
En redes como Facebook, Instagram, TikTok y X, así como en grupos de WhatsApp, circula desinformación acerca del brote de sarampión por el que atraviesa México. Pero El Sabueso verificó estos contenidos —que generan pánico— con especialistas como Carol Perelman, química farmacéutica bióloga y quien forma parte de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A. C., y Rodrigo Romero Feregrino, médico cirujano coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la generación y la difusión de desinformación durante las crisis de salud pública no es un fenómeno nuevo y ha existido en diferentes formas durante siglos. Sin embargo, publicaciones en las redes y mensajería instantánea suelen difundirse con mayor rapidez hasta volverse virales, avivando la incertidumbre, por ejemplo, sobre tratamientos o vacunas.
“Hay que ocuparnos, no preocuparnos, seguir a personas confiables que den información basada en evidencia y no entrar en pánico”, aconseja Perelman, divulgadora de la ciencia.

Los especialistas coinciden en que el brote de sarampión en México se debe a múltiples causas, pero una de las principales es la caída de la vacunación porque no ha habido abasto y distribución suficientes, sobre todo en infancias. “El evento que estamos viviendo en México es multifactorial, es por varias razones, y entre ellas sí hay personas que no se están vacunando, pero no es la causa principal, no necesariamente es un tema de rechazo a la vacuna”, sostiene Perelman.
“La causa es una disminución de las coberturas por muchos factores: que no ha habido el abasto suficiente, problemas de distribución, la información errónea, el covid-19 también ha hecho que haya una disminución en la vacunación. En general, una disminución de la importancia de la vacunación a todos los niveles”, comenta Romero Feregrino.
Incluso, la caída en la vacunación contra el sarampión comenzó antes del covid-19. Compras tardías, dosis insuficientes y biológicos retenidos en almacenes dejaron sin inmunizar a 1.5 millones de niñas y niños de 1 a 6 años que debían recibir el biológico contra el sarampión en 2019, según documentó Animal Político.
En ese periodo se retrasaron los procesos de compra, como resultado de la búsqueda de ahorros por la política de austeridad del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Los biológicos fueron comprados tres meses antes de acabar el año y en menor cantidad de las dosis requeridas.
Para saber más: Sarampión: 1.5 millones de niños sin vacunar en primer año de AMLO, previo a la pandemia; compraron tarde y menos dosis
Por lo tanto, los expertos concuerdan en que no se les puede atribuir a las personas antivacunas el brote de sarampión en México.
“La realidad es que en México no tenemos como tal grupos antivacunas organizados o son los menos. Pero sí podemos decir que ha crecido los mitos e información errónea o inadecuada sobre la vacunación”, dice el coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología.
De acuerdo con el Informe diario del brote de sarampión en México, del 1 de enero de 2025 y hasta el 24 de febrero de 2026, se han confirmado 10,941 casos de sarampión y 32 defunciones acumuladas. La mayoría de los contagios ocurre en personas no vacunadas o con esquemas de vacunación incompletos.
“Estamos hablando de que 90 a 95 % de las personas que están contagiadas y que han fallecido por sarampión no tenían el esquema completo de vacunación, que son dos dosis de la vacuna triple viral”, señala la integrante de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A. C.
El grupo de edad con el mayor número de casos es de 1 a 4 años (1,548 casos), seguido del grupo de 5 a 9 años (1,333 casos) y el de 25 a 29 años (1,227 casos). La tasa de incidencia más elevada se presenta en los menores de un año con 57.95 casos por cada 100,000 habitantes, seguido del grupo de 1 a 4 años y 5 a 9 años, con tasas de 18.06 y 12.59, respectivamente, según el Informe diario del brote de sarampión en México.
“Los casos activos de sarampión ahora son de personas sin vacuna previa es totalmente cierto y esto se basa en los reportes que da la Secretaría de Salud porque cuando llega un caso se le hace la prueba y se revisan sus cartillas: más de 90 % de los casos son personas no vacunadas. Otro porcentaje son personas con esquema incompleto”, explica Rodrigo Romero Feregrino.
