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En cien años, las mujeres avanzaron de 6% a 49% en participación laboral, pero no en igualdad, señala el IMCO
En cien años, las mujeres avanzaron de 6% a 49% en participación laboral, pero no en igualdad, señala el IMCO
Foto: Cuartoscuro
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En cien años, las mujeres avanzaron de 6% a 49% en participación laboral, pero no en igualdad, señala el IMCO

En el estudio Mujeres en la economía: 100 años de datos, difundido este martes, el IMCO advierte que, pese al progreso, “el principal desafío pendiente es su plena inclusión económica”.
03 de marzo, 2026
Por: Redacción Animal Político

La participación laboral femenina en México pasó de 6% en 1900 a 49% en 2020, pero ese avance no se ha traducido en igualdad económica porque, a pesar de un siglo de transformaciones en educación, salud, derechos y participación pública, las mujeres siguen enfrentando mayores obstáculos para acceder, permanecer y crecer en el mercado laboral, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

En el estudio Mujeres en la economía: 100 años de datos, difundido este martes, el IMCO advierte que, pese al progreso, “el principal desafío pendiente es su plena inclusión económica”.

También señala que “persisten brechas estructurales en ingresos, en la distribución del trabajo no remunerado y en el acceso a posiciones de liderazgo, así como dinámicas de violencia y discriminación que limitan el ejercicio de su autonomía económica”.

Lee: En México, solo 3 de cada 10 profesionistas en ciencia y tecnología son mujeres; el país tardaría hasta 37 años en cerrar brecha

En cien años, las mujeres avanzaron de 6% a 49% en participación laboral, pero no en igualdad, señala el IMCO
Foto: Cuartoscuro

Un siglo de avance en participación… sin igualdad

El documento muestra que la presencia de las mujeres en la fuerza laboral creció de manera sostenida durante más de 120 años. “En 1900, 6% de las mujeres en edad laboral en México participaba en el mercado laboral, para 2020, esta proporción alcanzó 49%”, indica el estudio.

Sin embargo, este incremento histórico no ha garantizado condiciones laborales equitativas. El IMCO señala que “la participación económica de las mujeres aumentó de forma paulatina en las últimas décadas; sin embargo, su inserción sigue marcada por brechas estructurales en ingresos, informalidad y acceso a posiciones de liderazgo en las empresas”.

Salarios desiguales: 87 pesos por cada 100

La brecha salarial se ha cerrado a lo largo de las últimas tres décadas, pero aún persiste. Según el informe, “la brecha salarial se redujo a la mitad en tres décadas, al pasar de 27% en 1995 a 13% en 2025”. Esto implica que “hoy las mujeres ganan en promedio 87 pesos por cada 100 de los hombres”.

El estudio subraya que, aunque la igualdad salarial está reconocida en la Constitución, todavía existen retos serios para hacerla efectiva, principalmente porque faltan mecanismos de transparencia, seguimiento y sanción que garanticen su cumplimiento.

En cien años, las mujeres avanzaron de 6% a 49% en participación laboral, pero no en igualdad, señala el IMCO
Foto: Cuartoscuro

Informalidad: más de la mitad de las mujeres trabaja sin seguridad social

La informalidad es otro de los frenos estructurales para la autonomía económica femenina. El análisis advierte que “54% de las mujeres se concentra en empleos informales, lo que limita su acceso a seguridad social, penaliza sus ingresos y oportunidades de desarrollo”.

Esta condición, señala el documento, afecta especialmente la estabilidad económica de largo plazo, pues reduce las posibilidades de acceder a pensiones contributivas y profundiza la vulnerabilidad en la vejez.

El peso del cuidado y del trabajo no remunerado

El IMCO también documenta que la desigual distribución de tareas domésticas y de cuidados continúa siendo una de las principales barreras para la igualdad económica. El estudio expone que “las mujeres dedican alrededor de 40 horas semanales a estas tareas, mientras que los hombres destinan 16 horas”.

Esta sobrecarga tiene un impacto económico nacional: “En 2024, el trabajo no remunerado en los hogares representó 26% del PIB”, cifra que rebasa sectores completos como la industria manufacturera y el comercio.

A pesar de ello, el marco legal en materia de cuidados ha evolucionado lentamente. El estudio recuerda que fue hasta 1970 cuando se consolidó en la Ley Federal del Trabajo la licencia de maternidad de 12 semanas y que este esquema sigue prácticamente igual, pese a los cambios demográficos y laborales del país.

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De la marginación educativa a ser mayoría en la universidad en México

En materia educativa, el estudio documenta que en poco más de un siglo las mujeres transitaron de altos niveles de analfabetismo a convertirse en mayoría en la educación superior en México, un cambio estructural que transformó sus oportunidades profesionales y sus trayectorias de vida.

