
Benita Ornelas Rivas, madre buscadora desde hace siete años, asegura que, en el papel, la coordinación para llevar a cabo una búsqueda existe, pero en el terreno no siempre, pese al uso de tecnologías y la presencia de autoridades en las jornadas de búsqueda. “Nosotras estamos aquí porque la delincuencia nos trajo aquí. Ellos (las autoridades) están aquí porque es su trabajo”, agrega.
La metodología no elimina la precariedad. “Hay días en los que no hay lo suficiente para efectuar una jornada”, explica Benita. Faltan trajes tyvek —los cuales son resistentes al agua y la abrasión, además de evitar la penetración bacteriana—, guantes y herramientas como palas y rastrillos. Aún así, la búsqueda continúa.
También carecen de insumos básicos como agua, suero y fruta, señalan otras madres buscadoras que pintan mandalas con Benita en el centro de mando de la búsqueda. “La mayoría de nuestros casos son de larga data y el cansancio se va acumulando. Por eso hoy que es el último día de la jornada descansamos un poco, cargar una pala bajo el sol con el fuerte olor de las aguas negras es muy pesado para nosotras”, explica.

Benita señala una ausencia más en la jornada: la del Estado. Reconoce el apoyo de las personas solidarias, pero cuestiona la falta de compromiso institucional. “Muchas veces vienen de espectadores”, dice Benita, y las demás madres buscadoras asienten y ríen con ella. “Si pides ayuda todos te dicen que están cuidando el perímetro de la búsqueda”.
Cuando no se cumplen las condiciones mínimas de seguridad, la jornada se suspende. No solo por el riesgo físico, sino por el impacto emocional para las y los familiares. Sin embargo, detenerse también es doloroso, aseguran las madres buscadoras, pues cada búsqueda es una posibilidad de esclarecer sus casos.
Antes de pisar el terreno de la búsqueda, los grupos se reúnen para acordar rutas, revisar medidas de seguridad y definir los roles de cada persona que participará en la jornada: desde autoridades capitalinas hasta solidarios —como los colectivos llaman a las personas voluntarias—. Después vienen las caminatas largas y el rastreo con palas, varillas y rastrillos en lugares con escombros e incluso canales de aguas negras.
Cada indicio detiene la indagación: un fragmento de ropa, un zapato o un hueso pueden ser una señal que debe registrarse como un hallazgo. Al final del día, lo encontrado —o lo no encontrado— se documenta, se reporta y se guarda como parte de una búsqueda que, para las familias, no termina con el fin de la jornada.
El Sabueso asistió al último día de la jornada de búsqueda de personas desaparecidas de febrero organizada por la Comisión de Búsqueda de Personas (CBP) capitalina y el colectivo Hasta Encontrarles CDMX, el cual unió fuerzas con el grupo Uniendo Esperanzas del Estado de México para buscar en el Río de los Remedios indicios sobre la desaparición de Diego Maximiliano, ocurrida en 2015 en el municipio de Ecatepec.
El Río de los Remedios, ubicado en la zona metropolitana entre la Ciudad de México y el Estado de México, se ha convertido en un perímetro común en las búsquedas de personas desaparecidas debido a las condiciones de abandono y la falta de vigilancia de autoridades. Colectivos de buscadores como Uniendo Esperanzas y Hasta Encontrarles han documentado reportes de personas desaparecidas vinculadas con este cauce, así como el hallazgo recurrente de restos humanos.
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Antes de iniciar la búsqueda, las y los familiares, autoridades y solidarios se reúnen para orar por un buen día en el que esperan encontrar indicios relevantes para sus casos y que ninguna persona buscadora sufra algún accidente durante la jornada.
“Pedimos nuestras búsquedas según los indicios que hay y los puntos que nos dan las investigaciones de las autoridades”, explica Benita. “No se sale al campo sin información previa, por ello cada jornada depende de denuncias, reportes anónimos o datos acumulados durante años”.
Desde el aire, los drones sobrevuelan el área y transmiten imágenes en tiempo real. En tierra, se instala un centro de mando operado por la CBP, desde el cual se administra toda la información que se genera en el lugar: cuántas personas participan, qué autoridades están presentes, los movimientos de entrada y salida del personal, los vehículos utilizados y cualquier eventualidad relevante, como hallazgos o lesiones.
Además de las herramientas tradicionales de búsqueda como los rastrillos y las palas, en las jornadas se emplea tecnología especializada. Se utilizan drones, radares y sistemas de comunicación satelital como Starlink, lo que permite garantizar conectividad en zonas sin cobertura. También se recurre a sistemas de cartografía, plataformas geográficas y dispositivos GPS que transmiten información en tiempo real al puesto de mando.

