Colombia.
Debut absoluto: En noviembre pasado jugó sus primeros minutos con la mayor ante Angola. Hoy es una de las cartas que Lionel Scaloni tiene bajo la manga para la Copa del Mundo 2026.
Si la UEFA encuentra pruebas de que los insultos existieron, a Prestianni se le viene la noche. El Artículo 14 del código disciplinario es clarísimo y no anda con rodeos:
La regla: Cualquier persona que insulte la dignidad humana (ya sea por color de piel, raza, religión u orientación sexual) se enfrenta a una suspensión de al menos 10 partidos.
El extra: Dependiendo de la gravedad, la sanción podría ser por un periodo de tiempo determinado o incluir multas “apropiadas” que le dolerían bastante al Benfica.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, reaccionó por medio de una carta en la que fue enfático en reprobar esas actitudes antideportivas y en contra de la sociedad.
“No hay lugar para el racismo en nuestro deporte ni en la sociedad: necesitamos que todas las partes interesadas tomen medidas y exijan cuentas a los responsables”, expresó.
“Siempre lo repetiré: ¡No al racismo! ¡No a cualquier forma de discriminación!”, concluye en a carta en la que llama a la resolución de este conflicto y erradicar estas conductas.
Del otro lado de la moneda, el argentino no se quedó callado y usó sus redes sociales para dar su versión de los hechos. Según él, todo fue un teléfono descompuesto en medio de la intensidad del partido.
“Quiero aclarar que en ningún momento dirigí insultos racistas a Vinícius Jr., quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado”, publicó el delantero.
Prestianni asegura que jamás ha sido racista y, de paso, soltó una bomba: dice haber recibido amenazas por parte de los jugadores del Real Madrid tras el incidente.

A su vez el club lisboeta publicó en sus redes sociales un video en el que desacredita los señalamientos en contra del argentino. La grabación muestra un ángulo en el que se perciben a una distancia en la que no pudieron escuchar los presuntos insultos de Prestianni hacia Vini Jr.
Como demonstram as imagens, dada a distância, os jogadores do Real Madrid não podem ter ouvido o que andam a dizer que ouviram. pic.twitter.com/7JF9AVuhEM
— SL Benfica (@SLBenfica) February 18, 2026
Lamentablemente, el talento de Prestianni suele venir acompañado de chispazos de indisciplina. A su corta edad, ya colecciona varios “taches”:
Bronca contra Brasil: En 2022 participó en una pelea campal contra la selección de Endrick.
Provocaciones en el Sub-20: Insultó a un recogepelotas en Chile y se burló de las aficiones de México y Colombia tras eliminarlos.
El caso Vini: Esta acusación de racismo es, hasta ahora, el punto más crítico de su carrera y podría costarle una sanción histórica de la UEFA.
El futbol nos ha enseñado que el talento sin valores se queda corto. Habrá que esperar la resolución oficial para saber si Prestianni seguirá brillando en las canchas o si este episodio marcará un antes y un después en su trayectoria.

“Se trata trabajar de forma más inteligente, no más arduamente”, afirmó un empresario holandés a la BBC. Pero algunos expertos advierten de riesgos para la economía del país.
Los holandeses adoptaron discretamente la semana laboral de solo cuatro días. Pero ¿cuál ha sido su impacto?, ¿es algo sostenible?
“Los hijos solo son niños una vez”, afirma Gavin Arm, cofundador de la pequeña empresa Positivity Branding, con sede en Ámsterdam.
“La mayoría de las personas, si dirigen una empresa, se entregan a ella y trabajan, trabajan y trabajan para intentar triunfar. Y probablemente lo hacen por sus hijos”, afirma.
“Pero luego, cuando sus hijos son mayores, miran atrás y dicen: ‘Me perdí esa parte de sus vidas’, y eso es horrible. No queremos ser así”.
Arm me habla en la acogedora oficina de su empresa en el animado barrio de De Pijp en la capital holandesa. Ubicado al sur del centro de la ciudad, el barrio es conocido por sus bulliciosos mercados, su historia bohemia y su fuerte gentrificación.
Su compañía, que cofundó con su colega Bert de Wit, asesora a empresas sobre su identidad de marca y la presentación de sus productos.
Arm y de Wit adoptaron junto con su personal una semana laboral de cuatro días hace siete años.
Los empleados no tuvieron que aceptar una reducción salarial ni trabajar más horas en estos cuatro días. En cambio, sus horas se mantuvieron en 32 semanales, u ocho diarias.
“El equilibrio entre la vida laboral y la personal fue fundamental”, añade de Wit, quien no concuerda con aquellos que opinan que su personal trabaja menos ahora por el mismo salario. Se trata, asegura, de “trabajar de forma más inteligente, no más arduamente”.
“En otros países puede que pasen mucho tiempo en el trabajo, pero eso no significa que trabajen mucho. Cambiar la cultura y la mentalidad es el mayor reto”.
Trabajar cuatro días a la semana es común en los Países Bajos desde hace años, e incluso las empresas más grandes se sumaron a esta iniciativa.
Mientras tanto, el sindicato más grande del país, FNV, sigue presionando al gobierno holandés para que convierta la semana de cuatro días en la recomendación oficial. De todos modos, los empleados holandeses ya tienen derecho legal a solicitar una reducción de jornadas.
