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Sin acceso a las prendas: ignoran autoridades peticiones de familiares
Sin acceso a las prendas: ignoran autoridades peticiones de familiares
Ilustraciones de portada e interiores: Sara Hernández Alcántar, Mickey, Adán Vega y Andrea Paredes.
11 minutos de lectura

Sin acceso a las prendas: ignoran autoridades peticiones de familiares

Una mochila prestada y una cangurera café. Para dos familias, esos objetos hallados en el rancho Izaguirre son clave para conocer lo que pudo ocurrir con sus seres queridos desaparecidos, pero hasta ahora no les han permitido revisarlos, y no han podido confirmar o descartar si los llevaban las personas que buscan.
04 de marzo, 2026
Por: Siboney Flores y Marcela Nochebuena

La última vez que Patricia Sotelo vio a su hija Fanny Areli Quezada fue el 7 de marzo de 2021, cuando salió de su domicilio en el municipio de El Salto, en Jalisco, para ir a una comida a casa de la madre de su novio, Pedro Shagala, quien la acompañaba y también está desaparecido. Recuerda que cargaba su bolso favorito, una cangurera de color café con forma de cartera que la joven de 21 años solía llevar a todas partes. 

En diciembre de 2024, cuando el colectivo Madres Buscadoras de Jalisco entró al rancho Izaguirre en Teuchitlán —tres meses antes de que el ingreso de otro colectivo, Guerreros Buscadores de Jalisco, convirtiera su hallazgo en noticia internacional—, Patricia vio durante una transmisión en vivo por Facebook cómo mostraron en pantalla, entre los objetos localizados, una bolsa que le resultó familiar. 

“Es una bolsita chiquita, tipo cartera. Más o menos como de unos 20 centímetros de alto. Como con rombos al frente. El bolso es de color café y las costuras camel”, recuerda la integrante del colectivo Huellas de Amor. “Como mamá, me acuerdo cuando ella me lo enseñó”. 

Leer: ‘Las Prendas Hablan’: las familias exigen respuestas a un año del hallazgo del rancho Izaguirre

La cangurera de su hija tenía una peculiaridad: un agujero hecho con la punta de un tenedor calentado al fuego. El orificio era pequeño, pero se distinguía la quemadura. Fanny siempre marcaba sus bolsos en una de las asas, pues en varias ocasiones se los habían robado durante su turno de trabajo como mesera en una pizzería ubicada frente a una estación policial del municipio. Incluso, a veces su bolsa desaparecía y días después alguna compañera traía una exactamente igual. En el caso de la cangurera, decidió hacer ese orificio. 

Durante los meses siguientes al día en que lo vio en las grabaciones del rancho, Patricia insistió en que necesitaba revisar a detalle aquel bolso, abrirlo y tocarlo. 

“Ella le hizo un agujerito con un tenedor, y quedó muy marcado porque lo quemó. Me llamó mucho la atención [esa cangurera]”, cuenta.

Patricia creyó que finalmente podría revisarla cuando leyó la noticia de que la Fiscalía General de la República (FGR), por instrucciones del entonces titular Alejandro Gertz Manero, permitiría el ingreso de personas buscadoras, defensores de derechos humanos y prensa al rancho Izaguirre. Pero no fue así.

Patricia Sotelo, durante su visita al rancho Izaguirre, donde esperaba poder tener acceso a una cangurera café similar a la que llevaba su hija Fanny el día en que desapareció. (Sharenii Guzmán)
Patricia Sotelo, durante su visita al rancho Izaguirre, donde esperaba poder tener acceso a una cangurera café similar a la que llevaba su hija Fanny el día en que desapareció. Foto: Sharenii Guzmán

El 20 de marzo de 2025, cuando entró al lugar junto a decenas de personas, Patricia reclamó frente a las cámaras que ese recorrido era en realidad un “circo”, una burla a su dolor. De espaldas al portón negro del rancho, cruzó las manos sobre el pecho y estalló en lágrimas. A la primera pregunta de los reporteros sobre qué le pasaba, gritó: “¡Nos trajeron a un tour y yo no vine a eso!”.

