
La seguridad nacional de México no es un concepto abstracto, sino una preocupación nacida de episodios históricos que han amenazado su integridad como nación. A lo largo del tiempo, el país ha enfrentado intentos de intervención que han marcado su rumbo político y social y dejado una memoria colectiva de resistencia y defensa de la soberanía.
En ese tenor, el reciente ataque a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro generó inquietud porque fue interpretado como un precedente preocupante de intervención directa contra un jefe de Estado en funciones. En el contexto latinoamericano, surgió el temor de que estas acciones reforzarán una lógica de seguridad unilateral por parte de Estados Unidos que se extienda a otros países como México con el argumento de combatir amenazas transnacionales.
“Más allá de mecanismos diplomáticos e internacionales, la mejor forma de evitar el escalamiento de conflictos exteriores es atender la política interior mexicana. México comparte una frontera geográfica con Estados Unidos que es imposible cambiar y nos obliga a tener una relación cercana y cooperativa con Trump”, señala Yair Mendoza, investigador del programa de seguridad de México Evalúa.
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De acuerdo con un artículo publicado por la Cámara de Diputados, la seguridad nacional es una condición necesaria que proporciona el Estado para garantizar la prevalencia de seguridad territorial, independencia, soberanía, estado de derecho y estabilidad política, social y económica.
Esencialmente, el concepto protege frente a amenazas y riesgos que pueda enfrentar el país, aplica la defensa legítima del Estado mexicano respecto a otros estados o sujetos de derecho internacional, preserva la soberanía e independencia nacional y defiende al territorio.
Daira Aguilar, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), asegura en entrevista que el Ejército mexicano está limitado en términos de tecnología y capacidades. “Existe un límite claro en términos de armamento, capacidad defensiva, artefactos militares e infraestructura, no tenemos lo que otras fuerzas armadas tienen”, señala.
Otra de las limitaciones de las Fuerzas Armadas mexicanas es la falta de recursos: “Aunque el gobierno quisiera perseguir a todos los criminales y todas las organizaciones, tiene que priorizar y descuidar operaciones. Mientras manda más elementos a atender la crisis de seguridad en Sinaloa, disminuye sus militares en guardia en la frontera”, ejemplifica Yair Mendoza.
“A diferencia de otras generaciones de militares que tenían muy presente que los norteamericanos representan una amenaza para México debido a la historia de intervenciones de Estados Unidos, actualmente, el Ejército mexicano está muy dispuesto a colaborar con Trump para lograr objetivos compartidos”, explica por su parte el especialista en seguridad David Saucedo.
En conjunto, los especialistas coinciden en que México enfrenta un escenario complejo en materia de defensa y seguridad, marcado por limitaciones estructurales, presupuestales y estratégicas. La falta de capacidades militares comparables con otras potencias, sumado a la necesidad de priorizar recursos frente a múltiples situaciones de violencia interna, reduce el margen de respuesta ante amenazas externas.
Aunque la Ley de Seguridad Nacional contempla la presencia de autoridades extranjeras en el país para labores de intercambio de información bajo acuerdos de cooperación, ha sido reforzada con reformas que prohíben estrictamente cualquier tipo de intervención extranjera —como golpes de Estado y violación territorial— y busca la cooperación sin subordinación entre Estados.
Como te contamos en este Te Explico, en marzo de 2025, las comisiones de la Cámara de Diputados discutieron una serie de reformas que buscaban la prohibición de que instituciones de justicia extranjeras como el FBI o la DEA investiguen o persigan personas en territorio nacional sin consentimiento del gobierno mexicano, y restringir cualquier intervención extranjera en el país.
Artículos de la Constitución mexicana como el 39, el 42 y el 129 defienden la soberanía, el territorio y el papel de las Fuerzas Armadas, en especial el artículo 89 fracción VI, el cual señala que le corresponde al presidente o presidenta de la república como comandante o comandanta suprema para disponer del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea para la seguridad interior y la defensa exterior de la nación.
De acuerdo con el primer Informe de Gobierno de la presidenta Sheinbaum, para salvaguardar la integridad y seguridad en el territorio mexicano, del 1 de octubre al 30 de junio de 2024 las Fuerzas Armadas realizaron acciones orientadas a identificar, prevenir y contrarrestar los riesgos y amenazas a la Seguridad Nacional como:
La Armada de México ejecutó 34,025 operaciones navales de vigilancia del territorio, espacio y mares nacionales con el despliegue permanente de 18,622 elementos navales: 4,572 en operaciones marítimas, 1,226 para operaciones aéreas y 12,824 para operaciones terrestres.