El informe señala que a inicios del siglo XX “78% de las mujeres no sabían leer ni escribir”, mientras que para 2020 esa cifra cayó a 5%, una reducción que también cerró de manera significativa la brecha histórica entre hombres y mujeres.

A lo largo de las últimas siete décadas, la matrícula femenina en universidad se expandió con rapidez, pasando de 3 mil estudiantes en 1950 a 2.6 millones en 2020, luego de alcanzar la paridad en 2010 y consolidarse como mayoría en años posteriores, aunque aún concentradas en áreas de estudio vinculadas al cuidado y la docencia, entre las de menor remuneración.

Esta expansión educativa modificó decisiones fundamentales en las trayectorias de vida, como la edad para contraer matrimonio o el número de hijos, y estuvo estrechamente relacionada con un aumento en la participación económica.

El documento subraya que “cada expansión en la cobertura de la educación superior estuvo acompañada por un aumento en la participación económica de las mujeres”, lo que hizo de la escolaridad un motor clave para la autonomía laboral, aunque sin traducirse plenamente en mejores condiciones.

Viven más años, pero sin garantía de seguridad económica en la vejez

El informe también detalla que las mujeres viven, en promedio, más que los hombres, pero advierte que esa mayor longevidad no garantiza seguridad económica en la vejez.

El estudio explica que “vivir más años no necesariamente implica vivir con mayor seguridad económica”, debido a trayectorias laborales interrumpidas, menor participación en empleos formales y un acceso limitado a pensiones contributivas.

En 2023 la esperanza de vida femenina alcanzó 79 años, pero esta mayor duración de la vida también se traduce en un riesgo ampliado de vulnerabilidad económica, especialmente porque la titularidad de cuentas de ahorro para el retiro sigue siendo significativamente menor entre las mujeres.

De acuerdo con el análisis, “la mitad de los hombres tiene una cuenta de ahorro para el retiro, frente a 34% de las mujeres”, una diferencia asociada a que muchas mujeres “no tienen trabajo o nunca trabajaron”, lo que refleja el vínculo directo entre informalidad, trabajo no remunerado y desprotección previsional.

El envejecimiento poblacional amplifica estos desafíos, pues la menor fecundidad y el aumento de la esperanza de vida generan presiones adicionales sobre los sistemas de cuidados y de retiro.

En este escenario, la falta de acceso a pensiones contributivas y la elevada dependencia del trabajo informal colocan a un número creciente de mujeres mayores en condiciones de mayor fragilidad económica, profundizando las brechas de género incluso después de finalizada la vida laboral.

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Ataque de EU e Israel a Irán: ¿dónde están Rusia y China, los aliados de la nación islámica?
6 minutos de lectura

Las críticas de estos dos tradicionales aliados de Teherán a los ataques de EU e Israel no han pasado de la condena verbal.

03 de marzo, 2026
Por: BBC News Mundo
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Rusia y China tienen fuertes lazos diplomáticos, comerciales y militares con Irán, pero tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la nación islámica, la pregunta que atrae la atención del mundo es qué tanto están dispuestos a respaldarla.

La reacción de Moscú a los ataques fue vociferante pero limitada, indicando su indignación y solidaridad con Teherán, mientras cuidadosamente evitaba tomar pasos que pudieran llevar a Rusia a un enfrentamiento directo, comenta Sergei Goryashko del Servicio Ruso de la BBC.

El portavoz del Kremlin Dmitry Peskov habló de una “profunda decepción” de que, a pesar de las conversaciones entre Washington y Teherán, la situación se deteriorara hasta tomar la forma de “una abierta agresión”.

Peskov afirmó que Moscú estaba en contacto permanente con el liderazgo de Irán y con los estados del Golfo afectados por la escalada de hostilidades.

El domingo, el presidente Vladimir Putin envió sus condolencias al presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, por la muerte del líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, llamándola una “violación cínica de la moralidad humana y el derecho internacional”.

El Ministerio de Exteriores de Rusia, por su parte, denunció lo que interpreta como asesinatos políticos y la “cacería” de líderes de estados soberanos.

China también condenó enérgicamente la muerte del ayatolá.

Además, Pekín históricamente se ha opuesto a las estrategias de EE.UU. de cambio de régimen a través del mundo.

En el centro de la relación China-Irán está una asociación económica de beneficio mutuo, señala Shawn Yuan, de la Unidad Global China del Servicio Mundial de la BBC.

China es el mayor socio comercial de Irán y su más importante comprador de petróleo.

El cálculo de Moscú

Cuando se le preguntó este lunes al vocero del Kremlin si Moscú podría seguir confiando en Washington, Peskov respondió que Rusia “primero que todo sólo confía en sí misma” y defiende sus propios intereses.

Esos intereses ayudan a explicar por qué el apoyo de Rusia a Irán continúa siendo principalmente retórico aunque Teherán se ha convertido en unos de los aliados más cercanos de Moscú desde su invasión a gran escala de Ucrania, aportando drones y ayudando a desarrollar maneras de evadir las sanciones de Occidente, explica Goryashko del Servicio Ruso de la BBC.