Un par de semanas antes, el 5 de marzo, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco había reportado que el rancho era un centro de adiestramiento y posible campo de exterminio de una organización criminal; más tarde, las autoridades admitieron que era operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación, que “entrenaba” en sus instalaciones a víctimas de reclutamiento forzado.

Patricia fue una de las primeras personas buscadoras que se anotaron al recorrido organizado por la Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco y la FGR; quería ver si descubría algún indicio sobre el paradero de su hija, pero ese 20 de marzo, al llegar al predio, encontró que las autoridades habían retirado las más de 1,800 prendas y objetos hallados en el lugar. En lugar de mostrarles la ropa, zapatos, mochilas y bolsos encontrados, solo les permitieron caminar 15 minutos por el perímetro de las áreas en resguardo, que ahora estaban vacías.

“Salí desatada del rancho porque sí me dio mucho coraje. Yo no fui a un tour y nos llevaron, como tal, a un tour”, reclama a casi un año de la visita que se anunció como un acto de transparencia, pero terminó siendo un “circo del horror”.

Para la madre buscadora, ir al rancho Izaguirre significó una oportunidad perdida para confirmar o descartar si Fanny fue llevada a ese lugar.  “Yo lo único que quiero saber es si ahí estuvo mi hija, si ahí la retuvieron, si ahí pudo haber estado, por no sé, por cualquier cosa, por cualquier situación”, explica.

las prendas hablan

Diez meses después del hallazgo, el pasado 12 de enero, Guerreros Buscadores de Jalisco denunció en un comunicado el “abandono total del caso” por la FGR. El predio no está resguardado, señalaron, hay líneas de investigación que seguir y funcionarios por judicializar, a la vez que acusaron al organismo de filtrar información al crimen organizado.

Patricia no es la única madre que enfrenta el vacío de información y el abandono institucional. Otras madres contaron, en entrevista, que fueron a la FGE de Jalisco y les mostraron el catálogo de prendas, pero ni siquiera les pudieron confirmar las tallas.

La madre buscadora también fue con el ministerio público encargado de la carpeta de investigación de Fanny para hacerle una petición formal. El agente solo le contestó que todas las prendas estaban disponibles en la plataforma online de la fiscalía estatal. Ella volvió a hacer la solicitud, esta vez a un asesor de atención a víctimas. La respuesta fue la misma.

“Le dije al agente: ‘no puedo entrar [a la plataforma]’. Me dijo: ‘vaya con su ministerio público a la fiscalía’. Le dije que fui y me dijo lo mismo, que consultara la plataforma, pero le insistí en que no me las enseñaban [las prendas]. Ya como pude, después chequé en la plataforma y las pude ver, pero la bolsa no estaba”.

Ella sabe que no se ha solicitado formalmente a la FGR —que resguarda la ropa y objetos hallados en el rancho Izaguirre en sus instalaciones de la Ciudad de México— el acceso a la bolsa. “Lo sé porque supuestamente todos los oficios que tienen que mandar yo los firmo [de enterada], y no han mandado nada”.

Lee: Publican lista con casi 500 indicios hallados en rancho de Teuchitlán; incluyen fotografías de prendas, mochilas y bolsos

Patricia ha intentado por otros medios tener más respuestas. Por ejemplo, quiso volver a revisar la cangurera café, pero la grabación de Madres Buscadoras de Jalisco fue eliminada de Facebook, y el colectivo no tenía un respaldo. Desconocen por qué la empresa Meta tomó esa decisión.

“Cuando la mostraron [en la transmisión en vivo], dijeron [las madres buscadoras]: ‘está esta bolsa y no tiene nada’, pero yo dije: ‘ay, se parece a la de mi hija’, y fue cuando me desaté con la inquietud. Sí, tiene que ser, a lo mejor es… no sé. Ya nomás que me la dejen ver y punto”.

La madre buscadora insiste en que no todas las prendas y objetos que encontraron en el rancho fueron incluidos en el excel creado por la FGE, como sucede con la cangurera. “O sea, digamos que la fiscalía no retomó todas las fotos [de las prendas localizadas]”.