El despliegue constante de personal y operaciones en distintos puntos del país evidencia la centralidad de las Fuerzas Armadas en la estrategia de seguridad nacional. Sin embargo, más allá de las cifras operativas, resulta relevante analizar cómo estas acciones son percibidas por la ciudadanía, particularmente en términos de confianza y efectividad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) 2025, la percepción de la población respecto al desempeño efectivo de las Fuerzas Armadas mexicanas se muestra en el siguiente gráfico:

Además, la investigadora Daira Aguilar considera que la respuesta de cooperación del gobierno de México con Estados Unidos ha sido efectiva:
“Se han logrado minimizar ciertas amenazas de Trump como los aranceles y las negociaciones de entrega de agua. Sin embargo, la insistencia continúa porque lo que busca el gobierno trumpista es que México entregue cabezas importantes vinculadas con el crimen organizado que no solo sean parte de estos grupos criminales, sino también figuras políticas”.
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La reciente detención de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas estadounidenses en Venezuela generó inquietud entre la sociedad sobre si México puede ser invadido por el gobierno de Donald Trump. Pero en diversas ocasiones, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que la intervención militar de Estados Unidos “no es una opción” para México y que se mantiene en cooperación con su homólogo.
Sin embargo, Trump ha sostenido que el narcotráfico en México representa una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos y ha acusado al Estado mexicano de no controlar a los cárteles de la droga. En ese contexto, ha sugerido que si el gobierno mexicano no actúa con mayor contundencia, entonces podría intervenir de manera directa mediante el uso de fuerzas militares para combatir a los grupos criminales.
Yair Mendoza, investigador del programa de seguridad de México Evalúa, destaca en entrevista que, “en México, lo sucedido en Venezuela servirá para que las autoridades enfoquen sus esfuerzos en brindar condiciones de seguridad, ya sea para el territorio nacional o para perseguir a organizaciones criminales internacionales que afectan la política interna de los Estados Unidos”.
Mientras, el especialista en seguridad David Saucedo sugiere que una intervención militar en México puede provocar una guerra civil al interior del país como ocurrió cuando los estadounidenses capturaron al narcotraficante Ismael Zambada, el “Mayo”.
“Si ocurriera la detención de algún integrante de la élite política del país, seguramente sería en contra de algún gobernador o alcalde con vínculos criminales; los estadounidenses ya han dado pistas sobre quiénes son los políticos morenistas de alto rango que tienen en el radar como aquellos a los que les han revocado la visa”, afirma.
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Un maquinista murió y decenas de personas resultaron heridas en el accidente ocurrido en la línea de vía única que conduce a Machu Picchu.
Un maquinista murió y decenas de personas resultaron heridas en una colisión frontal de trenes cerca de Machu Picchu, la atracción turística más popular de Perú.
Dos trenes chocaron en la vía única que conduce a la antigua ciudad inca el martes, según un comunicado del gobierno local.
Según indicaron las autoridades, 20 ambulancias acudieron al lugar del accidente y los heridos fueron trasladados a centros médicos en la cercana ciudad de Cusco.
De acuerdo con el ministerio de Salud de Perú, los servicios de salud han atendido a 36 heridos, “la mayoría con traumatismos múltiples y contusiones”. Nueve de ellos, fueron dados de alta, mientras que 25 siguen recibiendo atención médica.
La embajada de Estados Unidos en Perú informó que había ciudadanos estadounidenses entre los heridos, pero la policía aún no ha confirmado la identidad de las personas involucradas en el incidente.
El presidente de Perú, José Jeri; el jefe del Gabinete Ministerial y los ministros de Comercio Exterior y Turismo y de Transportes y Comunicaciones se encuentran en Cusco para supervisar el operativo de atención tras el accidente.
El medio de comunicación local Peru21 informa que “cientos” de turistas permanecen en el lugar a la espera de ser evacuados, una operación que se ha visto “dificultada” por el terreno alrededor del lugar del accidente.
Al menos 20 de los heridos se encuentran en estado grave, según declaró un funcionario de salud a la agencia de noticias Reuters.
La colisión ocurrió en la vía férrea que une la estación de Ollantaytambo con Aguas Calientes, la localidad más cercana a Machu Picchu. El trayecto entre ambas estaciones suele durar alrededor de 90 minutos.
Los dos trenes implicados en el accidente eran operados por PeruRail e Inca Rail, respectivamente.
“Lamentamos profundamente lo sucedido”, declaró PeruRail en un comunicado, añadiendo que su personal brindó “inmediatamente” primeros auxilios al maquinista, al conductor del tren y a los pasajeros afectados por el incidente.
Aún no se ha esclarecido la causa del accidente.
El incidente se produce en medio de una disputa en curso entre los proveedores de transporte al sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con las comunidades locales descontentas con lo que consideran un proceso de licitación poco transparente.
Los trenes y autobuses que transportan a los turistas a la antigua ciudad tienen precios elevados y pueden resultar muy lucrativos debido a su acceso limitado.
Construida en los Andes peruanos en el siglo XV, la ciudad inca de Machu Picchu es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.
Los visitantes pueden llegar al sitio en tren y autobús, o realizar una caminata por el Camino Inca con un operador turístico autorizado.
En 2011, las autoridades implementaron un límite diario de visitantes para proteger y preservar el sitio, pero persisten las preocupaciones sobre el turismo masivo.
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