“Nos gusta tener tiempo para despejar la mente. Se me ocurren las mejores ideas cuando paseo a mi perro”, afirma Marieke Pepers, directora de recursos humanos de la empresa de software holandesa Nmbrs.
Cada semana Pepers se toma el viernes libre. “Nadie me espera, me inspiro, estoy en una mejor situación y la empresa también”.
Pepers añade que desde que la compañía adoptó la semana laboral de cuatro días, “las bajas por enfermedad del personal disminuyeron y la retención de empleados aumentó”. Pero afirma que al principio la idea fue difícil de vender.
“Tuvimos que convencer a los inversores. Nuestros propios empleados se mostraron escépticos al principio: ‘Ni cinco días me alcanzan para terminar mi trabajo’ fue una de las reacciones”.
“Algunos sentían presión. Pero simplemente tuvimos que ser muy críticos con qué priorizábamos en el trabajo y redujimos las reuniones”.
La adopción de la semana laboral de cuatro días en los Países Bajos ha captado la atención internacional. Los empleados holandeses trabajan una media de 32,1 horas semanales, la más baja de la Unión Europea, y muy por debajo de la media del bloque de 36 horas.
Al mismo tiempo, el PIB per cápita (en relación con cada persona) se mantiene entre los más altos de Europa y cerca de los primeros puestos de los países con economías desarrolladas miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).
Esto pone en entredicho la suposición de que los países ricos necesitan largas jornadas para mantenerse competitivos.
Pero, ¿es la semana laboral de cuatro días en los Países Bajos tan exitosa para la economía holandesa como sugieren los titulares?
“Es cierto que los Países Bajos tienen una alta productividad y trabajan menos horas”, afirma Daniela Glocker, economista de la sección de Países Bajos de la OCDE, “pero lo que hemos visto en los últimos 15 años es que la productividad no ha crecido”.
Esto significa que si los holandeses quieren mantener su calidad de vida, deben aumentar la productividad o la oferta laboral, agrega Glocker.
En otras palabras, los trabajadores actuales tendrán que empezar a producir más bienes y servicios por día de trabajo, o el país necesitará que más personas se incorporen al mercado laboral, posiblemente a través de un aumento de la inmigración.
Los Países Bajos tienen la mayor proporción de trabajadores a tiempo parcial de la OCDE, con casi la mitad de los empleados trabajando menos de tiempo completo.
Los salarios más altos y la forma en que los impuestos gravan los aumentos de ingreso hacen que las horas extras sean menos atractivas, lo que anima a las familias a intercambiar ingresos por tiempo.
El propio análisis del gobierno señala que tres de cada cuatro mujeres y uno de cada cuatro hombres trabajan menos de 35 horas.
Los sindicatos argumentan que “un día menos” puede ser beneficioso para la energía, la productividad y la sociedad, y que normalizar los patrones de cuatro días puede mantener en el trabajo a personas que, de otro modo, podrían abandonarlo por completo.
Pero la OCDE advierte que esta fortaleza tiene crecientes tensiones. Como la mayoría de las naciones, los Países Bajos se enfrentan al envejecimiento de su población, por lo que a medida que más personas se jubilan menos personas están activas en el mercado laboral.
“Los holandeses son ricos y trabajan menos, pero la pregunta es: ¿cuán sostenible es esto?”, afirma Nicolas Gonne, economista de la OCDE. “Con pocos trabajadores no se puede hacer mucho”.
“Lo que vemos es que los Países Bajos se enfrentan a potenciales problemas por todos lados; la forma de aliviar esto es ampliar la oferta laboral”.
Una forma de aumentar esta oferta podría ser convencer a más mujeres holandesas de trabajar a tiempo completo. Si bien el empleo femenino es alto, más de la mitad de las holandesas trabajan a tiempo parcial, un porcentaje que es aproximadamente tres veces la media de la OCDE.
La falta de acceso a guarderías y otros servicios de cuidado infantil asequibles sigue siendo una limitación importante. Y los altos impuestos a la renta y el complejo sistema de prestaciones pueden disuadir a las personas, especialmente a quienes aportan un segundo salario, de trabajar más horas.
Peter Hein van Mulligen, de la Oficina de Estadística de los Países Bajos (CBS), señala un “conservadurismo institucionalizado” profundamente arraigado en la sociedad holandesa, que actúa como una barrera para la participación femenina.
Un estudio de 2024 reveló que una de cada tres personas en los Países Bajos cree que las madres con niños muy pequeños (de tres años o menos) no deberían trabajar más de un día a la semana, y casi el 80 % cree que tres días a la semana es el máximo.
Para los hombres con niños, estas proporciones son del 5% y el 29%, respectivamente.
“Una diferencia considerable”, señala van Mulligen.
Yvette Becker, del sindicato FNV, afirma que una semana laboral de cuatro días puede ayudar a cerrar la brecha de género. “Se gana productividad con menos absentismo”.
En Positivity Branding, De Wit afirma que las semanas laborales de cuatro días hacen que el empleo sea “más atractivo”, especialmente para sectores de la economía con escasez de demanda, como la educación y la salud.
“Podría ser una forma de hacer que esas profesiones sean mucho más atractivas y subir los índices de productividad”.
Su cofundador, Arm, añade sus reflexiones sobre la semana laboral de cuatro días: “¿Eres más feliz? ¿Disfrutas más de tu vida? De eso se trata realmente”.
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