En México, el esquema completo de vacunación contra el sarampión consiste en haber recibido dos dosis en algún momento de tu vida. Pero también se adquiere inmunidad al haber estado contagiado de esta enfermedad altamente infecciosa.
Normalmente la población está inmunizada con la vacuna Triple Viral SRP (sarampión, rubeola y parotiditis) que incluye dos dosis: la primera a los 12 meses y un refuerzo a los 18 meses o 6 años.
“¿Quiénes son los que se deben vacunar? Tenemos que ser muy conscientes de eso para no quitarles vacunas a las personas que sí lo están requiriendo”, advierte Carol Perelman.
De acuerdo con la experta, las personas más vulnerables y, por lo tanto, grupos prioritarios en la campaña de vacunación actual, son las menores de 6 años de edad que requieren tener las dos dosis del esquema completo de vacunación.
“Los bebés que generalmente reciben esta vacuna, la triple viral, a los 12 y 18 meses, pero se ha adelantado la primera dosis a los seis meses”, menciona Perelman respecto a quienes habitan en zonas con brotes activos. “Porque estamos en un brote en este momento, se recomienda vacunar a los niños antes. A esto le llamamos la dosis cero, porque esta vacuna normalmente no se pone, solamente en caso de brotes y el objetivo es que si los niños menores de 1 año, de entre 6 y 11 meses, llegaran a tener contacto con el virus y enferman, la enfermedad es más leve y entonces se elimina el riesgo de complicaciones o de muertes en esta edad”, agrega Rodrigo Romero Feregrino.
De acuerdo con el Gobierno de México, las personas menores de 49 años que no cuenten con esquema completo o no recuerden haber sido vacunadas y las personas jornaleras agrícolas, migrantes y con alta movilidad, especialmente en entidades con mayor incidencia, también son grupos prioritarios.
“Ahorita nos dice el gobierno asegurar que todos tengan el esquema completo de dos dosis de la vacuna. Si se aplicaron una, aplicar la segunda en cualquier momento. Si no se han aplicado ninguna, por lo menos aplicar una ahorita y a las cuatro semanas la segunda dosis”, recomienda el médico.
Las personas mayores de 50 años no están contempladas en la campaña de vacunación porque está comprobado científicamente que cuentan con una alta inmunidad contra la enfermedad, ya sea por contagio o porque fueron vacunadas en algún momento de su vida.
“Son menos susceptibles en comparación con otras edades y, como no tenemos vacunas infinitas, por eso se están poniendo a las personas que puedan tener mayor riesgo”, recalca el experto.
La química farmacéutica bióloga Carol Perelman recuerda que esta vacuna no se la deben de aplicar las mujeres embarazadas ni las personas con inmunosupresión (disminución o anulación de la actividad del sistema inmunitario, reduciendo la capacidad del organismo para combatir infecciones y enfermedades) o tienen que consultar con sus médicos antes de aplicarlas.
Puedes leer: ¿Por qué la campaña de vacunación contra el sarampión en México no incluye a personas mayores de 49 años?

Medios de comunicación han difundido, como una noticia de última hora, que es oficial el uso obligatorio de cubrebocas en todo México. Pero se trata de desinformación, pues únicamente entidades como Estado de México y Jalisco declararon su uso en algunos planteles educativos.
Para ambos especialistas, el cubrebocas tiene protección limitada frente al sarampión porque es un virus muy contagioso.
“Es tan contagioso el sarampión que incluso el cubrebocas no es lo mejor para eliminar el riesgo. Lo que requerimos es vacunarnos”, aconseja Carol Perelman.
“Primero vamos a quitar el mito de que usar cubrebocas quita el riesgo de todas estas enfermedades como el sarampión. Lo disminuye, pero no lo elimina; la mejor forma de prevención son las vacunas. Lo recomendable sí es que los enfermos usen cubrebocas cuando tengan contacto con otras personas, pero ahorita el uso generalizado no se recomienda”, aclara Rodrigo Romero Feregrino.