Para Patricia, comprobar si el bolso tiene la marca que le hizo Fanny le permitiría saber qué pudo pasar con su hija, seguir esa línea de investigación. “Si es de mi hija, entonces recuperarla [la bolsa] a como dé lugar. Porque si ella estuvo ahí o si no estuvo, solamente Dios lo sabe. Y si no es el de mi hija, pues descartarlo. Así como cuando vamos a fosas, o a cualquier otro lado que nos llaman… si no es, nada más descartar y seguir buscando. Seguir con este martirio”.

La Ley General en Materia de Desapariciones obliga a las autoridades a resguardar objetos personales hallados en contextos de búsqueda e integrarlos en registros que puedan ser consultados por familiares, para que participen en procesos de identificación. La norma vincula estos objetos con el derecho a la verdad.

En el caso Izaguirre, la FGR señaló que la fiscalía estatal incumplió con el debido registro e identificación de las prendas y objetos hallados en el rancho, y no realizó una inspección exhaustiva del predio cuando en septiembre de 2024 ingresaron elementos de la Guardia Nacional. Afirmó también que no se recabaron huellas dactilares ni se investigó la propiedad del terreno; además, no fue correctamente asegurado, lo que hizo posible la entrada de colectivos al lugar.

Aunque en 2025 el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses indicó que se habían recuperado “seis lotes óseos en cuatro espacios del predio”, y se estaba llevando a cabo un análisis forense para identificar los restos hallados, hasta marzo de 2026 no hay reportes públicos sobre el resultado de esos trabajos ni identidades confirmadas.

El lugar como evidencia

La cadena de custodia de indicios en contextos de desaparición está regulada por el Protocolo Homologado de Investigación, el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley General en Materia de Desapariciones. Según la normativa,  todo indicio localizado debe ser registrado y documentado desde el primer contacto, con trazabilidad continua para garantizar su valor probatorio y su eventual utilidad en la identificación de una persona.

Los espacios donde se localizan evidencias posiblemente relacionadas con un delito, ya sean huesos, fragmentos óseos, material biológico u objetos, como prendas o elementos balísticos, se convierten en “lugares de hallazgo e investigación”, explica Roxana Enríquez Farías, directora general del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF).

Después, el sitio debe analizarse hasta que se agotan por completo todas las áreas de investigación; por esta razón, puede tratarse de intervenciones muy largas. “Agotarlo es tener plena certeza de que, en un lugar definido, ya no quedó absolutamente nada de indicios o evidencias que se puedan necesitar”, subraya.

Es entonces cuando el agente del ministerio público decide si las personas, propietarias del lugar u otras, pueden volver a entrar. El lugar en sí mismo es una evidencia, por lo que no puede destruirse o modificarse hasta que no termine la investigación.

Cuando entre esos hallazgos se encuentran prendas, y se detecta que tienen secreciones o elementos biológicos —aunado a un análisis de contexto para determinar si el sitio donde se localizaron pudo usarse para enterramientos o actividades ilícitas—, una vez resguardadas debe decidirse si es necesario realizar análisis de química, balística o ADN.

Enríquez explica que, desde el momento en que se tiene un reporte de desaparición con una presunción de delito, debe establecerse una línea de investigación para determinar qué pudo haber pasado y quiénes son los posibles perpetradores, así como una serie de hipótesis que pueden ir variando a partir de los hallazgos.

Los ministerios públicos, particularmente los adscritos a las fiscalías especializadas, están obligados a proporcionar esta información a la familia, puesto que reciben todos los dictámenes, hacen los reportes de entrevistas a testigos y se encargan de integrar la carpeta de investigación.

Cuando el 20 de marzo de 2025 ingresaron al rancho Izaguirre familiares y medios de comunicación, aún podían verse prendas y objetos que no habían sido resguardados por la fiscalía estatal.
Cuando el 20 de marzo de 2025 ingresaron al rancho Izaguirre familiares y medios de comunicación, aún podían verse prendas y objetos que no habían sido resguardados por la fiscalía estatal. Foto: Lucía Flores

El caso de Eleazar

Eleazar salió de Irapuato, Guanajuato, el 18 de marzo de 2024 por una oferta laboral y, desde entonces, su familia no ha vuelto a saber de él. Un año después, en marzo de 2025, su tía —que por razones de seguridad pidió no compartir su identidad ni los apellidos de su sobrino— reconoció, entre los objetos encontrados en el rancho Izaguirre, una maleta negra con ribetes rojos, y varios compartimentos, igual a la que le prestó para el viaje.