Dependencias como la CBP, la Guardia Nacional, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y agrupamientos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, como peritos y la Fuerza de Tarea “Zorros”, participan con funciones específicas: resguardan la zona, apoyan con la operación de maquinaria, operan binomios caninos y documentan la búsqueda.
Los instrumentos utilizados en cada jornada varían según el terreno y contexto, pues algunas búsquedas se realizan en zonas planas y otras, en áreas montañosas. Se emplean distintos drones con cámaras térmicas, sensores lidar —dispositivo de teledetección activa que mide distancias emitiendo pulsos de luz láser— e incluso acuáticos.
Durante la jornada el tiempo se vuelve irregular: hay momentos de avance rápido y otros de espera absoluta. Si se localiza un objeto como una prenda de ropa, un zapato o un hueso, el equipo se detiene para registrar el hallazgo, se marca el punto con un GPS, se fotografía y se notifica al puesto de mando —el cual se instala en el perímetro de la búsqueda y es responsabilidad de la CBP—. Después del registro, especialistas determinan si se trata de restos humanos o de animales y si las prendas pueden ser parecidas a las que vestían las personas desaparecidas.
Incluso lo que no es considerado relevante queda asentado en los reportes, ya que quizá son objetos que no se relacionan con la búsqueda específica de la jornada, pero sí con otro caso, explican los peritos.
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Benita forma parte del colectivo fundado en el Estado de México, encabezado por Verónica Rosas Valenzuela. Ambas buscan a sus hijos desaparecidos en Ecatepec. En el caso de Benita, su hijo, Fernando Iván Ornelas Ornelas, desapareció en 2019 y, desde entonces, los indicios de su caso la han llevado a buscar en cerros, brechas y sobre todo, en canales de aguas negras.
“Desde su desaparición he promovido estas búsquedas, pero comúnmente me dicen que no hay personal, ni herramientas, ni permisos”. Y cuando se autorizan, duran poco; por ejemplo, en noviembre de 2025, Benita obtuvo una búsqueda en vías y aguas negras del Estado de México, pero “a los dos días llegó Ferromex —consorcio ferroviario privado que opera el ferrocarril más grande del país– y nos dijo que no podíamos continuar con la jornada porque no se les avisó, entonces me di cuenta de que los oficios nunca se mandaron”.
Después de la suspensión de la búsqueda, las autoridades le ofrecieron a Benita una difusión de boletines con la ficha de búsqueda de su hijo. “Después de siete años, la difusión de boletines ya no basta. Y esto también les ha pasado a otras buscadoras, esto nos afecta a nosotras y directamente a las víctimas, quienes tienen derecho a ser buscadas”, demanda.
Para las madres buscadoras, la violencia no solo significa la desaparición de sus hijos e hijas, sino la falta de compromiso y de continuidad de las autoridades. “La espera desgasta, vas perdiendo la esperanza, hasta vieja te haces”, platican.

Para documentar los recorridos y hallazgos de la jornada, la CBP cuenta con un equipo de geografía que trabaja a partir de la información generada por las y los buscadores. Una vez que concluye la jornada, esos datos —mapas, registros y reportes— se resguardan como parte de la investigación.
Durante estos cuatro días no se registraron hallazgos relacionados con personas no localizadas. Todos los elementos de interés fueron analizados por servicios periciales y descartados, informó la CBP. Participaron 476 personas —112 fueron familiares en búsqueda y personas solidarias— y ocho binomios caninos.
De acuerdo con la comisión capitalina, en total se recorrieron 54,989 metros cuadrados de terreno: 3,250 corresponden a la búsqueda en el Río de los Remedios y 51, 738 a la del Cerro del Chiquihuite.
Mediante el uso de GPS se registraron las rutas, trayectorias y puntos de interés, con los cuales se elaboran mapas que permiten visualizar de manera general qué zonas fueron recorridas y qué se encontró en la jornada. Los documentos se entregan a las autoridades correspondientes y se integran a los informes oficiales; en algunos casos, también se comparten con los colectivos que participan en las búsquedas.
Bajo la consigna “los buscamos porque los amamos”, el colectivo Hasta Encontrarles Ciudad de México realizará otra jornada de búsqueda en el Cerro del Chiquihuite los próximos 17 y 18 de marzo, a la cual pueden asistir personas solidarias y familiares.
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El presidente estadounidense difundió un mensaje en video en sus redes sociales en el que aseguró que el objetivo del ataque es acabar con el programa nuclear y con el régimen iraní.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que su país ha lanzado “importantes operaciones de combate” en Irán y ha llamado a los iraníes a sublevarse contra el gobierno de los ayalatolás.
“Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria misilística. Quedará totalmente destruida”, afirmó Trump en una declaración en video de ocho minutos publicada en las primeras horas de la mañana en EE.UU. en su red social Truth, poco después de que se informara sobre explosiones en Teherán.
El presidente se dirigió a los iraníes e instó a que utilizaran los ataques a gran escala de EE.UU. para derrocar al régimen.
“Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será de ustedes. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”, declaró. “La hora de su libertad está cerca”.
También dijo a los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes que se les daría “inmunidad” si deponían las armas, o de lo contrario “se enfrentarían a una muerte segura”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, también se dirigió en un mensaje a los iraníes: “Nuestra acción conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome su destino en sus propias manos”.
Trump acusó al régimen liderado por Alí Jamenei de librar una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos” y aseguró que con el ataque buscan “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní, un grupo cruel de gente muy dura y terrible”.
El gran objetivo de la operación a gran escala es acabar con el programa nuclear iraní y derrocar al régimen, según la declaración del presidente.
“Siempre ha sido política de Estados Unidos, en particular de mi administración, que este régimen terrorista jamás pueda poseer un arma nuclear. Lo repito: jamás podrán poseer un arma nuclear”, afirmó el presidente, quien añadió que en la Operación Martillo de Medianoche del pasado mes de junio, “destruimos el programa nuclear del régimen en Fordow, Natanz e Isfahán”, los principales centros nucleares iraníes.
Trump declaró que Irán ha rechazado todas las oportunidades para renunciar a sus ambiciones nucleares y ha seguido desarrollando misiles de largo alcance que pueden amenazar a sus aliados en Europa, a las tropas estadounidenses en el extranjero y que “pronto podrían llegar a territorio estadounidense”.
Teherán firmó en 2015 un acuerdo para restringir su programa nuclear con los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China) y la Unión Europea, pero Trump retiró a su país del acuerdo en 2018, durante su primera presidencia.
El presidente dio a entender que la operación lanzada este sábado tendrá un mayor alcance que la del pasado junio, y que podría incluso producir bajas estadounidenses.
“Las vidas de valientes héroes estadounidenses podrían perderse y podríamos tener bajas”, señaló.
Trump aseguró también que el régimen iraní lleva 47 años coreando “Muerte a Estados Unidos” y ha librado una “campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa contra Estados Unidos”.
El mandatario recordó la toma de la embajada de su país en Teherán en 1979 por los seguidores del ayatolá Jomenei, el ataque suicida contra un cuartel en Beirut en 1983 en el que murieron 241 militares estadounidenses (y 58 franceses) y el ataque también suicida contra el destructor USS Cole en el año 2000 sobre el que, según Trump, Irán tenía conocimiento y “probablemente estuvieron involucrados”.
Acabar con los “grupos terroristas que patrocina” Irán también es, según Trump, uno de los objetivos del ataque.
El presidente acabó su declaración dirigiéndose al “gran y orgulloso pueblo de Irán”, al que aseguró que la hora de la libertad estaba cerca.
“Manténganse a resguardo. No salgan de sus casas. Es muy peligroso afuera. Caerán bombas por todas partes”, dijo.
A principios de enero, Trump amenazó con bombardear Irán cuando las fuerzas de seguridad reprimieron las protestas antigubernamentales que tuvieron lugar a nivel nacional, matando al menos a 6.480 personas, según activistas de derechos humanos. Advirtió entonces que los responsables “pagarían un alto precio” y dijo a los manifestantes que “la ayuda está en camino”.
Pero, días después, el presidente señaló que había recibido garantías del gobierno de Irán de que “las matanzas habían cesado” y su atención se centró en el programa nuclear del país, que ha estado en el centro de una larga disputa con Occidente.
Este sábadoTrump señaló, sin embargo, que esta será, probablemente, “la única oportunidad en generaciones” de cambiar al régimen y hacerse con el control del gobierno.
“Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la han recibido. Ningún presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo estoy dispuesto a hacer esta noche”, dijo el mandatario estadounidense.
En la misma línea, Netanyahu, en un mensaje público difundido por sus redes sociales, declaró que “ha llegado el momento de que todos los sectores del pueblo iraní —los persas, los kurdos, los azeríes, los baluchis y los ahwazíes— se liberen del yugo de la tiranía y creen un Irán libre y que busque la paz”, dijo el primer ministro.
“Este es el momento de actuar. No lo dejen pasar”, sentenció Trump.
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