

El secretario de Salud, David Kershenobich, dijo que el brote de sarampión en México está en proceso de contención y que en Chihuahua —entidad con más casos a nivel nacional— hay días en los que no se reportan contagios. Pero el funcionario utilizó datos verdaderos para emitir una declaración engañosa.
Aunque sí hay un descenso en los contagios respecto al pico máximo de abril, cuando se reportaron hasta 321 casos confirmados por semana, en las últimas semanas surgieron nuevos brotes en estados del país que no presentaban ningún caso de sarampión.
“Han disminuido un poco los casos sobre todo en el punto donde teníamos el brote mayor que es en Chihuahua, pero todavía seguimos teniendo y hay casos en otros estados”, señala Rodrigo Feregrino, coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología.
Si comparamos el aumento semanal, hubo 81 nuevos casos del viernes 7 de noviembre al viernes 14 de noviembre. También, seis municipios entraron a la lista de los 27 estados con presencia de sarampión.
Hasta septiembre había brotes en 21 estados, pero en las siguientes semanas se sumaron Aguascalientes, Colima, Estado de México, Hidalgo, Morelos y Jalisco. Actualmente Baja California, Nayarit, Puebla, Tlaxcala y Veracruz no tienen contagios de sarampión.
Hasta el 20 de noviembre hubo 5,314 casos confirmados acumulados en todo el país y dos contagios confirmados en las últimas 24 horas en Chihuahua, de acuerdo con el informe diario del brote de sarampión de la Dirección General de Epidemiología.
El Sabueso preguntó a la Secretaría de Salud su opinión sobre estos dichos, pero hasta el momento no se ha recibido alguna respuesta.
“Lo que hemos visto después del brote de Chihuahua es la aparición de casos nuevos en diferentes estados que van haciendo cadenas de contagio. Podríamos decir que ya pasamos de la etapa de mayor actividad y ahora pasamos a una etapa de mayor dispersión con menor número de casos. La transmisión del virus está en diferentes estados. Incluso en estados que no habían tenido casos”, explica Mauricio Rodríguez, vocero del Programa de Riesgos Epidemiológicos de la UNAM.
Durante la conferencia matutina del 18 de noviembre, el secretario de Salud afirmó que el número de casos de sarampión es menor al que se tenía en un principio. Sin embargo, aunque los contagios diarios sí presentan una disminución, los casos acumulados (proporción de personas contagiadas en un periodo determinado) van al alza.
Es decir, el segundo informe diario de 2025 publicado el 20 de mayo —que ya expone el conteo cada 24 horas— muestra 62 contagios confirmados diarios, mientras que el último informe presentado este año reporta siete contagios confirmados diarios. Pero los casos confirmados acumulados del primer informe del año fueron 1,520, y hasta noviembre hay un incremento de 3,779 más casos. Y las muertes por sarampión pasaron de cuatro a 23.
“En lo que tiene que ver con el brote de sarampión, el brote de sarampión está en proceso ya de contención. En Chihuahua, ya hay días donde no tenemos casos; tenemos cuatro casos activos en una semana. Y realmente en el resto del país hay seis estados que todavía tienen casos de sarampión; sin embargo, en un número mucho menor que lo que se tenía en un principio, oscila alrededor de 15 casos hasta tener a veces en suma total 64 casos de sarampión activos”, mencionó Kershenobich.
Y agregó: “Estamos en un franco descenso en lo que tiene que ver con sarampión y esperamos que, para cuando sea esta Copa Mundial, ya no tengamos el sarampión como un riesgo sanitario”.
En el caso de Chihuahua, la entidad sumó ocho contagios durante la semana del 10 al 14 de noviembre, contrario a lo que aseguró el secretario de Salud de que en ese estado había cuatro casos activos en una semana.
“Actualmente el estado que tiene la transmisión más relevante es Jalisco, con un aumento de casos constante. Se van sumando uno a uno los estados conforme hay casos. Probablemente el brote de Chihuahua está ya en contención, pero siguen brotes en otros lados. O sea, sigue habiendo transmisión del virus”, detalla el especialista de la UNAM.
Pese a que Chihuahua sí presenta días sin contagios de sarampión —por ejemplo, durante esa misma semana hubo dos días sin casos diarios— y la velocidad en el aumento de los casos ha disminuido, los contagios confirmados acumulados continúan aumentando y hasta el 20 de noviembre hay 4,451 casos confirmados acumulados, respecto a los 1,434 que se reportaron el 19 de mayo, en el primer informe diario del brote de sarampión del año.