Por algunos comentarios que el joven de 22 años les había hecho, sus familiares creyeron que el trabajo era en el Valle de Santiago, al sur de Guanajuato. Pero no pudieron confirmarlo una vez que partió. Para la elaboración de su ficha de búsqueda informaron que se había dirigido al vecino municipio de Huanímaro, hacia el suroeste de Irapuato. Vestía un pantalón azul y una camisa blanca.

Sin acceso a las prendas: Ignoran autoridades peticiones de familiares

La mochila que Eleazar llevaba en el momento de su desaparición tiene un cierre que su tía podría identificar, el mismo color y unas letras en la parte de enfrente que, aunque no recuerda qué decían, lucen igual a las que se ven en la que fue encontrada en el rancho.

“Esta maleta se me hace conocida porque era mía, y yo me acuerdo bien de la maleta”, le comentó a una de las compañeras de su colectivo, cuyo nombre prefiere no hacer público.

Después del descubrimiento del rancho Izaguirre se distribuyeron las imágenes de las prendas y objetos hallados entre los colectivos de familias buscadoras. La tía de Eleazar vio las fotos en un grupo de WhatsApp, y así reconoció la mochila, que había traído a México después de un viaje a Estados Unidos.

“Mi hermana [otra tía] me dijo que se la prestara [a Eleazar]. Yo no quería así como que tanto, la verdad, porque tenía ahí unos papeles guardados. Entonces, [él] me decía que se la prestara y que me la iba a regresar”, recuerda.

El objeto quedó identificado como el indicio 32K en el catálogo que realizó la FGE de Jalisco. Posteriormente, el colectivo de hacktivistas Tejer.Red creó una plataforma virtual que permite realizar búsquedas por tipo de ropa, color, marca y talla.

Según la ficha, se trata de una maleta negra con parches rojos, marca American. Para muchas familias, el catálogo de indicios significa la esperanza de conocer un posible paradero de sus seres queridos, pero las autoridades les han negado el acceso a las prendas si no les proporcionan fotografías de sus hijos o hijas portándolas.

En el caso de Eleazar, sus familiares, a través de su colectivo, hicieron del conocimiento de la fiscalía estatal que habían reconocido la mochila, pero no hubo confirmación o negativa de su parte. La tía del joven solo supo que había más personas que pedían detalles de esa misma mochila.

“La verdad, la fiscalía no hace el trabajo como es. Uno tiene que salir a la búsqueda, uno es el que encuentra. Uno ha ido a la fiscalía a preguntar cómo va la carpeta, qué investigaciones se han hecho, y todo está igual”, lamenta.

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Eleazar no es la única persona desaparecida en su familia. Hace seis años ocurrió lo mismo con su mamá en Irapuato. Para buscarla, sus hermanas se unieron a un colectivo de familiares de personas desaparecidas, el mismo junto al que intentan localizar al  joven.

Ni la tía de Eleazar ni su hermana conocen los detalles o el origen de la oferta laboral que recibió. Solo supieron que se la compartió un conocido suyo, con quien viajó al lugar del trabajo. “Se fueron los dos; de la otra persona, la verdad desconozco si regresó o no”, dice.

La buscadora recuerda el momento en que, a regañadientes, accedió a prestarle la maleta a Eleazar cuando le prometió que se la devolvería. Dice que le contestó con resignación: “Ándale, pues, llévatela”.

El joven no ha podido cumplir la promesa de regresarla. Sus tías ni siquiera saben el punto exacto en que desapareció. No hay avances en las investigaciones.

Para la familia de Eleazar, el desinterés de las fiscalías no es nuevo. Aunque denunciaron la desaparición de su madre, hasta ahora no saben qué pudo haberle ocurrido. Tampoco tienen indicios de si ambos hechos están relacionados.