El sistema nervioso de quienes padecen ELA se afecta de forma degenerativa y progresiva, lo que causa una parálisis motora irreversible. Hasta ahora, no tiene cura.
“Lo extrañaremos profundamente y lo recordaremos con cariño. Adoraba a sus fans y estaba eternamente agradecido”.
Así se expresaba el equipo de comunicación del actor estadounidense Eric Dane, famoso por series como Anatomía de Grey y Euphoria, cuando este jueves informaron sobre su fallecimiento por Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Figuras del mundo del entretenimiento no tardaron en expresar su pesar y en resaltar no solo el talento, sino también la calidad humana del intérprete de 53 años, quien hacía apenas 11 meses había anunciado que padecía la enfermedad.
“Enojado”, dijo Dane que se sentía el pasado verano boreal en una entrevista con el programa Good Morning America, porque sabía que existía la posibilidad de morir cuando sus hijas aún son adolescentes de 14 y 15 años.
“Porque, ya sabes, mi padre me fue arrebatado cuando yo era pequeño”, señaló entonces. “Y ahora hay muchas posibilidades de que yo también les sea arrebatado a mis hijas cuando todavía son muy jóvenes“, agregó.
En los meses posteriores, Dane, que también actuó en filmes como Marley & Me y Valentine’s Day, se dedicó a crear conciencia sobre la enfermedad neurodegenerativa.
Otras personalidades también han padecido esta condición, que no tiene cura y afecta el movimiento de los músculos.
Un caso reciente fue el fallecimiento en 2023 de Bryan Randall, fotógrafo y expareja de la actriz Sandra Bullock, cuya muerte generó un enorme interés por conocer más sobre la enfermedad.
Aunque la figura más conocida podría ser el físico Stephen Hawking, quien murió en 2018 y en un caso extraordinario vivió 55 años con ELA.
La mayoría de los pacientes, según la Clínica Mayo, viven entre 2 y 3 años luego de desarrollar síntomas.
En el caso de Dane, los signos de este padecimiento se manifestaron en muy poco tiempo.
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad progresiva que no tiene cura.
Se considera una de las enfermedades motoneuronales que padecen dos de cada 100 mil personas en el planeta, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se produce cuando las neuronas de los pacientes afectados por la enfermedad se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos.
Esto provoca a corto y medio plazo el debilitamiento de los músculos, contracciones involuntarias e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo.
Suele comenzar con espasmos musculares y debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para tragar o para hablar, pero a medida que avanza afecta la capacidad de moverse e incluso de respirar.
La causa más común de muerte para las personas con ELA es la insuficiencia respiratoria, según la Clínica Mayo.
La debilidad en los músculos que intervienen en la deglución también causa mayor riesgo de que entren alimentos, líquidos o saliva en los pulmones, lo que puede causar neumonía
Cerca de un 10% de los casos de personas con ELA responden a una causa genética o hereditaria. En el resto, se desconoce la causa, de acuerdo con esta institución médica.
La ELA es una de las principales enfermedades neurodegenerativas, junto con el Parkinson y el Alzheimer.
La edad es el factor predictivo más importante para su aparición, siendo más prevalente en pacientes de entre 55 y 75 años, según el Ministerio de Sanidad de Brasil.
A la ELA se la conoce también como la enfermedad de Lou Gehrig, el nombre del exjugador de béisbol de los Yankees de Nueva York que la padeció y murió a los 38 años, en 1941.
Los síntomas suelen empezar a manifestarse a partir de los 50 años, pero también pueden aparecer en personas más jóvenes.
Esta enfermedad no suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, vista, tacto y oído.
Entre los síntomas, las personas con ELA presentan:
El riesgo de padecer ELA se ha asociado a factores ambientales, según la Clínica Mayo.
Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo, así como la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar.
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