“Algunos brotes ya están en contención, ya están controlados, pero siguen brotes activos y siguen apareciendo casos en donde no había habido”, reitera el docente de la Facultad de Medicina.
Jalisco reportó su primer contagio confirmado el 8 de septiembre, y hasta el 29 de noviembre ya acumula 208 casos confirmados.
“La velocidad a la que hemos visto el aumento de casos en Jalisco ha sido la mayor en todos los estados. Después de Chihuahua, Jalisco es el que ha tenido el incremento más rápido de casos”, agrega Mauricio Rodríguez.
El aumento de contagios en diez países —entre ellos México— provocó que la región de las Américas perdiera su estatus de libre transmisión endémica del sarampión que otorga la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
No obstante, únicamente Canadá perdió su estatus individual debido a que la transmisión endémica del sarampión se restableció tras sumar 12 meses de contagios continuos. México y los otros países de la región mantienen este estatus individual, aunque junto con Estados Unidos y Canadá concentran 95 % de los 12,596 casos totales.
Además, México tiene 23 de las 28 muertes acumuladas por sarampión entre estos tres países.
Para que un país mantenga su estatus debe demostrar la interrupción de la transmisión endémica durante al menos 12 meses consecutivos. En México, el primer caso confirmado por sarampión se notificó en febrero de este año.
“La pérdida de la certificación debe verse como un fuerte llamado de alerta sobre la necesidad de tomar acciones. Porque este problema con el sarampión podría darse con todas las demás enfermedades prevenibles por vacunación, como polio, rubéola, difteria y otras amenazas que creíamos superadas”, asegura la Asociación Mexicana de Vacunología.

Se trata de uno de los incendios más agresivos de la década y se extendió por las regiones de Ñuble y Biobío en el sur de Chile.
Sandra Soto, de 62 años, no se quiso ir a dormir la noche del sábado 17 de enero.
Las llamas que se veían a lo lejos desde la casa que compartía con su pareja en la población Ríos de Chile, localidad de Lirquén, región del Biobío, la tenían inquieta.
Estaba sola y algo le decía que las cosas se iban a complicar y que no era seguro quedarse en el bloque de dos pisos en el que vivía.
Decidió llamar a un taxi para irse a la casa de sus padres.
Cuando volvió a la mañana siguiente para buscar su uniforme de trabajo se encontró sólo con escombros.
“Nosotros quedamos en la calle, todo se desintegró”, le dice a BBC Mundo.
La técnica en enfermería es una de las tantas personas que lo perdieron todo en el que se considera uno de los incendios más agresivos de la década en el país sudamericano, y que afecta las regiones de Ñuble y Biobío, en el sur de Chile.
Lirquén, en la comuna de Penco, es una de las zonas más afectadas por los siniestros que ya han alcanzado 34.000 hectáreas.
El gobierno de Chile decretó estado de catástrofe y siguen los esfuerzos por extinguir los focos activos, mientras el país se viste de luto ante una tragedia que ya cuenta 20 muertos y decenas de heridos, desaparecidos y damnificados.
No todos corrieron la suerte de Sandra en la población en la que vive.
La mujer explica que, al volver a su casa la mañana del domingo, se enteró del verdadero infierno que vivieron sus vecinos y familiares, quienes optaron por quedarse protegiendo sus enseres mientras las llamas se acercaban cada vez más.
“Al subir para acá yo no podía creer cómo quedó todo. Vimos cómo sacaban los cuerpos”, relata.
“Aquí detrás de nuestra casa un matrimonio se quemó completo. Al frente otros vecinos muertos. Entonces, es muy grave”, agrega.
En varios momentos de la conversación, Sandra se quiebra.
Dice que lo más fuerte para ella fue el temor que sintió por la vida de su familia.
Antes de irse en taxi donde sus padres, pasó a despertar a su hermana Marlenne Soto, de 56 años, quien vive en la misma población con sus hijos y su nieta.
Intentó convencerla de que evacuaran, pero ella no quiso dejar su casa. Tampoco su cuñada. “Yo les decía que arrancaran, pero ellas pensaron que estaba exagerando”, recuerda.
“Les decía ‘por favor, vengan conmigo’. Pero me decían que no, que no era para tanto”.
Pasaron varias horas antes de que Sandra pudiera confirmar que su hermana estaba viva y que su cuñada también había sido evacuada del lugar.