 

 

**Ilustraciones de portada e interiores: Sara Hernández Alcántar, Mickey, Adán Vega y Andrea Paredes.

Este texto forma parte de la serie Las Prendas Hablan, un proyecto periodístico realizado por A dónde van los desaparecidos, ZonaDocs, Animal Político y Tejer.Red.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Imagen BBC
Cómo Ghislaine Maxwell llevó a Bill Clinton al círculo de Jeffrey Epstein
12 minutos de lectura

Los documentos del caso muestran que Maxwell alimentó la conexión entre el expresidente y Epstein, a principios de los años 2000. Clinton alega que en ese momento no conocía los delitos del financiero.

27 de febrero, 2026
Por: BBC News Mundo
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Hay una foto que muestra a Bill Clinton en un baño nocturno junto a Ghislaine Maxwell, la celebridad británica ahora condenada por tráfico sexual.

Otra lo captura sonriendo detrás del escenario en un concierto de los Rolling Stones en Hong Kong con Jeffrey Epstein, el difunto financiero y ahora mundialmente notorio delincuente sexual.

Una tercera instantánea sin fecha muestra al expresidente estadounidense reclinado en un jacuzzi junto a alguien cuyo rostro aparece tapado para proteger su identidad.

Los vínculos de Clinton con Epstein son bien conocidos desde hace años, y el expresidente declaró que fue su trabajo benéfico después de dejar la Casa Blanca lo que los unió.

Ahora, imágenes y correos electrónicos que publicó el Departamento de Justicia proporcionan pistas sobre el alcance de su relación, y revelan la labor de Maxwell detrás de escena para cultivar la conexión entre los dos hombres.

El material recién publicado cobró protagonismo en el largo y duro interrogatorio que el expresidente demócrata enfrentó este viernes por parte de un comité del Congreso liderado por republicanos.

El expresidente insistió en que no conocía los delitos de Epstein y dijo que, de haberlo sabido, “lo habría denunciado”.

Clinton es la última figura poderosa en responder por su asociación con el difunto y desacreditado financiero.

Fotos de Bill Clinton publicadas en los archivos de Epstein muestran a Clinton con Epstein, a Clinton con Michael Jackson, a Clinton con una joven en su regazo cuyo rostro ha sido censurado, y una pintura satírica que Epstein tenía de Clinton
Reuters
Las fotos muestran a Clinton con Epstein y en su casa.

Los archivos no implican a Clinton en ninguna irregularidad; ninguna de las víctimas de Epstein que se han presentado hasta ahora lo ha acusado de mala conducta, y no hay prueba de que supiera de los crímenes del financiero.

El portavoz de Clinton ha dicho que las fotos son de hace décadas y que Clinton dejó de relacionarse con Epstein antes de que sus crímenes salieran a la luz.

Pero el nuevo material parece indicar cómo las esferas de Epstein y Clinton se relacionaron a principios de la década de 2000, cuando Clinton se redefinía como expresidente en una misión filantrópica.

Buscaba donantes adinerados para la Fundación Clinton y más tarde para la Iniciativa Global Clinton, una reunión de líderes dedicada a abordar problemas mundiales.

En ese momento, Epstein era un financiero cosmopolita que, con su novia Maxwell, se codeaba con los más ricos del mundo. desde el Palacio de Buckingham hasta Palm Beach, y sumaba amigos poderosos por el camino.

No hay mensajes directos entre Clinton y Epstein en los correos electrónicos que revisó la BBC, pero los dos hombres son el asunto que trata mucha correspondencia entre Maxwell y el principal asistente de Clinton, Doug Band.

Maxwell y Band, sonrientes en una foto.
Getty Images
Doug Band, asistente de Bill Clinton, se refería a Maxwell como su enlace social.

Los correos electrónicos de Maxwell con Band entre 2002 y 2004 revelan una relación cercana, repleta de halagos e insinuaciones sexuales. Él la llamó su “casamentera social” y “amante”; ella elogiaba su destreza social y física.

Sus extensas comunicaciones ayudan a explicar la proximidad del expresidente a Epstein y cuán interesadas estaban las personas que trabajaban en nombre de ambos hombres en mantener esa conexión.

No hay ningún indicio de irregularidad alguna por parte de Band.

Maxwell y Band planearon reuniones para la Iniciativa Global Clinton y participaron en organizar los vuelos de Clinton en el jet privado de Epstein, indican los documentos. El expresidente voló en el avión al menos 24 veces, muestran los registros de vuelo.