Irán también encaja en la visión del Kremlin de un orden multipolar en el que los derechos del estado son más importantes que los derechos humanos, y los gobiernos ejercen un amplio control interno.

La caída de uno de esos regímenes propinaría un golpe a ese modelo.

Ramos de flores frente a la entrada de la embajada de Irán en Moscú con la foto del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y las banderas de Irán y Rusia
Getty Images
Rusia condenó la muerte en los ataques del líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jamenei, y en la embajada iraní en Moscú se levantó una ofrenda floral en su honor.

Al mismo tiempo, el Kremlin ha demostrado antes que no arriesgará mucho por sus socios, ya sea en Venezuela, en Siria o durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán en el verano de 2025.

Rusia está intensamente involucrada en Ucrania y parece reacia -y quizás incapaz- de ofrecer nada más que apoyo diplomático y cooperación técnica militar a sus aliados.

El tratado de asociación estratégica entre Rusia e Irán firmado el 17 de enero 2025 no llega a ser un pacto de defensa mutua.

Moscú y Teherán acordaron compartir información, realizar ejercicios conjuntos y “garantizar la seguridad regional”, pero no se comprometieron a defender el uno al otro en caso de ser atacados.

Los lazos económicos entre los dos países también son modestos, y el comercio se mantiene en el rango de US$4.000 millones a US$5.000 millones.

Sin embargo, los vínculos militares e industriales estaban creciendo. En febrero, el diario The Financial Times informó de un importante acuerdo bajo el cual Rusia proveería a Irán de los sistemas de defensa aérea portátiles Verba valorados en US$580 millones.

El uso de drones Shahed de fabricación iraní cambió significativamente las tácticas de las fuerzas rusas en el frente ucraniano. Pero el año pasado, Moscú rápidamente expandió su propia producción de drones, reduciendo su dependencia de las armas iraníes.

Para Moscú, Irán es demasiado importante para permitir su caída, pero no lo suficientemente importante para combatir para evitarla. Ese cálculo podría cambiar, pero, por ahora, lo más probable es que la intervención de Rusia esté mayormente limitada a las palabras.

El papel de Pekín como salvavidas económico

A pesar de años de severas sanciones de EE.UU. contra Irán, Pekín sigue siendo el salvavidas económico de Teherán, comprando grandes cantidades de petróleo a descuento a través de una red de las llamadas “flotas fantasmas”, buques con registros falsos para evadir las sanciones contra el transporte de crudo.

En 2025, por ejemplo, China compró más de 80% del petróleo transportado por cargueros, y los ingresos de esas compras chinas han ayudado a Irán a estabilizar su economía y financiar el gasto de Defensa aun cuando los mercados de Occidente estuvieran vetados.

Un acuerdo estratégico de 25 años firmado en 2021 consolidó la relación, con promesas de cientos miles de millones de inversiones chinas en la infraestructura y telecomunicaciones iraníes.

Fu Cong, el representante permanente de China ante la ONU, durante una reunión del Consejo de Seguridad, 28 de febrero 2026
Getty Images
China ha servido como escudo diplomático de Irán ante la ONU.

Históricamente, la estrategia de China de frente a las tensiones Irán-Israel e Irán-EE.UU. ha sido convertirse en un escudo diplomático para Teherán, haciendo uso de su derecho al veto -o amenaza de implementarlo- para diluir las resoluciones de la ONU.

Durante anteriores hostilidades, incluyendo la guerra de 12 días en el verano de 2025, China consistentemente instó a la “moderación” mientras denunciaba la “interferencia externa”, una referencia no muy velada a la política de EE.UU., comenta Shawn Yuan, de la Unidad Global China del Servicio Mundial de la BBC.

La estrategia de Pekín siempre ha sido mantener a EE.UU. empantanado en Medio Oriente, indica nuestro corresponsal, sin promover un colapso regional total que pudiera disparar los precios mundiales del petróleo.

Un régimen pro-Occidente en Teherán sería una derrota geopolítica catastrófica para China, ya que Teherán no sólo provee energía pero también representa políticamente un contrapeso considerable a la influencia de EE.UU. en la región.

Irán es miembro de los BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghái, y sirve como un nexo geográfico clave conectando a Asia Central, el Cáucaso y Medio Oriente.

La caída de la República Islámica debilitaría la credibilidad de los mecanismos multilaterales que Moscú y Pekín han intentado fortalecer.

Sin una invasión en el terreno de EE.UU. e Israel, las estructuras política y militar iraníes podrían permanecer.

Pekín practicará su tradicional “juego a largo plazo”, con la intención de cumplir con quien sea que vaya a sustituir a Jamenei como líder de Irán, mientras que Rusia buscará oportunidades por su cuenta.

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BBC

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