Dice que nunca se va a olvidar de lo que sintió cuando se reencontró con Marlenne.
“Menos mal que salieron, porque muchos no quisieron salir por cuidar sus cosas y ahora están muertos. La casa de mi hermana quedó hecha carbón”, sostiene.
“No todos querían hacer caso de arrancar, dejar todos sus bienes, su esfuerzo, su sacrificio. Nosotros nos endeudamos para tener una cama, una tele, yo sigo endeudada. Ahora no sé qué va a pasar con nosotros”.
Sandra afirma que, hasta ahora, no ha recibido ayuda directa de ninguna autoridad.
Este lunes se quedará a pasar la noche junto a su pareja, Jorge Moya, en uno de los tantos albergues que se han habilitado para las víctimas de los incendios.
Para ella la prioridad es resolver, aunque sea de manera provisoria, la situación de vivienda de las miles de personas que quedaron en la calle.
“Porque yo me pregunto, ¿dónde van a ir a vivir los que no tienen ningún apoyo? ¿Qué va a ser de ellos?, si no tienen una red”, plantea.
Sandra recalca que “lo importante es que el mismo gobierno se ponga la mano bien en el corazón y actúe de forma rápida y oportuna. Porque esto de verdad es algo muy complejo”.
“Ahora imagínese si yo estoy de allegada en la casa de la mamá de mi pareja, qué va a ser de mí…porque claro, yo voy a tener un pancito, un cafecito, pero dónde voy a dormir, dónde me voy a duchar, dónde me voy a lavar, dónde voy a calentar agua. Qué voy a hacer, uno no se puede organizar porque es un caos el que uno tiene en la cabeza. ¿Por dónde empiezo? De verdad, por dónde empiezo”.
Matías Arriagada se ha convertido en una de las caras más tristes de la tragedia en la localidad de Lirquén.
Estaba trabajando en la región de Rancagua durante el fin de semana cuando las alertas sobre la gravedad de los incendios en la zona se intensificaron.
Al no poder contactar con su familia, utilizó sus redes sociales para saber si alguien había tenido novedades sobre sus padres.
Horas después, subió un video a Instagram para contar que su papá, Pedro Arriagada, murió consumido por las llamas.
“Me acabo de enterar, mi papá falleció en el incendio, falleció acostadito con mi perrita, se quemó toda la hueá, porfa, necesito que la mayor cantidad de gente, a nivel país, se reúna y ayude a toda la gente de ahí, por favor, se los pido”, relató en el video.
“Yo más encima voy manejando, me quedan hartas horas todavía, necesito llegar y saber cómo está mi mamá, ya me informaron que mi papá fue consumido por las llamas”, dijo.
El video se viralizó ampliamente en redes sociales y en medios locales, ante lo que el joven inició una campaña para recaudar fondos e ir en ayuda de otras víctimas de los incendios.
“Por fa, mi gente, porfa, yo no soy influencer ni nada, pero necesito que la mayor parte del país se junte y colabore y ayude a la gente que lo está pasando pésimo, yo soy uno de ellos, pero toda la gente lo está pasando muy mal en Lirquén, Penco, todos los alrededores, por favor, necesitamos ayuda, tanto material, agua, ropa y gente que vaya a cooperar, a ayudar”.
De acuerdo a las autoridades, la comuna de Penco es la más golpeada.
Ahí es donde se concentra el mayor número de muertos, cifra que podría seguir aumentando conforme se realicen las labores de localización e identificación de los cuerpos.
Patricio Valenzuela, vendedor de 47 años, relató lo que vivió al evacuar su vivenda en esa zona.
“Fuego, humo y todo negro. La gente corría desesperada, algunos gritaban. Era prácticamente como una zona de guerra. Y eso que estábamos en la parte baja. Yo no tenía idea de que mientras yo estaba abajo, esto (la parte alta) se estaba quemando”, le dijo a la agencia de noticias AFP.
Matías Cid, estudiante de ingeniería de 25 años, también habló con AFP: “A las 2:30 de la madrugada el fuego estaba fuera de control. Había remolinos, consumió las casas de la población de abajo y después se propagó hacia arriba. Ya no había forma de quedarse”.
Y añadió: “El humo era muy tóxico. Salimos solo con la ropa que llevábamos puesta, con nada más. Tuvimos muy poco contacto con otros vecinos y logramos evacuar rápido, porque creo que si nos hubiéramos quedado 20 minutos más, habríamos muerto calcinados”.
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