El portavoz de Clinton dijo que el expresidente realizó viajes en el avión que incluían “paradas en conexión con el trabajo de la Fundación Clinton”.

Aquí (y a lo largo del texto) ofrecemos la traducción al español de algunos de los correos:

Los registros de vuelo, documentos y correspondencia corroboran las afirmaciones del expresidente de que cortó el contacto con Epstein mucho antes de que acusaran al desacreditado financiero en 2006, y antes de que se declarara culpable en 2008 de solicitar prostitución a una menor.

Hillary Clinton, entonces senadora por Nueva York, no acompañó a su marido en los viajes con Epstein y, en su declaración ante el comité del Congreso el jueves, reiteró que no recuerda haberlo conocido.

El subjefe de gabinete de Bill Clinton, Angel Ureña, le dijo a la BBC en un comunicado que “el presidente Clinton no sabía nada sobre los crímenes de Epstein y no tiene nada que ocultar”.

Ureña indicó que Clinton no envió ninguno de los correos electrónicos en los archivos de Epstein.

“Hemos dicho a los medios todo lo que sabemos sobre los viajes del presidente Clinton con Jeffrey Epstein”, señaló.

“Los hechos son los hechos y la verdad es la verdad, y ambos están de nuestro lado”.

Un tour relámpago

El 21 de septiembre de 2002, Clinton abordó el jet privado de Epstein y emprendió un tour relámpago por países africanos con varias celebridades, según quedó patente en los registros de vuelo.

El viaje recibió cobertura de prensa de alto perfil, al igual que la conexión Clinton-Epstein.

Clinton le dijo a The New York Magazine a través de un portavoz en ese momento que Epstein era “tanto un financiero altamente exitoso como un filántropo comprometido” y que “especialmente apreciaba sus perspectivas y generosidad durante el reciente viaje a África para trabajar en la democratización, empoderamiento de los pobres, servicio ciudadano y combate del VIH/sida”.

La revista describió un vínculo transaccional: “Lo que atrajo a Clinton hacia Epstein fue bastante simple: Tenía un avión”.

“El Sr. Epstein ofreció un avión que era lo suficientemente grande para acomodarme a mí, mi personal y mi destacamento del Servicio Secreto de EE.UU., como apoyo para visitar el trabajo filantrópico de la fundación”, dijo el expresidente en una declaración jurada que presentó al Congreso el mes pasado y que obtuvo la BBC.

Dijo que él y su personal tomaron vuelos “para visitar proyectos de la fundación y asistir a conferencias y reuniones”, y dijo que nunca visitó la isla de Epstein.

Durante casi dos años, desde febrero de 2002 hasta noviembre de 2003, Clinton voló en el avión de Epstein a Europa, África, Asia, Rusia y, más cerca de casa, a Miami y Nueva York, según los registros de vuelo.

En ese momento, el equipo de Clinton intentaba recaudar dinero para su fundación, hasta US$100 millones, según un memorando que publicó WikiLeaks.

Imágenes publicadas recientemente, pero tomadas durante los viajes de aquellos años, incluyen fotos de Clinton sonriendo mientras camina con el personal y estrecha manos con funcionarios locales.

Pero también están las imágenes que ya han despertado la curiosidad y preguntas de los legisladores: Clinton nadando con Ghislaine Maxwell en una foto sin fecha; reclinado en el jacuzzi junto a la persona cuyo rostro se ha tapado. Y la imagen previamente publicada con una joven sentada junto a él en un reposabrazos.

Bill Clinton reclinado en una piscina, junto a una persona cuyo rsotro fue ocultado para proteger su identidad.
Reuters
La foto de Clinton en la piscina de Epstein ha llamado la atención de los legisladores estadounidenses.

Maxwell fue el vínculo clave entre Epstein y Clinton, según le dijo ella al Departamento de Justicia en una declaración de 2025.

Epstein había asistido a varios eventos en la Casa Blanca a principios de la década de 1990, junto con cientos de otros invitados, y aparecía fotografiado con Clinton, entonces presidente.

“Epstein había ido a la Casa Blanca, pero no se habían conocido”, le dijo Maxwell, que cumple condena por tráfico sexual, al fiscal general adjunto, Todd Blanche. “Se conocieron gracias a mí”.

Un abogado de Maxwell no respondió a los mensajes de la BBC en busca de comentarios.

Cuando la citaron para testificar ante el comité de la Cámara este mes, se negó a responder preguntas, acogiéndose a su derecho constitucional contra la autoincriminación.

La condenaron en 2021 por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para ser sometidas a abuso sexual por parte de Epstein cuando él era su novio.

Epstein se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual.

Previamente había sido condenado por solicitar prostitución a una menor en 2008, y pasó un año en la cárcel como parte de un acuerdo de culpabilidad ampliamente visto como indulgente después de que lo acusaran de traficar a docenas de mujeres y niñas.

Maxwell le dijo a Blanche el año pasado que Clinton no habría estado en el jet de Epstein si no fuera por ella.

“Yo fui quien le pidió a Epstein que proporcionara el avión”, declaró.

“Pensé que era un honor y un privilegio ser parte de algo tan increíble y tener la oportunidad de pasar tiempo con un hombre que encontré verdaderamente extraordinario. Y por favor, no lo digo de ninguna otra manera, más que como un fantástico expresidente”.

La “casamentera” Maxwell

No había ningún miembro del personal más cercano al expresidente que Band.

El nombre de Band aparece a menudo junto al de Clinton en los registros de vuelo de los principales viajes internacionales que el expresidente realizó con Epstein y Maxwell.

Band se describe a sí mismo como el “arquitecto clave” del papel pospresidencial de Clinton, habiendo sido “clave en la creación y crecimiento” de su emblemática conferencia de la Iniciativa Global Clinton.

Más tarde cofundó una firma de consultoría valorada el año pasado en US$2.300 millones.

Había entrado al mundo de Clinton como pasante de la Casa Blanca durante el primer mandato de Clinton en 1995.

Ascendió en la Oficina del Asesor Legal de la Casa Blanca y luego en el Despacho Oval, donde se convirtió en asistente adjunto del presidente.

Clinton posa en una foto con Maxwell (centro-derecha) y Epstein (extremo derecho). La foto lleva la firma de Clinton.
Reuters
Una foto firmada por el expresidente muestra a Clinton con Maxwell y Epstein a la derecha.

Se mantuvo como asesor principal de Clinton después de que este dejara la presidencia en 2000 y lo ayudó a completar la transición de expresidente a estadista entre la élite.

Los viajes de Band con Clinton y Maxwell en 2002 y 2003 incluyeron paradas en Londres, Marruecos, Hong Kong, Japón, Brunéi, Noruega, Siberia y China.

Maxwell y Band desarrollaron una relación de flirteo, según muestran los correos electrónicos publicados recientemente.

En sus correos él le dedicaba apelativos cariñosos.

Ella le dijo que era “un súper semental”, que él la atraía y que “estaba bien dotado”.

Band llamó a Maxwell su “casamentera social” y “proxeneta”, según los correos electrónicos publicados recientemente.

“Pero al mismo tiempo, eres mi amante”, escribió.

La BBC hizo múltiples intentos de contactar a Band en números y direcciones de correo electrónico que aparecen de él en registros públicos, pero no recibió respuesta.

No lo han acusado de ningún crimen o irregularidad asociada con Epstein.

En una declaración a The New York Times a principios de este mes, Band dijo que sus comunicaciones con Maxwell ocurrieron cuando no estaba casado y tenía veintitantos años. La llamó un “monstruo” y negó tener una relación física con ella.

Su correspondencia publicada recientemente a menudo mezclaba logística con insinuaciones. Se mantenían al tanto de sus movimientos y de cuándo estarían en Nueva York con Epstein o Clinton.

Londres era una parada recurrente, incluso como parte del viaje a África en septiembre de 2002, según muestran los registros de vuelo.

Un álbum sin fecha publicado recientemente y etiquetado “Clinton Londres/África” presenta una foto del expresidente visitando las Salas de Guerra de Churchill.

Unas semanas después del viaje con Epstein, Band le pidió a Maxwell “la dirección de Andrés para enviar un agradecimiento por la cena para Clinton”.

Su respuesta: “Palacio de Buckingham SW1 Londres SAR Príncipe Andrés”.

Band, vistiendo una chaqueta negra, está en la calle sosteniendo varios cafés para llevar mientras Clinton, vistiendo una sudadera amarilla, sostiene triunfalmente una bolsa de papel marrón y lleva un café.
Getty Images
Band (derecha) fue la mano derecha de Clinton durante y después de su presidencia; aquí lo acompaña en su primer día después de dejar el cargo en 2001

Los correos electrónicos del archivo de Epstein sugieren que Band buscó la ayuda de Maxwell para gestionar conexiones ventajosas para la Iniciativa Global Clinton.

Band recurrió a ella para ayudar a organizar reuniones, incluida una con Richard Attias.

El magnate de eventos marroquí desempeñó un papel crucial conectando a las élites globales en Davos, un papel que más tarde ayudaría a cumplir para la conferencia de la Iniciativa Global Clinton.

Maxwell le dijo a Band que hablaría “con Attias el lunes y lo organizaría para ti”.

“Ha estado metido en Davos durante muchos años, así que probablemente es una, si no la única, persona con quien debes hablar”, escribió Maxwell en febrero de 2004.

“Creo que hay mucho dinero que ganar de una posible asociación con él. Tengo ideas de las que quiero hablarte, pero solo después de haberlo visto”.

Attias confirmó a la BBC que posteriormente se reunió con Band. Dijo que inicialmente había hablado con Clinton en Davos, donde propuso una oportunidad de usar el estrellato político del expresidente para efectuar cambios a escala global.

Dijo que trabajó con Band para hacer realidad esa visión en la conferencia global de Clinton.

Maxwell le dijo al Departamento de Justicia el año pasado que fue “muy central” en el esfuerzo como convocadora: “ayudó a traer personal clave” al proyecto. Attias la llamó un “catalizador”.

“Ghislaine fue un punto de contacto, y definitivamente, me puso en contacto con Doug Band, quien era el brazo derecho del presidente Clinton”, le dijo a la BBC.

El 16 de septiembre de 2005, Bill Clinton subió al escenario en la reunión inaugural de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York.

El evento, presentado como una respuesta estadounidense a Davos y una oportunidad para resolver “los desafíos más apremiantes del mundo”, fue una oportunidad para que Clinton solidificara su papel como fuerza global después de dejar la Casa Blanca.

Actuó como moderador de un panel de actores poderosos: el exprimer ministro británico Tony Blair, el rey Abdullah II de Jordania, y la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice.

“Ojalá no lo hubiera conocido nunca”

En sus memorias de 2024, Clinton escribió que “siempre había pensado que Epstein era extraño, pero no tenía ni idea de los crímenes que estaba cometiendo”.

“Le hizo daño a muchas personas, pero yo no sabía nada al respecto y para cuando lo arrestaron por primera vez en 2005, había detenido el contacto con él”.

Ureña, el subjefe de gabinete de Clinton, se negó a comentar a la BBC sobre el enredo de Band con Maxwell y Epstein y qué papel pudo haber desempeñado en la emblemática Iniciativa Global del expresidente.

“Dejaremos que otros describan sus propias relaciones”, dijo.

Ureña tampoco respondió preguntas sobre las fotos en los archivos de Epstein de Clinton en el jacuzzi, nadando con Maxwell, y con la mujer en su reposabrazos.

Band, hoy alejado de Clinton, con el que rompió alrededor de 2015, le dijo a Vanity Fair en 2020 que había intentado alejar al expresidente de Epstein después del viaje a África en 2002.

La revista reportó que Band dijo que no sabía sobre los crímenes de Epstein, pero tuvo una mala sensación y por eso aconsejó a su jefe cortar lazos.

En sus memorias, Citizen: My Life After the White House, Clinton expresó profundo arrepentimiento.

“La conclusión es que, aunque me permitió visitar el trabajo de mi fundación, viajar en el avión de Epstein no valió los años de cuestionamientos posteriores”, escribió. “Desearía no haberlo conocido nunca”.

Clinton y Epstein, de pie uno al lado del otro sonriendo, ambos vistiendo camisas brillantes
Reuters
Clinton dijo que desearía no haberse cruzado nunca con Epstein.
BBC

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